¿La leche materna puede ser de mala calidad?

¿La leche materna puede ser de mala calidad?
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La leche de una madre siempre es buena y la mejor para su hijo, y por supuesto más adecuada que la de fórmula. Además la leche materna tiene la propiedad de ir cambiando en cantidad y composición a lo largo del día e incluso de los meses, y así ir adaptándose a las necesidades del niño en función de su edad. Por eso, la primera leche es diferente de la que se producirá cuando el niño tenga 2 meses o de la de al cabo de 9.

No obstante, es común, aún hoy, oír voces que aseguran que a partir del año (¡hay quien dice que antes!) la leche materna ya no alimenta. Bien, es cierto que alrededor de los 6 meses el bebé comienza a consumir otros alimentos y la leche deja de ser su único sustento, pero hasta el primer año ésta aún tiene que ser su alimento principal y la comida sólida un complemento. Cumplido el primer año, la dieta del niño se irá ampliando progresivamente de manera que a lo largo de esos meses su menú se irá igualando al de los adultos.

 

A partir de los 12 o 15 meses podrá tomar leche de vaca, aunque como aconseja la OMS, “hasta los 2 años o más, los niños deben seguir con la lactancia materna, complementada con otros alimentos nutritivos”. La leche materna le seguirá aportando al lactante muchos más beneficios que la de vaca.

 

Igualmente la Asociación Española de Pediatría dice al respecto:“Los niños que maman por encima del año siguen obteniendo una cantidad sustanciosa de calorías y micronutrientes (hierro, calcio, vitaminas) de la leche que toman de sus madres (en ocasiones, por encima del 50% de las necesidades diarias). Después del primer año y por lo menos hasta el segundo, es recomendable que el niño realice al menos 4 tomas de pecho al día, antes o después de las comidas, por la noche, etc. En esta etapa muchos niños maman como postre, y cuando están enfermos, es lo único que comen”.

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

La leche materna aporta a tu pequeño los nutrientes necesarios para crecer, y el contacto madre e hijo también lo beneficia afectivamente. Esta etapa es una adaptación para los alimentos externos, para que no sienta un cambio brusco y radical al pasar de una alimentación intrauterina a la que le ofrece el mundo exterior.

 

Si el niño de un año hace 4 o 5 tomas diarias de pecho no precisa de otra fuente de leche.

 

Recuerda que si aumenta de peso normalmente es que está bien alimentado. Las revisiones con el pediatra te mantendrán informada sobre su estado.


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