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Estoy amamantando y tengo los senos blandos

Estoy amamantando y tengo los senos blandos

Cuando se produce la subida de la leche, y durante las primeras semanas de lactancia, es normal que los senos estén duros a todas horas. Pero a medida que la lactancia se regula y las tomas se espacian, es normal que los senos estén blandos entre una toma y otra.

 

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¿Por qué están los senos blandos?

Durante los primeros días tras el parto, el bebé se alimenta del calostro, un líquido similar a la leche materna pero más denso, cremoso y de color amarillento rico en vitaminas, minerales, aminoácidos, factores de inmunidad y de crecimiento, todo lo que el pequeño necesita en estos primeros días de vida.

Entre las 48 y las 72 horas tras el parto se produce lo que se conoce como la “subida de la leche”, es decir, comienza la producción de leche madura que durará todo el tiempo que se alargue la lactancia materna. En este momento es normal que los pechos se pongan duros, turgentes y se noten otros síntomas como aumento del tamaño de la mama, endurecimiento del pecho (y reblandecimiento tras la toma), pecho caliente, ligero enrojecimiento, piel tirante y brillante, pezón tirante, sensibilidad en el pezón y febrícula (fiebre por debajo de los 38º). Estos síntomas no suelen durar más de 3 días siempre que el bebé se agarre correctamente y la lactancia se lleve a cabo a demanda, sin surgir problemas como ingurgitación u obstrucción.

Todos estos síntomas se deben a que el flujo sanguíneo aumenta repentinamente para favorecer la producción de leche y aunque con frecuencia (¡y erróneamente!) se piensa que la inflamación se debe a que el pecho está rebosante de leche, la realidad no es exactamente así, sino que, como decíamos, el incremento del tamaño del pecho tiene que ver más con la vascularización y el aumento de sangre en la zona.

Por lo tanto, es normal que hacia la segunda o tercera semana de lactancia, si todo va bien, los pechos dejen de estar tan duros y, una vez el bebé ha vaciado un pecho, se queda blando hasta que es la hora de la siguiente toma y se comienza a producir leche de nuevo. Es decir, que tus pechos estén blandos entre toma y toma no es malo, sino todo lo contario, es un signo de que las glándulas mamarias ya están en las mejores condiciones para trabajar.

No debes preocuparte ni pensar que tienes poca leche o el bebé se queda con hambre porque estén blandos. Lo importante no es que estén más o menos duros o grandes, sino que se produzca leche cuando el bebé succiona. Si el pequeño no se queda con hambre, está feliz y coge peso, está alimentándose de manera adecuada y no debes estar preocupada.

Problemas por tener los pechos duros

Al contrario, si tus pechos están siempre duros y ya han pasado más de 2 semanas desde el parto puede indicar que existe algún problema en el pecho, como ingurgitación, un problema que aparece cuando el bebé no mama bien o no lo hace con la suficiente frecuencia, causando que la leche se acumule. Esto hace que al bebé le cueste mamar ya que los pechos están demasiado llenos y duros, lo que hace que se acumule más leche aumentando el problema.

La ingurgitación suele presentarse en ambos senos y se acompaña de otros síntomas como pecho hinchado, tenso, duro y caliente, piel brillante y enrojecida, pezón plano y aréola tirante, la leche no fluye y se nota dolor, el bebé no se agarra bien e incluso puede aparecer fiebre. Para acabar con la ingurgitación hay que aplicar sobre el pecho compresas o paños fríos y calientes, alternando. Calor para dilatar los vasos y conductos y favorecer el paso de la leche y frío para desinflamar y aliviar. Se debe extraer un poco de leche antes de la toma para que el bebé pueda agarrarse y procurar que vacíe el pecho, pero sin producir más hasta que no acabe con la que hay acumulada. También hay que poner al bebé al pecho con más frecuencia.

Otro problema que puede causar el pecho duro es la obstrucción de un conducto, que se produce cuando la leche queda retenida en los conductos mamarios, estos se taponan y se inflaman. Comúnmente aparece en la parte cercana a la axila y se nota un bulto, enrojecido, caliente y doloroso al tacto. Para solucionar esta obstrucción se debe masajear la zona para ayudar a que la leche fluya. También hay que extraerse el exceso de leche y poner al bebé a mamar con frecuencia. Si el bulto está en la parte superior, la postura ideal para dar el pecho es la de la loba para que la barbilla del bebé elimine la obstrucción. Aplicar calor y frío alternando también puede ayudar a calmar el dolor. Lo normal es que desaparezca en unos días. 

¿Cómo puedo saber si mi bebé está recibiendo bastante leche?

Todas las madres en algún momento llegan a pensar que no tienen suficiente leche para su bebé o que esta no es buena, sobre todo si ves que tus pechos están blandos. Puedes registrar cada vez que el bebé toma el pecho, cada vez que te extraes leche y cuántas veces moja al día el pañal. Los siguientes signos indican que el bebé está recibiendo suficiente leche materna:

Tu bebé está agarrando el pezón correctamente: no deberías sentir casi ninguna molestia en tu pezón o seno. Cuando el pecho de tu bebé esté en contacto directo con tu cuerpo, el bebé no tendrá que doblar la cabeza para amamantar. Además el bebé permanecerá calmado después de mamar.

-Tu bebé moja o ensucia varios pañales en un día: cuando el bebé tiene 4 días de nacido, debería realizar de 3 a 4 evacuaciones al día y ensuciar de 6 a 8 pañales al día con orina. La orina debe ser clara o amarillo pálido.

- Tu bebé aumenta de peso: el médico seguirá un registro donde indicará si está subiendo suficiente de peso o no (hay que tener en cuenta que los 3 primeros días después de nacer puede perder peso).

-Tu bebé se alimenta de 8 a 12 veces al día.


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La tabla del peso del bebé, elaborada por la OMS, permite al pediatra evaluar de manera precisa y rápida cómo se está desarrollando un bebé en comparación con otros de su misma edad.

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