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Estoy amamantando y he bajado mucho de peso

Estoy amamantando y he bajado mucho de peso

Tal y como lo define la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los bebés todos los nutrientes que necesita para un crecimiento y desarrollo saludables. Pero lo que no sabemos es que para las madres esa producción de leche supone un consumo de energía considerable al que hay que prestar mucha atención.

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Lactancia materna con pechos operados, ¿es posible?

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Tanto si la operación ha sido por motivos estéticos como por motivos de salud, ¿es posible dar el pecho si te los has operado? En principio sí y no es perjudicial que haya silicona en el pecho para el bebé.

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Peso y lactancia



La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del pequeño, seguido de la introducción de alimentos sólidos a partir de esa edad y manteniendo siempre que sea posible la lactancia hasta los dos años o más. Asimismo, dicha organización contempla la lactancia materna como el mejor alimento que el bebé puede recibir porque le proporciona todos los nutrientes requeridos para su desarrollo y crecimiento.

Sin embargo, es importante saber que, aunque la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses sea una manera muy efectiva y también natural de perder peso después del puerperio (periodo de tiempo que dura la recuperación completa del aparato reproductor después del parto), hay que tener cuidado porque, como decíamos anteriormente, producir esa cantidad de leche implica un consumo energético considerable ya que por cada litro que produce la madre se consumen alrededor de 700 u 800 calorías y por eso en muchas ocasiones la pérdida de peso puede llegar a impresionar a cualquiera.

Además, la madre tendrá que tener cuidado ya que dicho consumo puede producir mareos, dolores de cabeza constantes, debilidad y también deseos de no hacer nada. En estos casos, por tanto, lo primero que hay que hacer es acudir al médico para que sea él quien evalúe la situación y en el caso, por ejemplo, de que falten algunas vitaminas o nutrientes se pueda solventar de la manera más rápida posible. Sin duda, lo más importante siempre es que, aunque el peso esté por debajo del habitual, no exista malestar físico. De lo contrario, es decir, si la pérdida de peso es saludable porque no está generando problemas en la madre lo único que esta debe hacer es aprovecharse del gran beneficio.

Según los expertos, esta disminución tan drástica de peso se da cuando la madre mantiene la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del bebé. Esto, además, es un hecho comprobado por los especialistas que afirman que cuánto más pecho se le ofrezca al bebé, mayor será la reducción que haya de peso. Sabemos que cada cuerpo es distinto y reacciona de forma diferente, pero se ha demostrado que se puede llegar a experimentar hasta una reducción de diez o doce kilos.

En relación, por tanto, con la excesiva pérdida de peso durante la lactancia se debe tener claro cuál ha sido exactamente el desencadenante. ¿Puede deberse al ejercicio físico intenso? A pesar de que la lactancia en sí nos haga adelgazar (normalmente), debemos identificar siempre antes si el causante ha sido la misma lactancia o, por ejemplo, el ejercicio. En el caso de que el causante haya sido el ejercicio físico que hemos estado realizando habrá que tratar de no forzarse demasiado a la hora de regresar por completo a la rutina. Además, si realizábamos ejercicio habitualmente con mucha energía habrá que ser paciente y esperar al momento adecuado.

Sea como sea, lo más importante siempre para estar sanas y evitar perder tanto peso durante la lactancia es llevar una dieta saludable. Los expertos recomiendan comidas sanas y equilibradas basadas en desayunos que integren leche desnatada, pan o cereales integrales y por supuesto fruta; y para todos esos momentos en los que aparecen las ganas de picar entre horas se deben consumir preferentemente frutas y yogures descremados.

A la hora de comer se deben ingerir verduras, ensaladas, pasta o arroz (una vez por semana), legumbres y patatas (una o dos veces), carnes o pescados a la plancha y de postre algo de fruta o un yogur. En cuanto a las cenas, que suelen ser siempre mucho más ligeras, se consumirán sopa o caldo desgrasado, pescado, huevos, queso suave y fruta. No es recomendable consumir más de cuatro huevos por semana.

Y lo más importante, sin duda, la hidratación durante la lactancia materna. La necesidad diaria de hidratación de la madre que da el pecho aumenta cerca de un treinta por ciento durante este periodo, es decir, entre 2,5 y 3 litros al día. Se debe tomar agua de mineralización baja o media, que además de ser perfecta para las mujeres que sufren problemas como la retención de líquidos o la hinchazón, también es bien tolerada por el organismo del recién nacido.

Después de observar lo que la lactancia materna supone en el cuerpo de la mujer lo único que hay que tener claro es que mantener un régimen alimentario estricto en el caso contrario, por ejemplo, de que la madre lactante quisiera perder peso de manera rápida no es recomendable porque al amamantar se le está aportando al bebé una increíble cantidad de nutrientes y porque lo más probable es que esta pierda peso enseguida durante o después de la lactancia.

Por tanto, se deduce que lo que toda madre necesita es estar sana y fuerte; seguir una alimentación sana y equilibrada, rica en frutas, verduras, vegetales y proteínas; y abstenerse, sobre todo, de ingerir alimentos para reducir su peso ya que con ello lo único que conseguirá será poner en peligro la salud de su hijo, pero también la suya.

¿Por qué hay gente que engorda durante la lactancia?

Hay dos principales causas por las que una madre puede engordar durante la lactancia:

- La alimentación: muchas madres dicen no tener tiempo ni para comer por lo que muchas veces ponen esto como excusa para comer rápido y mal. Muchas optan platos preparados hipercalóricos, bocadillos, barritas energéticas, etc. Lo mejor que se puede hacer en estos casos es comer bien.

- Cambios hormonales: muchas otras madres después del parto engordan debido a las hormonas. Esto es porque estás viviendo una “menopausia pasajera”. Alguno de los síntomas de la menopausia pueden ser retención de líquidos o que el metabolismo se vuelva más lento. Lo mejor para esto es hacerte una analítica de seguimiento para descartar la tiroiditis posparto.


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La cantidad de leche para un recién nacido debe ser a demanda. Es decir que tanto si se da el pecho o el biberón, nunca hay que forzar que beba más de lo que desee en cada momento.

Fuente:

Smulders, Beatrijs (2010), Posparto seguro y los primeros meses tras el parto, Ed. Medici.

Fecha de actualización: 06-02-2020

Redacción: Ana Ruiz

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