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Estoy amamantando, ¿qué dieta puedo seguir?

Estoy amamantando, ¿qué dieta puedo seguir?

Durante la lactancia las limitaciones alimentarias son mucho menores que durante la gestación ya que no existe el riesgo, como pasaba antes, de transmitirle enfermedades al bebé a través de la leche. Solo algunas sustancias, como el alcohol o ciertos medicamentos, pueden pasar a la leche y afectar al bebé, por lo que una vez que des a luz podrás volver a comer (casi) de todo.

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Índice

Tu alimentación en la lactancia

Seguro que durante los 9 meses de embarazo has soñado con dar a luz y poder comer sin problemas chorizo, jamón, anchoas o sushi. Y ahora que por fin ha nacido tu bebé y estás dándole el pecho mientras te comes un bocadillo de chorizo, te surge una duda: ¿puedo comer de todo dando el pecho? ¿O hay alimentos que puedan dañar al bebé? Tranquila, en general, puedes comer de todo, aunque sí es cierto que debes seguir una dieta equilibrada y sana para que tu leche sea lo más completa posible y la falta de nutrientes en tu dieta no afecten a tu salud.

Además, aunque es cierto que la lactancia ayuda a perder los kilos extra ganados en el embarazo, no es mágica, por lo que por mucho que des el pecho no conseguirás adelgazar si te pasas el día comiendo pizzas, hamburguesas, patatas fritas y bollos.

Por lo tanto, es cierto que puedes comer de todo y darte un capricho de vez en cuando, pero procura que tu alimentación se base en productos naturales, de temporada, cocinados al horno, cocidos y a la plancha. Además, debes consumir unas 5 raciones de fruta y verdura al día, cereales (mejor integrales), lácteos -mejor desnatados-, legumbres, frutos secos, carnes blancas y pescados, y dejar las carnes rojas o las grasas para las ocasiones especiales.

Estos alimentos te ayudarán a tener las reservas necesarias de las vitaminas y minerales que requiere el bebé para su crecimiento y desarrollo vitaminas del complejo B, vitamina D, vitamina A, calcio, hierro o yodo. En algunos casos, el médico puede recomendarte tomar suplementos alimenticios si observa en tus análisis que tienes carencia de algún nutriente, como el hierro, pero normalmente con una dieta sana y variada es suficiente.
 

¿Debo evitar algún alimento?

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Estoy amamantando, ¿qué debo comer?

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Cuando una madre está ofreciendo de su propio cuerpo los nutrientes necesarios para que su bebé se desarrolle es lógico que se preocupe por llevar una dieta más sana y equilibrada. Al fin y al cabo, lo que coma influirá en su producción de leche materna. Aunque este no debería ser el único momento en el que se tome una dieta sana y variada. Los buenos hábitos se deberían adoptar en cualquier momento de nuestra vida, sin obsesionarnos nunca por seguir dietas extremas… sobre todo si estás amamantando, porque si pierdes peso muy rápidamente tu producción de leche también se podría reducir. De hecho, si no has engordado más de lo normal durante el embarazo, el acto de darle el pecho a tu hijo ya va a hacer que pierdas grasa, especialmente en la zona de las caderas.

Y tambien:


Seguro que has oído que hay alimentos que cambian el sabor de la leche, como el ajo, el picante… una lista muy larga y heterogénea que cambia según el país. Pues bien, aunque es cierto que el sabor de la leche puede variar ligeramente según lo que comas, no debes dejar de comer ningún alimento que te guste mucho y estés acostumbrada a comer ya que el bebé se acostumbrará pronto a su sabor y no habrá problemas. De hecho, puede ayudarle a aceptar mejor ese tipo de sabores cuando los pruebe directamente. No obstante, si ves que rechaza la leche después de comer algún alimento, elimínalo de tu dieta hasta que deje el pecho.

En cuanto a los alimentos flatulentos, como la coliflor o las coles de Bruselas, que se supone que pueden causar gases o cólicos al bebé, esto es totalmente falso. Los alimentos provocan flatulencia al fermentar en el intestino, pero estos gases no pasan a la sangre y ni mucho menos a la leche. Así que no elimines las legumbres y ni este tipo de verduras ya que son esenciales en una alimentación saludable.

Tampoco hace falta que dejes de consumir cafeína, aunque sí debes limitar su consumo a 2 o 3 tazas al día ya que un consumo excesivo puede causar al niño irritabilidad o problemas para dormir.

 

Nada de tabaco ni alcohol


La nicotina no se transmite tan fácilmente como el alcohol a la leche materna, pero fumar más de 10 cigarros diarios puede impedir la correcta salida de la leche. Además, fumar cerca del niño y permitirle respirar el humo tiene efectos nefastos sobre su salud, favoreciendo la aparición de enfermedades respiratorias o aumentando el riesgo de sufrir Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

Por lo tanto, evita fumar o hazlo de manera moderada y nunca delante del niño. Mejor justo después de la toma y, una vez hayas acabado, límpiate bien las manos.

En cuanto al alcohol, el consumo continuado de alcohol dando el pecho puede causar en el bebé irritación, sedación, retraso psicomotor, etc. Asimismo, reduce entre un 5 y un 15% la producción de leche.

Sin embargo, sí que es posible beber alcohol de manera siempre que se espere luego unas horas antes de dar el pecho para que el alcohol desaparezca de la sangre materna. El tiempo necesario que se debe esperar para no dañar al bebé depende del alcohol ingerido (a más alcohol, más tiempo) y del peso de la madre (a menos peso, más tiempo). Más o menos, para que puedas calcularlo, debes esperar unas dos horas y media por cada 10-12 gramos de alcohol consumido.

Por lo tanto, si quieres beberte una cerveza o una copa de vino, hazlo justo después de una toma para que pasen al menos 3 horas hasta que vuelvas a darle el pecho.

¿Qué alimentos debo incluir en la dieta?

- Alfalfa germinada: todos los germinados tienen propiedades interesantes para la salud, pero los de alfalfa nutren especialmente la sangre y, en consecuencia, favorecen la segregación de leche. Lo ideal sería tomar un puñado al día.

- Espirulina: la espirulina es un microalga rica en aminoácidos y clorofila. Estos dos compuestos mejoran la composición de la sangre.

- Hojas verdes: las verduras de hoja verde son muy densas nutricionalmente. Además de clorofila, aportan vitaminas y minerales en dosis elevadas. Disfruta cada día de un buen plato de diferentes verduras de hoja verde.

- Mijo: según la medicina tradicional china, tonifica el bazo y el sistema digestivo para favorecer una correcta absorción de nutrientes. Se puede usar tanto en recetas dulces como saldas, 3 veces a la semana.

- Melocotón: el color naranja de esta fruta indica su riqueza en betacaroteno. Tonifica el sistema digestivo y ayuda a una mejor formación y composición de la sangre (y por lo tanto de la leche). Puedes tomar un melocotón cada dos días.

- Levadura nutricional: ayuda a formar la leche materna. Esta es rica en proteínas y en vitaminas del grupo B, hace que la leche sea más nutritiva.

- Cebada: es uno de los cereales más recomendados para la salud de la mujer. Junto con la avena son los dos considerados galactogogos.

- Horchata de chufa: ayuda a generar leche porque nutre la sangre y tiene mucha agua. Además es rica en micronutrientes, entre ellos minerales como fósforo, magnesio, potasio, calcio y hierro.


Fuente:

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Fecha de actualización: 16-09-2020

Redacción: Irene García

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