¿Cuándo un bebé puede comer melocotón?

¿Cuándo un bebé puede comer melocotón?
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La alimentación de los más pequeños durante sus primeros meses de vida es esencial para su crecimiento y su correcto desarrollo. La introducción progresiva de los alimentos en su dieta se hace a partir de los seis meses de edad sin olvidar nunca la importancia de la lactancia materna. De manera individualizada y paulatina se pueden ir añadiendo algunos alimentos de manera complementaria a la leche.

 

La dieta complementaria se suele comenzar a aplicar a partir de los seis meses en los bebés y niños que se han alimentado exclusivamente de leche materna y entre los cuatro y los seis meses en todos aquellos que lo han hecho con lactancia mixta o preparados infantiles. Es necesario supervisar la introducción de nuevos alimentos e ir poco a poco analizando el comportamiento del menor hacia estos, y se recomienda, por tanto, establecer un periodo de cinco o diez días de observación.

 

Los alimentos con gluten, sobre todo cereales como el trigo, la cebada o la avena no son aptos para que los consuman antes de los cuatro meses. Asimismo, las verduras con hojas tampoco son buenas antes del segundo semestre y aquellos alimentos potencialmente alergénicos como el pescado, la clara de huevo, las fresas o el melocotón nunca de los diez meses tras el nacimiento del niño. Tampoco es aconsejable utilizar azúcar ni sal en la preparación de ninguna de sus comidas.

 

Desde el momento en el que se comienzan a añadir nuevas comidas a la dieta del bebé y hasta los dos años es un periodo en el que se comienzan a diversificar los sabores, a aumentar la consistencia de los alimentos y a estimular el correcto uso de los cubiertos en los más pequeños. Además, es una etapa importante en el que el bebé aprenderá a socializar durante el ritual de las comidas cuando toda la familia está en la mesa.

 

Las frutas en la alimentación infantil son fundamentales y muy beneficiosas para su salud. Están en el segundo escalón de la pirámide alimentaria y es que su alto contenido en agua, minerales y vitaminas junto a su baja contribución calórica y sus casi nulos niveles de grasa las hacen un alimento indispensable para los niños. Por ello, es importante añadir entre dos y cuatro piezas de fruta al día en su dieta. Las frutas pueden dividirse en varios grupos según su tipo de semilla, frutas de pepita (manzana o pera), frutas de hueso (melocotón, ciruela o nectarina) y frutas de grano (kiwi o uva). Asimismo, también se pueden agrupar en diferentes conjuntos según su procedencia:

 

- Frutas cítricas. Aquellas con un alto contenido en vitamina C y ácido cítrico. Son las naranjas, las mandarinas, los pomelos, los limones, etc.

- Frutas tropicales. Aquellas que necesitan humedad y calor para crecer como los plátanos, el kiwi, la papaya, el mango, la guayaba, etc.

- Frutas rosáceas. Aquellas que provienen de árboles y plantas de la familia de las rosáceas. Las manzanas, los melocotones, las peras, las fresas, el albaricoque, etc. son las que pertenecen a este grupo.

- Frutas del bosque o silvestres. Aquellas que crecen en los bosques como los arándanos, las moras, las frambuesas, la zarzamora o la grosella entre otras.

 

Como ya se ha mencionado con anterioridad, las frutas pueden introducirse en la dieta de los niños a partir de los seis meses como alimentación complementaria, pero hay algunas más adecuadas que otras. Desde los seis meses frutas como el kiwi, la piña, el plátano, la pera, las uvas, las ciruelas y las cerezas son aptas para que las consuman siempre limpias, es decir, sin piel, sin pepitas y sin hueso. También pueden comer melón, mango, sandía y papaya, aunque al ser frutas con un sabor bastante dulce se aconseja dejarlas para más adelante.

 

A partir de los diez y los doce meses ya se podrán añadir otras frutas como el melocotón, los nísperos y el albaricoque, ya que estas, al tener una mayor probabilidad de producir alguna alergia los pediatras no recomiendan antes su consumo. La consumición de otras como la naranja, la mandarina y otros cítricos no está tan consensuada, pues hay expertos que comprenden que a partir de los seis meses ya se pueden consumir y otros que no lo recomiendan hasta los doce meses por considerarlas alergénicas. Pero no será, hasta por lo menos los tres años cuando estos puedan comer manzana, según la AEP por tratarse de un sólido con riesgo de atragantamiento.

 

La preparación de las frutas para ofrecérselas a los niños y que estos comiencen a degustarlas en importante, ya que este primer contacto determinará, de una forma u otra, que le gusten y disfrute comiendo estos alimentos. Las frutas cuando mejor se comen es de forma natural, pero está claro que los bebés no pueden comerlas de esta manera desde el principio, y por ello, dárselas en forma de zumos, sorbetes, compotas, batidos, macedonias y purés podría ser un muy buen comienzo. Con el tiempo se les podrán dar con gelatinas o yogures, aunque durante las primeras veces es importante que prueben las frutas con su sabor original y comprueben si les gustan realmente o no.

¿Un bebé puede estar afónico?

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La afonía es un problema muy frecuente en los adultos que se puede sufrir si usamos mal nuestra voz o si tenemos algún tipo de afección de las vías respiratorias. Y, de la misma manera, puede afectar a un bebé. La afonía, además, suele ir acompañada de dolor de garganta, fiebre o síntomas catarrales.

 


Fuentes:

Recomendaciones Nutricionales en la Infancia de AEPED

 

 

 

Redacción: Andrea Rivero

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