Dormir con sujetador de lactancia, ¿sí o no?

Dormir con sujetador de lactancia, ¿sí o no?
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Durante el embarazo, los senos se preparan para la lactancia materna y se producen muchos cambios en ellos, aunque lo más visible es el aumento de tamaño, que puede hacer que necesites usar una o dos tallas más de sujetador. Este aumento continuará, e incluso se acrecentará, en las primeras semanas de la lactancia, por lo que deberás usar sujetadores especiales que te permitan dar el pecho con comodidad. Pero ¿se deben usar también para dormir o es mejor quitárselos?

Los pechos son una de las partes del cuerpo que más cambian en el embarazo y el posparto, ya que tienen que adaptarse para poder producir la leche materna. Por eso, desde las primeras semanas de gestación aumentan considerablemente su tamaño. También los pezones y las aréolas se hacen más grandes. Y este aumento puede hacerse más notorio en el posparto, sobre todo con la subida de la leche.


Durante los dos primeros días de vida los senos solo producen calostro, la primera leche que necesita el bebé para su alimentación. Pero entre 48 y 72 horas tras el parto se produce la subida de la leche y los senos empiezan a producir leche madura. Esta subida puede hacer que los senos estén muy hinchados durante varias semanas, hasta que la producción se va regulando. Después, en torno al mes o los dos meses de vida, lo normal es que se produzcan mini subidas de leche cada vez que llega la hora de la toma, pero que los pechos ya no estén constantemente hinchados.


Durante la lactancia materna se recomienda que la mujer use un sujetador de lactancia, ya que estos son más cómodos y están pensados especialmente para dar el pecho. Estos sujetadores no tienen costuras, están fabricados con materiales naturales como el algodón que permiten la transpiración de la piel y cuentan con copas desmontables para que sea más fácil dar el pecho en cualquier sitio sin tener que quitarse el sujetador entero o levantarlo.

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El problema es que muchas mujeres se plantean si es necesario dormir con ellos o no, pero esta duda no tiene una pregunta única para todas ellas, puesto que los expertos afirman que es una decisión personal que se debe tomar según la mamá se sienta más o menos cómoda. Así como se recomienda usar sujetador durante el día para evitar que el mayor peso haga que los pechos se caigan, durante la noche este problema no existe, ya que la mujer está tumbada la mayor parte del tiempo. Sin embargo, puede ser cómodo llevar un sujetador, sobre todo si tiene escapes de leche que puedan manchar el pijama y hace necesario usar discos de lactancia. Pero no es algo obligatorio, ni el hecho de no usarlo va a causar algún problema al pecho o a la lactancia, por lo que puedes usarlo o no según te convenga. Eso sí, elige uno que no tenga costuras ni aros y sea cómodo para dormir.


Consejos para comprar el sujetador de lactancia perfecto


1- Compra una talla adecuada a tu nuevo tamaño. El sujetador no debe apretar, pero tampoco quedar demasiado holgado, o no ayudará a la sujeción. Normalmente hace falta una o dos tallas más, pero depende de cada mujer.


2- Es imprescindible contar con un sujetador de calidad fabricado con fibras naturales que transpiren para evitar roces y daños a la piel y el pezón, más sensibles en estos meses.


3- En los primeros meses de lactancia es mejor usar un sujetador sin aros para evitar obstrucciones o mastitis. En vez de varillas elige aquellos que tengan fuertes y amplias tiras de soporte. Una vez que la lactancia esté bien establecida puedes usar los que te resulten más cómodos.


4- No hace falta comprarse muchos sujetadores de lactancia, con 2 o 3 es suficiente.


5- Los sujetadores con copas desmontables son más cómodos para las primeras semanas, cuando la mujer todavía no es tan hábil en el arte de dar el pecho, pero, pasado este tiempo, hay muchas opciones diferentes. Elige la más cómoda para ti.


Recuerda que es fundamental cuidar tus pechos tanto durante el embarazo como en la lactancia para evitar complicaciones y molestias como mastitis, obstrucciones, ingurgitación, grietas en los pezones, estrías… Para ello, recuerda seguir una dieta sana, beber mucha agua, darte crema hidratante, usar un buen sujetador y hacer ejercicios específicos para el pecho que te ayuden a evitar que se caigan o se queden flácidos una vez acabe la lactancia materna.


Y no te preocupes por su aspecto nada más dejar de dar el pecho, es normal que estén más pequeños y menos firmes, pero irán recuperando su aspecto anterior al embarazo a medida que pase el tiempo.

 

 


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Fuente:

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Foto: Freepik.com

Fecha de actualización: 26-03-2019

Redacción: Irene García

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