¿Cómo hacer para que el recién nacido agarre el pecho?

¿Cómo hacer para que el recién nacido agarre el pecho?
comparte

El mejor consejo que puedes seguir para conseguir que tu recién nacido se agarre bien del pecho y la lactancia comience con buen pie es colocarle en las primeras dos horas de vida al pecho para aprovechar el reflejo de succión con el que nace. Cuanto antes lo pongas al pecho, mejor irá todo.

La lactancia materna es un tema que preocupa a muchas madres, sobre todo conseguir que el bebé se agarre correctamente al nacer para evitar problemas como las grietas y fomentar la subida de la leche y el crecimiento del bebé. Por eso, muchas se preguntan qué hacer para favorecer ese agarre en el recién nacido y la mejor respuesta es colocarlo al pecho cuanto antes.


Actualmente, nada más nacer, siempre que no haya ningún problema ni complicación o que el parto haya sido por cesárea, se pone al bebé en el pecho de su madre para hacer el piel con piel. En ese primer momento el bebé está más despierto y atento al nuevo mundo tras toda la adrenalina soltada en el parto, por lo que, si lo dejas sobre tu pecho, él solo se arrastrará hasta el pecho, atraído por el olor del calostro, y se colocará en el pezón para comenzar a succionar. Por eso, hay que aprovechar ese reflejo innato o primitivo que le guía para que sea él solo el que se enganche. Esta capacidad es mayor en la primera hora de vida, pero puede replicarse más tarde.

No te puedes perder ...


El reflejo de succión se adquiere entre las semanas 32 y 34 de embarazo, por eso los bebés prematuros suelen tener más problemas para alimentarse. Este instinto desaparece en unos meses y, en torno a los 6 meses, el bebé ya es consciente de que está comiendo y abre la boca voluntariamente cuando quiere comer.


No obstante, si por cualquier motivo no te puedes poner al bebé al pecho nada más nacer, no te preocupes, eso no significa que la lactancia no vaya a ser exitosa, pero hazlo en cuanto sea posible y, si no va solo hasta el pecho o está adormilado, ayúdale tú. Es normal que a las horas de nacer al bebé le entre sueño. Déjale descansar y dormir el tiempo que necesite, pero, en cuanto se despierte, ponlo al pecho. Colócale un poco de calostro alrededor de la boca para potenciar sus reflejos de búsqueda y succión y masajea su paladar introduciendo tu dedo meñique (bien limpio) en su boca.


¿Cómo ayudarle a coger la postura correcta?


Además de aprovechar el reflejo de succión, es conveniente que te asegures de que la postura al mamar es la correcta, puesto que, si no es así, puede causar diversos problemas como mastitis, obstrucción de los conductos, grietas en el pezón o deficiente producción de leche. Si el bebé no mama adecuadamente, no estimulará la fabricación de leche, lo que puede retrasar la subida de la leche madura y hacer que el bebé pierda mucho peso en estos primeros días de vida.


Por eso, una vez que el pequeño se haya enganchado de tu pecho, asegúrate de que su postura es la adecuada. La boca tiene que estar bien abierta, cubriendo no solo el pezón, sino también parte de la aréola. Las mejillas no deben hundirse al succionar, sino que tienen que estar infladas. Su oreja, su hombro y la cadera deben formar una línea recta. Además, su barbilla debe tocar el pecho. Si acercas la oreja, debes escuchar cómo traga.


Si no se ha enganchado bien, escucharás una especie de chasquido al mamar, sus mejillas estarán hundidas y la boca no cubrirá todo el pezón ni un par de milímetros de la aréola.


Aunque no es recomendable hacerlo siempre, durante esto primeros días puedes ayudar al enganche sujetando el pecho para que el bebé se agarre mejor. Eso sí, es el bebé el que debe ir al pecho, no al revés. Puedes pedir ayuda a tu pareja para que sujete la cabeza del bebé y la lleve hasta el pecho, mientras tú agarras el seno con dos manos. Con la mano libre, pon cuatro dedos debajo del pecho y el pulgar en la parte superior para que el pezón quede de cara al bebé. Esta postura, conocida como postura en C, ayuda a comprimir el pecho y lograr que el bebé se enganche correctamente. Asegúrate de que los dedos estén bien detrás de la aréola para que no molesten al bebé y, una vez este esté enganchado y empiece a mamar, puedes soltar. Y, como decíamos, debes atraer al bebé al pecho, no al revés, pero hacerlo con cuidado para no asustar al bebé ni hacerle daño.


En esta postura, puede parecerte que su nariz está totalmente pegada al pecho y no puede respirar, pero queda el resquicio justo para que sí pueda hacerlo, no te preocupes.


A pesar de que la postura sea correcta es posible que te duela un poco los primeros días. Eso es normal, pero debe pasarse a los pocos días y nunca causar muchas grietas, sangrado o dolor intenso. Si es así, algo está fallando. Quizá debas cambiar la postura tuya o asegurarte de que el bebé realmente se ha enganchado correctamente. El dolor después de más o menos el primer minuto de dar pecho es señal de que se agarra al pecho de manera incorrecta. Suelta al pequeño con cuidado del pecho metiendo un dedo entre el seno y su boca y vuelve a intentarlo de nuevo. Como decíamos, tu pareja puede ayudarte a lograr un enganche perfecto.


Ten paciencia ya que las primeras veces puede resultar más complicado, pero pronto el bebé se enganchará solo automáticamente y no necesitarás ayuda de nadie ni cogerte el pecho para favorecer la succión. 

 

 


Fuente:

 New Mother's Guide to Breastfeeding, 2nd Edition. American Academy of Pediatrics. 

Redacción: Irene García

0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×
*/?>