Características del calostro: propiedades, color, densidad…

Características del calostro: propiedades, color, densidad…
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El calostro es la primera leche que ofrece el pecho materno al bebé para alimentar al recién nacido en sus primeros días de vida. Esta leche es diferente de la leche madura que se segrega después y tiene unas características especiales para adaptarse a las necesidades del bebé en estos primeros días.

Durante el embarazo, desde las primeras semanas, los pechos van cambiando y preparándose para secretar y producir la leche materna. Así, a lo largo de estos 9 meses cambian por fuera, pero también por dentro. Incluso en las últimas semanas es posible que ya segreguen un líquido que se conoce como precalostro. Este líquido se forma a partir de exudado de plasma, sodio, cloro, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina y una pequeña cantidad de lactosa. Como decíamos, es posible que notes pequeñas pérdidas de este líquido en las últimas semanas, aunque no todas las mujeres lo notan. Si no es tu caso, no te preocupes que no significa que no vayas a tener leche.


La función del precalostro es que las células del centro de los alvéolos se disuelvan y permitan que la leche fluya por los conductos hasta llegar al pezón.


Una vez que el bebé nace y la mamá lo pone al pecho, la oxitocina que se produce en este acto hace que los pechos comiencen a producir calostro, un líquido amarillento y espeso que sirve para alimentar al bebé en sus primeros días de vida y que se empieza a producir desde la semana 20 de embarazo, por si el parto se adelanta. Este líquido es diferente de la leche madura que se empieza a producir unos 2 o 3 días después en muchos aspectos.


Para empezar, la cantidad de calostro que los pechos segregan es muy pequeña, tan solo entre 2 y 20 ml por toma, puesto que el estómago del bebé también es muy pequeño, como una cereza, y no puede admitir más cantidad por toma. Por eso, los recién nacidos comen cada dos horas o menos. No te preocupes si te parece que solo te salen unas pocas gotas, es lo que tu pequeño necesita.


Asimismo, la composición del calostro también difiere ligeramente de la de la leche madura. El calostro está formado en su mayoría por agua y contiene menor de lactosa, grasa y vitaminas hidrosolubles, pero 3 veces más proteína que la leche madura para favorecer el crecimiento del bebé y ayudarle a adaptarse al nuevo medio. Destaca su alta concentración de inmunoglobulinas A, G y M y lactoferrina, que protegen al bebé de infecciones, y de linfocitos y macrófagos, que lo protegen frente a los gérmenes, algo muy importante en estos días en los que su sistema inmunológico es muy inmaduro. También posee una elevada cantidad de oligosacáridos para evitar los gérmenes del medio ambiente. Y entre las vitaminas que aporta destaca el betacaroteno (responsable del color amarillento, aunque el calostro puede ser más blanco o más dorado), las vitaminas liposolubles (E, A, K) y minerales como el sodio o el zinc en mayor cantidad que la leche madura.


Por otra parte, su sabor se parece más al del líquido amniótico que ha estado tragando el bebé estos 9 meses que al de la leche.


Beneficios del calostro


1- Aporta al bebé las grasas y proteínas que necesita para crecer y engordar.

2- Protege al bebé de infecciones y gérmenes.

3- Fortalece la flora intestinal.

4- Protege al sistema respiratorio del contagio de virus y bacterias.

5- Aporta factores de crecimiento.

6- Estimula el peristaltismo intestinal para favorecer la expulsión del meconio (las primeras heces del bebé que debe expulsar en las primeras 24 horas).

7- Se digiere muy fácilmente.


¿Cómo establecer la lactancia materna?


Si quieres que tu lactancia sea exitosa debes poner al bebé al pecho en la primera hora de vida para aprovechar el reflejo de succión con el que nace. En cuanto sea posible, debes colocarte al bebé sobre tu pecho desnudo y dejar que él solo se acerca hasta tu pecho. Si no consigue engancharse solo, ayúdale asegurándote de que se engancha correctamente (la boca tiene que estar bien abierta y cubrir no solo el pezón, sino gran parte de la aréola). Las mejillas no deben estar hundidas y, si te acercas, podrás oír cómo traga.


Además, deberás poner al bebé al pecho a demanda, es decir, siempre que tenga hambre, aunque haya pasado poco tiempo de la anterior toma. Olvídate de darle cada 3 horas, puesto que es probable que en estos días coma más a menudo porque, como decíamos, su estómago es muy pequeño e ingiere muy poca cantidad cada vez.


Es normal que se queden dormidos al pecho, ya que están muy cansados del parto, pero si esto hace que apenas mame, tienes que intentar despertarlo haciéndole cosquillas en los pies, quitándole alguna prenda de ropa… Eso sí, nunca le obligues, si no quiere comer, déjale dormir que eso también le ayuda.


Por último, no te obsesiones con la subida de la leche, ya que, si le das el pecho a menudo y de manera exclusiva, la leche madura llegará en 48 o 72 horas. Mientras, el calostro es todo lo que necesita. A no ser que haya algún problema, no hace falta complementar con leche de fórmula.

 

 


Fuente:

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Redacción: Irene García

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