Beneficios de la lactancia materna exclusiva

Beneficios de la lactancia materna exclusiva
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De todos es sabido que la lactancia materna exclusiva es el mejor alimento posible para los bebés recién nacidos y hasta los 6 meses. Pero, además, los pediatras y expertos continúan continuar con la lactancia todo lo posible ya que la lactancia materna prolongada presenta múltiples beneficios, como una mejor comprensión del lenguaje y visión espacial.

Diferentes estudios realizados con técnicas de neuroimagen han demostrado que la lactancia materna prolongada favorece la maduración de áreas relacionadas con la inteligencia. De esta manera, se ha demostrado que la oxitocina juega un papel fundamental en el periodo de lactancia entre madre e hijo. Según la Dra. Olza, “la liberación pulsátil de esta hormona produce en la madre sentimientos de amor hacia su hijo, así como de bienestar, confianza o autoestima y en el lactante produce relajación, serenidad y un mayor interés por las relaciones sociales”.


Del mismo modo, favorece el contacto íntimo entre madre e hijo tras el nacimiento, se produce una elevación de los niveles de oxitocina en el cerebro del bebé que, a su vez, implican una serie de cambios neuroanatómicos que perduran con el tiempo y permiten que, llegada la edad adulta, ejerza una actitud de apego mayor para con sus descendientes.


La lactancia prolongada facilita asimismo una mejor comprensión del lenguaje y visión espacial. En este sentido, los niños alimentados con leche materna durante más tiempo presentan mayor facilidad en funciones ejecutivas, planificación, inteligencia social y emocional y con el lenguaje e incrementa su interés por las relaciones sociales.

Ventajas de la lactancia materna

Ventajas de la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Española de Pediatría y un sinfín de organizaciones sanitarias recomiendan la lactancia materna en exclusiva al menos durante los primeros seis meses del bebé y en combinación con la alimentación sólida hasta por lo menos los 2 años.


Por otro lado, la hormona prolactina, además de intervenir directamente en la producción de la leche materna, juega un papel central en la adaptación del cerebro de la madre. Produce los cambios que dan lugar a la conducta maternal. La prolactina tiene además un efecto ansiolítico, interviniendo en la regulación del eje hipotálamo-pituitario-adrenal. “Las madres que amamantan puntúan más bajo en las escalas de estrés, ansiedad y depresión que las que no lo hacen. Este efecto ansiolítico de la lactancia se ha descrito como especialmente importante en madres con trastornos afectivos”, matiza la especialista.


Los pediatras de AP aconsejan que los bebés alimentados con leche artificial en biberón reciban la estimulación e interacción que proporciona la lactancia para facilitar un desarrollo saludable. Los expertos señalan que hay que tratar de que sea solo la madre la que dé el biberón y si esto no es posible, intentar que sean solo dos o tres personas, siempre las mismas, las que se ocupen de su alimentación. “Los masajes, porteo, cosquillas y caricias sirven para potenciar en el bebé la liberación de las mismas sustancias beneficiosas que produce la lactancia materna”, aseguran.


Fuuente: Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).


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