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¿Por qué los bebés respiran rápido?

¿Por qué los bebés respiran rápido?

Los bebés respiran de manera diferente a los adultos porque su sistema respiratorio aún tiene que madurar del todo y adaptarse al nuevo ambiente. Por eso, es normal que los bebés respiren de forma rápida y agitada, pero eso no debe preocuparte a no ser que se acompañe de otras señales de alarma.

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Los bebés tienen una respiración irregular de manera habitual, especialmente los recién nacidos y los bebés prematuros en sus primeras semanas de vida. Esto significa que pueden respirar de manera rápida y profunda y, al instante siguiente, empezar a hacerlo de manera más lenta y superficial. Incluso pueden dejar de respirar durante unos 5 a 15 segundos, en lo que se conoce como respiración periódica o cíclica. Durante estos segundos su respiración se ralentiza tanto que dejan de respirar, pero vuelven a hacerlo al poco sin que esto implique ningún problema para su salud ni consecuencia cardiocirculatoria (no hay que confundir estas pausas con las apenas, que duran al menos 20 segundos).


Por otra parte, los bebés respiran más rápido que los adultos, al igual que su corazón late más rápido. La frecuencia respiratoria de un bebé oscila entre 40 y 60 respiraciones por minuto, mientras que un adulto lo hace en torno a 20 veces. Por eso, es normal notar que los bebés respiran mucho más rápido que nosotros, ya que así es. Esto es algo normal en su desarrollo que dura hasta los 6 años aproximadamente; a partir de esta edad, y hasta la adolescencia, las respiraciones por minuto van descendiendo hasta que se estabilizan pasados los 18 años. De esta forma, los bebés hasta los 12 meses respiran entre 40 y 60 veces por minuto; de 1 a 3 años, entre 20 y 40 veces por minuto; de 3 a 6 años, de 22 a 34 respiraciones por minuto; de 6 a 12 años, de 18 a 30 respiraciones por minuto; y de 12 a 18 años, entre 12 y 16 respiraciones por minuto. Es decir, que en unos años pasan de respirar mucho más rápido, a hacerlo mucho más lento.

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Es importante tener en cuenta esto para no alarmarse ante los cambios de respiración en un niño. Y es que la frecuencia respiratoria es muy importante ya que marca los niveles de oxígeno que entran a nuestro organismo para mantener el desarrollo y funcionamiento del corazón, el cerebro, el hígado y todos los sistemas. La respiración también sirve para eliminar el dióxido de carbono, una sustancia tóxica.


Por lo tanto, la frecuencia respiratoria se tiene en cuenta a la hora de valorar el estado de un bebé o niño, puesto que una frecuencia respiratoria muy elevada o baja puede indicar un problema de salud y ser síntoma de diversas enfermedades cardiacas, respiratorias, metabólicas, etc.


Señales de alerta


Como decíamos, que un niño respire mucho más rápido que un adulto, de manera agitada o con pequeñas pausas es normal, pero los siguientes síntomas no son normales y nos indican que algo pasa y se debe acudir al médico con más o menos urgencia:


1- Cianosis (coloración azulada de manos y pies)

2- Aumento de la frecuencia respiratoria a más de 70 respiraciones por minuto

3- Problemas para respirar (jadeos, ahogos…)

4- Ruidos al final de la respiración

5- Falta de apetito

6- Apneas o pausas de más de 20 segundos

7- Retracciones en los músculos del pecho y del cuello (se le hunden las costillas)

8- Letargo y somnolencia

9- Fiebre alta

10- Tos perruna causada por un bloque de las vías respiratorias o crup

11- Sonidos crepitantes al respirar

12- Sibilancias


Algunos de los problemas principales que pueden causar estas señales son enfermedades como asma, bronquiolitis, neumonía, insuficiencia cardíaca, etc.


También es problema que sufra taquipnea transitoria del recién nacido, un aumento transitorio de la frecuencia respiratoria por encima de los valores normales de un recién nacido cuyos síntomas son jadeos, problemas para respirar, cianosis, respiración rápida y ruidosa, aleteo nasal o movimientos entre las costillas o el esternón conocidos como tiraje. Generalmente este trastorno se resuelve solo en un par de horas después del parto y es más frecuente en nacidos antes de las 38 semanas de gestación, cesáreas y madres diabéticas. Este problema se debe a que el bebé no ha conseguido expulsar durante el parto todo el líquido amniótico que tenía en sus pulmones, por lo que se produce este problema conocido también como distress respiratorio transitorio.


No suele ser necesario ningún tratamiento ya que se resuelve solo en unos días, aunque puede ser necesario administrarle oxígeno para mantener un nivel adecuado de este en la sangre.


Sea cual sea la causa, si notas que tu bebé tiene problemas para respirar debes acudir al médico de inmediato.


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Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Bronquiolitis", https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/bronquiolitis

Fecha de actualización: 27-11-2018

Redacción: Irene García

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