Cómo cuidar a un bebé con asma

Cómo cuidar a un bebé con asma
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El asma es una enfermedad crónica inflamatoria de los pulmones y de las vías respiratorias que afecta a la capacidad de respirar, sobre todo cuando se produce un ataque de asma. Es una enfermedad muy habitual en niños que, en la mayoría de los casos, aparece antes de los 5 años de edad. La buena noticia es que los niños asmáticos pueden llevar una vida normal si sabes cómo cuidarlos.

El asma es la enfermedad crónica seria más común de la infancia, y es la tercera causa más frecuente de hospitalización en niños menores de 15 años. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), se da en 1 de cada 10 niños y adolescentes, siendo más frecuente en niños que en niñas hasta la edad adulta, momento en que se invierte la frecuencia. Además, del 50 al 80% de los niños con asma presenta síntomas antes de los 5 años de edad.


El gran problema del asma es que no tiene cura, solo hay tratamientos para controlar los ataques de asma, pero no hay medicación para prevenirlos. Sin embargo, se ha demostrado que siguiendo una serie de medidas de cuidado y educación del niño, así como un plan concreto de acción para el asma, la mayoría de los niños asmáticos no tiene grandes problemas y puede llevar una vida normal.


Lo más importante es evitar los ataques de asma ya que, durante ellos, las paredes de las vías respiratorias del bebé se inflaman y producen mucha mucosidad, los músculos de alrededor se contraen y los conductos respiratorios se estrechan, por lo que el bebé no puede respirar bien. Se producen además otra serie de síntomas como ahogo, tos, sibilancias, dolor en el pecho y falta de aliento. Es probable que también notes también que la piel de alrededor de sus costillas se contrae con cada respiración. Si no se controla a tiempo, puede ser muy grave ya que la falta de oxigenación adecuada puede causar el coma o incluso la muerte.


Por eso, es fundamental que tu hijo siempre lleve a mano la medicación para controlar los ataques de asma, que sirve para abrir los conductos respiratorios, lo que hace que el resto de síntomas desparezcan gradualmente. Cuando sea mayor, debes enseñarle a usarlo.


No obstante, lo mejor es evitar los ataques de asma o que, al menos, sean muy poco frecuentes. ¿Cómo? Siguiendo una serie de consejos:


1- Evita la exposición a ciertos alérgenos como los ácaros del polvo, las cucarachas, el moho el polen o el pelo de los animales ya que pueden desencadenar o emporar los síntomas de asma ya que alrededor del 80% de niños asmáticos es también alérgico. La alergia al polen no debe preocuparte hasta los 4 o 5 años ya que rara vez se desarrolla antes de esta edad.


2- El aire frío, las infecciones de las vías respiratorias (como el resfriado), el humo del tabaco u otros contaminantes del aire también pueden desencadenar un ataque, así que nada de fumar cerca del niño y procura que viva en ambientes libres de polución. Evita usar una chimenea o un calentador a leña ya que el humo puede causar irritación en el sistema respiratorio del niño. Reduce el moho en tu hogar y evita la humedad en las paredes.


3- Existen también medicamentos que sirven para prevenir los ataques de asma y pueden ayudar a bajar la inflamación de las vías respiratorias. Estos medicamentos se administran a diario, a través de un inhalador o de un nebulizador, y solo se recetan en casos graves de asma ya que los corticosteroides tienen muchos efectos secundarios.


4- Contrario a lo que mucha gente piensa, los niños asmáticos pueden y deben hacer deporte y practicar gimnasia en el colegio como el resto de niños, solo hace falta que el niño siga una serie de pautas para evitar los ataques: no realizar deporte en el curso de una crisis ya establecida, hacer precalentamiento, no sufrir cambios bruscos de temperatura, hacer la actividad de forma gradual, aprender a respirar utilizando adecuadamente la boca y la nariz y si está indicado, dar la medicina preventiva antes del deporte. No obstante, el Asma Inducido por Ejercicio (AIE) suele resolverse espontáneamente y deja un periodo refractario posterior de entre 2-4 horas (en el que es posible practicar deporte sin tener asma).


5- Algunos alimentos ayudan a reducir los síntomas del asma y mejorar la función pulmonar, como aquellos que tienen magnesio, vitamina C, omega 3, etc. Mientras que otros pueden empeorar o desencadenar los ataques, como las grasas saturadas, los que tienen aditivos y conservantes, o los ricos en sal. Cuida la alimentación de tu hijo.


Además, aunque no hay cura para el asma, la frecuencia y la gravedad de los síntomas suelen disminuir al llegar a la adolescencia.


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