¿Puede un bebé comer gelatina?

¿Puede un bebé comer gelatina?
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Los bebés y su alimentación. Parece complicado al principio, ¿no? A partir del año lo ideal es que los bebés comiencen a comer igual que los adultos, un proceso que ya debería haber comenzado alrededor de los seis o siete meses de edad, que es cuando pueden comenzar a introducirse los primeros alimentos sólidos en la dieta del bebé. Pero ¿qué sucede con los dulces? ¿Y con la gelatina? ¿Pueden comerla?

La gelatina es un coloide gel. Es incolora, translúcida e insípida y se obtiene a partir del colágeno procedente del tejido conectivo de animales, hervido en agua. Este es un alimento recomendado, por ejemplo, para deportistas que corren, pues la gelatina es una proteína y, como tal, está compuesta por una serie de aminoácidos que es lo que le hará importante en la dieta del corredor porque le ayudará en su recuperación muscular. Sin embargo, con los bebés debemos prestar especial atención ya que en realidad a ellos la gelatina solamente les aporta azúcar, sal y pocos nutrientes.

 

En el caso de la gelatina lo que sucede principalmente es que la mayoría están hechas casi totalmente de azúcar, colores y sabores artificiales, y solamente una pequeña cantidad de este alimento es lo que le aporta su consistencia. Con la gelatina casera no cambia demasiado la cosa ya que, a pesar de estar elaborado con jugo de fruta, lo que elimina los aditivos artificiales, sigue siendo jugo de fruta y puro azúcar. Y sí, a pesar de que suele ser el alimento al que muchos padres y madres recurren por ser fácil de tragar, no es tan beneficioso como uno cree. Los expertos, por su parte, recomiendan hornear una manzana, hacerla puré y añadir un poco de canela. Además, aseguran “es dulce, tiene vitaminas, fibra y una textura deliciosa y cremosa”.

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Existen otros alimentos que son importantes a tener en cuenta porque no son demasiado beneficiosos para los bebés como las salchichas, los refrescos y las gaseosas, las patatas fritas o las comidas procesadas. Las salchichas, al ser comidas algo pegajosas y escurridizas, no son demasiado recomendables para los niños muy pequeños ya que pueden llegar a atragantarse con ellas. Los refrescos y las gaseosas tampoco se recomiendan ya que no aportan en absoluto ninguna nutrición. De hecho, está comprobado que al beber estas bebidas se llenan demasiado y no beben y comen lo que deberían y lo que, por supuesto, a esa edad su organismo necesita. En tercer lugar, las patatas fritas, que tampoco se recomiendan pues están cargadas de azúcares, sales y calorías, pero en lo que se refiere a nutrientes saludables tienen más bien pocos. Una información que, además, es fundamental para los padres y las madres de estos pequeños ya que según un estudio que se realizó el año 2008, alrededor del 14% de los bebés menores de nueve meses ingería patatas fritas al menos una vez a la semana, un número que aumentaba además hasta colocarse en un 40% de niños menores de doce meses que las ingerían también una vez por semana. Además, la patata se situaba como el “vegetal” más consumido por los niños.

 

Por último, las comidas procesadas. Sí, son muchos los adultos que las consumen cada día o cada semana, pues el tiempo para cocinar es muy corto y prefieren “optimizar mejor su tiempo” y comprar comida procesada como si eso fuera a alimentarles realmente o a aportarle a su organismo todos los nutrientes que este necesita, pero no es lo ideal. Y lo peor, que se las ofrecen a sus hijos, quienes tampoco deberían consumirla porque, al pasar por diversos procesos de elaboración, acaban perdiendo su valor nutritivo y ganando cada vez más aditivos poco saludables y en exceso como la sal, el azúcar o la grasa.

 

Por su parte, para el Grupo de Gastroenterología Pediátrica de la Zona Sur-Oeste de Madrid, es importante también que los padres de niños entre uno y tres años conozcan algunas pautas en referencia a la alimentación, que debe ser variada y equilibrada, adaptada a los gustos del niño; emplear alimentos locales y de temporada y, sobre todo, tener en cuenta la actividad física del pequeño, pues es fundamental que se mueva. Hay que recordar también que no importa que los alimentos sean de formas distintas según la cultura a la que pertenezca el niño, las costumbres de la zona, las cuestiones religiosas o las económicas, pues no existe ningún problema ya que todas pueden ser igual de saludables.

 

Para que los niños tengan una alimentación saludable, además de ofrecerles alimentos sanos como veíamos, es fundamental implicarlos en la compra y en la cocina. La Guía Práctica Clínica sobre Obesidad Infantojuvenil ofrece a las familias material de interés en relación con la alimentación de sus hijos y el ejercicio físico. Pero ¿qué pueden hacer los padres para alimentar bien a sus hijos? Pues bien, en primer lugar, ofrecerles un buen desayuno que incluya lácteos, frutas y cereales.

 

En el caso de los lácteos, sería suficiente con un vaso de leche, un yogur o queso; de las frutas podría ser cualquiera (excepciones si existen alergias), pero siempre entera o en zumo. Las comidas y las cenas deberían combinar diferentes alimentos y siempre en menor cantidad esta última. Sería recomendable también darles la cena temprano para que pase un tiempo adecuado entre esta y la hora a la que se van a dormir, y hacer entre cuatro y cinco comidas aproximadamente con el fin de evitar que coman entre las comidas.

 

Para continuar con una alimentación saludable sería necesario animarle a comer en familia y sin televisión, pero, sobre todo, no utilizar las comidas como un premio o un castigo. También es importante que vaya andando al colegio, suba y baje escaleras siempre que se pueda y animarle a que reduzca cualquier tipo de vida sedentaria como ver la televisión, pasar demasiadas horas sentado, etc. Si le enseñas a tu hijo a tomar buenas decisiones en torno a la comida no tendrás discusiones recurrentes en las que tengas que prohibirle ciertos alimentos, así que toma nota.

 


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Fuentes:

Blog AEP EnFamilia “Alimentación saludable”: https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/alimentacion-saludable

“Prevención y Tratamiento de la Obesidad Infantojuvenil” http://portal.guiasalud.es/egpc/obesidad_infantojuvenil/pacientes/02_alimentacion_saludable.html

Fecha de actualización: 05-11-2019

Redacción: Ana Ruiz

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