Pautas de introducción de alimentación sólida para el bebé

Pautas de introducción de alimentación sólida para el bebé
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La alimentación sólida se inicia a los 6 meses, cuando el estómago del bebé ya es capaz de asimilar alimentos diferentes de la leche materna y, además, desaparece el reflejo de extrusión, por lo que ya no expulsa los alimentos que ingiere. En este momento, debes ir introduciendo gradualmente en su dieta alimentos como las frutas, los cereales, las verduras, las carnes… ¿Cómo hacerlo?

Hasta hace unos años se introducía la alimentación complementaria, es decir, diferente de la leche materna o de fórmula, hacia los 4 o los 5 meses, puesto que, desde esa edad, el bebé ya es capaz de asimilar alimentos diferentes de la leche como ciertas frutas o verduras. Sin embargo, desde hace un tiempo se ha demostrado que lo mejor para el desarrollo y crecimiento del bebé es alimentarse exclusivamente de leche materna hasta los 6 meses por lo que, los bebés que continúan comiendo exclusivamente leche de su madre no deben empezar a comer antes de esta edad ningún otro alimento puesto que, aunque no sería malo, tampoco la aportaría ningún beneficio extra.


Pero, desde los 6 meses, la leche materna ya no es suficiente para cubrir todas sus necesidades nutricionales, especialmente de algunos nutrientes como el hierro, por lo que es el momento ideal de comenzar a introducir en su dieta nuevos alimentos. ¿Cómo hacerlo? Es mucho más sencillo de lo que parece, solo tienes que tener claras unas cuantas pautas esenciales:


1- Consulta con tu pediatra siempre antes de empezar para que él valore cuál es el mejor momento según el desarrollo y crecimiento de tu bebé o posibles enfermedades que puedan afectar a esta introducción. Como decíamos, lo normal es empezar a los 6 meses, pero en bebés alimentados con leche de fórmula puede que el pediatra considere conveniente empezar un poco antes. O retrasarlo si presenta ciertos problemas o enfermedades.

Cómo introducir los cereales al bebé

Cómo introducir los cereales al bebé

La Asociación Española de Pediatría, así como otros organismos oficiales, recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Antes de esta edad, el bebé no necesita otro alimento. La leche de su madre le aporta todos los nutrientes que requiere para crecer sano.


2- Antes se seguía un orden estricto para cada tipo de alimento para evitar la aparición e intolerancias y alergias alimentarias, pero los estudios de los últimos años han puesto de manifiesto que esto no es necesario salvo en casos de antecedentes familiares de alergias o problemas en el sistema inmunitario, por lo que se puede empezar con casi cualquier alimento, aunque se recomienda hacerlo por los más suaves y fáciles de digerir.


3- Los mejores alimentos para empezar la introducción de alimentos sólidos son los cereales sin gluten y posteriormente con gluten, frutas como la pera, la manzana, el plátano o la naranja, verduras y hortalizas como la patata, la zanahoria, el puerro o las judías verdes, carnes blancas como el pollo, carnes rojas como la ternera, pescado blanco como la merluza o el gallo. En cuanto a las legumbres, aunque se pueden ofrecer desde los 6 meses son un poco más indigestas, sobre todo la piel, por eso se aconseja esperar a los 10 meses para dárselas al bebé.


4- Existe también una serie de alimentos que no se deben dar antes de los 12 meses, por lo que deberás dejarlos para más adelante: leche de vaca, miel, pescado azul, frutos secos, sal, azúcar, verduras de hoja verde.


5- En cuanto a la forma de ofrecerle la alimentación complementaria, se puede hacer mediante purés o trocitos. La primera forma implica cocer los alimentos que no se puedan consumir crudos y, después, pasarlos por la batidora para que el bebé solo tenga que tragarlos, sin masticarlos. Es una forma más sencilla y rápida de darle mayores cantidades de alimento. De esta forma puedes hacer papilla de leche con cereales, papilla de frutas, puré de verduras con carne, pescado o huevo, etc. Si eliges esta forma, mantenla exclusiva hasta los 9 o 10 meses, a partir de esta edad, se recomienda que le vayas dando también trocitos o alimentos que pueda chupar e ir masticando para que se acostumbre a esta función. Gradualmente se irán sustituyendo los purés por trocitos hasta que, con 2 años, coma igual que un adulto.


Si optas por ofrecerle directamente trocitos de alimentos, sin pasarlos previamente por la batidora, debes saber que el bebé tiene que estar preparado para evitar atragantamientos. Si aún no está listo, espera un poco más. Asimismo, debes tener cuidado con los alimentos que le ofreces y buscar aquellos que el bebé pueda agarrar sin problemas con sus manitas y sean blandos. Existe una gran lista de alimentos con los que puedes ir probando, como fruta madura y blandita (peras, plátanos, manzana cocida o asada), galletas, pan, verduras cocidas (brócoli, patata, zanahoria…), pollo cocido sin huesos ni piel, pescado blanco cocido, huevo cocido, etc.


Además, debes evitar alimentos peligrosos (manzana cruda, zanahoria cruda, frutos secos), estar siempre con el bebé mientras come, potenciar los alimentos ricos en hierro y tener tiempo y paciencia, ya que esta forma de alimentación es mucho más lenta y el bebé puede tardar mucho rato en comerse unos cuantos trocitos de brócoli o de macarrones. Y no te preocupes por las cantidades, es normal que, al principio, coma muy poco, por eso debes continuar ofreciéndole leche materna o de fórmula en todas las tomas para que no se quede con hambre.

 

 


Fuentes:

González, Carlos (2012), Mi niño no me come, Ed. Temas de hoy.

Parellada, Ada (2007), ¡Es fácil que coman de todo!, Barcelona, Sigma.

Redacción: Irene García

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