Mitos sobre la alimentación del bebé

Mitos sobre la alimentación del bebé
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La alimentación de un bebé es algo que preocupa a todos los padres, hacerlo de manera correcta sobre todo en los primeros años de vida es algo que afecta directamente a su desarrollo. Sin embargo, hay muchos falsos mitos sobre su alimentación que pueden hacer que cometamos errores, aquí te desmentimos algunos de ellos.

La idea de que la leche materna, al ser tan clara, alimenta poco al bebé es una idea frecuente en las madres primerizas, y es equivocada. La leche materna es el mejor alimento para el bebé en sus primeros meses. No solo porque aporta todos los nutrientes que necesita el niño, sino porque además varía su composición para adaptarse a sus necesidades cambiantes. Hasta que lo aconseje el pediatra, el niño no necesita ningún otro alimento. De hecho, la Organización Mundial de la Salud aconseja la lactancia materna en exclusiva durante los 6 primeros meses y, a partir de entonces, complementada con otros alimentos.

Otra de las ideas falsas mayormente extendida es que es mejor que la madre no coma alimentos de sabores fuertes, como ajo, cebolla o platos picantes durante la lactancia, porque los sabores pasan a la leche. Es cierto que el sabor de las comidas que consume la madre pasa a la leche, pero precisamente esos cambios de sabor favorecen, cuando se introduce la alimentación complementaria, que el bebé acepte los nuevos sabores. Lo mejor es que la madre tenga una alimentación lo más variada y equilibrada posible.

Que en cada toma haya que ofrecerle al bebé los dos pechos también es un mito, es importante que el bebé vacíe bien el primer pecho antes de ofrecerle el otro, ya que la leche del final es más rica en grasas y, por lo tanto, más nutritiva y saciante. Cuando el bebé termina con ese pecho y lo suelta, podemos ofrecerle el otro por si quiere seguir comiendo. A veces lo hará, y otras veces no, dependiendo de su apetito.

El mejor remedio contra los cólicos del bebé son las infusiones de anís estrellado o manzanilla: esto también es falso. El anís estrellado contiene un principio activo, llamado anetol, que puede causar convulsiones e intoxicaciones a los bebés, por mucho que alivie a los adultos. Y la manzanilla no se ha demostrado que funcione. Además de sus posibles efectos secundarios, las infusiones llenan la tripa pero no tienen ningún valor nutricional, por lo que podemos estar interfiriendo en la correcta alimentación de el niño. Hasta los seis meses, el único líquido que necesitan tomar los bebés es la leche materna.

Es muy común pensar que hasta que el bebé no eructe, no va a poder descansar de la toma, pero la cantidad de gases que tiene que expulsar el bebé depende del aire que trague durante la toma. Los bebés que toman biberón suelen tragar más aire que los que toman el pecho. En cualquier caso, la cantidad de gases que sueltan los bebés al finalizar cada toma va variando, y no hace falta darles palmaditas en la espalda. Para ayudar al pequeño, suele ser suficiente con frotar su espalda o cambiarlo de postura.

Una papilla de cereales por la noche le ayuda a dormir: esto también es falso. Hace ya tiempo se demostró que los niños no duermen más ni mejor por tomar cereales en la última toma de la noche. Los bebés no se despiertan por hambre sino por un tema de maduración, es más, una papilla espesa puede provocarle una digestión pesada y entorpecer el sueño.

También sobre las papillas y purés, los especialistas desmienten que haya que ofrecerles los alimentos solo de esta manera, es recomendable ofrecerles pequeños trozos de frutas y no triturar las papillas del todo para que se vayan acostumbrando a los alimentos más sólidos.

Hasta hace unos años, las recomendaciones para niños de “riesgo alérgico” eran retrasar la introducción de los alimentos sólidos y, especialmente, la de los alimentos potencialmente alergénicos. Pero ahora se sabe que ofrecer huevo, frutos secos molidos o pescado a los niños a partir de los seis o siete meses en lugar de esperar a que haya cumplido el año disminuye la probabilidad de que el niño desarrolle una alergia a esos alimentos en el futuro.

Otro de los mitos más comunes es que los bebés deben tomar leche de continuación, por lo menos hasta los 18 meses, pero la realidad es que a partir de los 12 meses, los niños pueden tomar leche de vaca entera (la desnatada o semi no es adecuada antes de los dos, puesto que la leche materna tiene más grasa que la de vaca).

Es común pensar que el bebé va a comer mejor si le añadimos sal o azúcar, pero esto puede ser perjudicial para él. Agregamos sal y azúcar a la comida por costumbre o porque nuestro paladar adulto detecta esas carencias, pero estos dos condimentos están presentes en la mayoría de alimentos, por lo que deben evitarse o añadirse en pequeñas cantidades. Un exceso de sal puede ocasionar problemas de tensión arterial, así como un exceso de azúcar puede dar lugar a problemas de caries, o crear dependencia en los bebés al sabor dulce.

Otro falso mito es que los bebés no deben comer alimentos altos en grasa, pero la dieta general de un bebé las necesita, tanto la leche de fórmula como la materna contiene una gran cantidad de grasa saludable o “buena”. La grasa como los ácidos grasos son muy importantes para un buen desarrollo cerebral.

Sobre las dietas vegetarianas o veganas, recientes estudios han demostrado que, pese a lo que se piensa, no son peligrosas, y mientras estén bien planificadas, son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluidos el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia.

 
Lavar la ropa del bebé

Lavar la ropa del bebé

Lo ideal, a la hora de elegir la ropita del bebé, es optar por aquella que no requiera muchos cuidados, que sea resistente y a ser posible que no necesite planchado. Si ya tienes al bebé contigo no habrás tardado en descubrir la facilidad con la que  manchan la ropa, la cantidad de veces que hay que lavar cada prenda y lo difícil que es quitar algunos tipos de manchas. Afortunadamente, en la actualidad, existe una amplia oferta de ropa infantil de fácil lavado, además de económica y para todo tipo de gustos.

 


Fuentes:

Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna- Por AEPED. https://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/preguntas-frecuentes-sobre-lactancia-materna#t48n145

Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años). Por la agencia de salud pública de cataluña. http://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/ambits_tematics/per_perfils/centres_educatius/menus_escolars/programa_revisio_programacions_menus_escolars_catalunya_preme/documents/arxius/alimentacion_0_3_es.pdf

¿Por qué tu hijo come peor de lo que piensas? (20 consejos útiles para la consulta del pediatra de Atención Primaria). https://www.aepap.org/sites/default/files/105-124_porque_tu_hijo_come_peor_de_lo_que_piensas.pdf

 

Redacción: Cristina Rodríguez

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