¿Es realmente necesario hacer eructar a los bebés?

¿Es realmente necesario hacer eructar a los bebés?
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Mientras los bebés son pequeños y su alimentación es básicamente leche, ya sea materna o de fórmula, te recomiendan, al acabar la toma, colocarle hacia arriba, con la tripa apoyada en tu hombro, y darle unas palmaditas suaves para que eructe. Pero, muchas veces, por más que le damos en la espalda, le colocamos sentados o le movemos, no hay manera de lograr que eructe, lo cual resulta sumamente infructuoso.

Los bebés nacen con el sistema digestivo inmaduro, por lo que muchas veces no saben expulsar solos sus gases, que se pueden acumular causando molestias digestivas. Por eso, se recomienda siempre, al acabar la toma, hacer que el bebé eructe ya sea sentándole y sujetando su cabecita ligeramente hacia delante para presionar su estómago; ponerle hacia arriba, apoyado sobre tu hombro, y darle unos ligeros golpecitos en la espalda; pasearle hacia arriba por el pasillo con su tripita dando en tu hombro, etc.


La mayoría de las veces, al poco, se consigue que el bebé suelte un sonoro eructo, lo que deja a sus padres muy tranquilos. Sin embargo, hay veces que, por más que nos esforzamos y por más palmaditas que le damos en la espalda, al final con menos suavidad de la que se debería, no conseguimos nada. Así, podemos tirarnos un buen rato hasta que desesperados lo dejamos para la siguiente toma.


Ahora, un estudio realizado en 2014 pone en entredicho esta costumbre que la humanidad lleva miles de años realizando con sus bebés. El estudio consistió en dividir en dos grupos a 71 bebés: el grupo de los eructos y el grupo de control. Durante los 3 meses siguientes, los padres del primer grupo tenían que seguir haciendo como has ahora, es decir, dando palmaditas a sus bebés tras cada toma para que eructaran; mientras que el otro grupo no tenía que hacerlo.

¿Cómo se identifica a los bebés al nacer?

¿Cómo se identifica a los bebés al nacer?

Todo el mundo se ha preguntado alguna vez, al buscar entre las cunas de la sala de neonatos de un hospital al nuevo sobrino, qué protocolo se sigue para que sea imposible confundir a dos bebés y que 15 años más tarde, la historia de tu familia no se parezca a las de las películas de sobremesa. Para evitar posibles errores –que sí se han llegado a producir en España-, desde el año 2000 todos los hospitales han adoptado protocolos de identificación que hacen prácticamente imposible la confusión


Los investigadores querían fijarse básicamente en dos cosas: cólicos y regurgitaciones, episodios normales en bebés que son inofensivos pero preocupan mucho a los papás. Los resultados fueron los siguientes:


- No hubo ninguna diferencia entre los dos grupos con respecto a los cólicos. Es decir, los bebés tenían cólicos o no independientemente de que sus padres les hubieran hecho eructar o no en estos meses.


- Los bebés del grupo de los eructos regurgitaban dos veces más que los del grupo de control.


- El estudio no informó de si los bebés a los que hacían eructar eructaban realmente más que a los que dejaban tranquilos.


Esto revela que no solo no es mejor hacerlos eructar, sino que ellos solos son capaces de eructar cuando les hace falta, y mucho mejor que si les damos palmaditas en la espalda. Por eso, no te esfuerces en hacer eructar a tu bebé, ni te pases un buen rato dándole en la espalda (¿sabías que gastamos 16 minutos al día en hacer esto?), simplemente, prueba un par de veces y, si no eructa, déjale tranquilo un rato, que seguro que él solo expulsa el gas de una forma u otra al tiempo. La naturaleza es sabia y sabrá lo que debe hacer (al menos en la mayoría de los casos y siempre que el pequeñpo no tenga algún problema). 


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