Consejos para padres con niños agresivos

Consejos para padres con niños agresivos
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Hablamos de agresividad infantil cuando provocamos daño a una persona o a un objeto. Dicha conducta agresiva es intencionada y el daño puede ser físico o psíquico. En el caso de los niños, la agresividad se presenta normalmente de forma directa, ya sea como acto violento físico o verbal.

Los niños que muestran un comportamiento agresivo no lo hacen porque sean malos o porque tengan una naturaleza agresiva. Lo que sucede es que, poco a poco, según cómo se va respondiendo a estos comportamientos, se van creando una serie de patrones neurológicos de respuestas ante lo que el niño puede considerar una amenaza. Es un proceso, por tanto, que suele suceder de manera paulatina e inconsciente.


Es así como se desarrolla la agresividad infantil en la que, además, independientemente del tipo de conducta agresiva que manifieste el niño, el denominador común es un estímulo nocivo o aversivo frente al cual “la víctima” se quejará, evitará o se defenderá. Los arrebatos de seguridad son un rasgo bastante frecuente durante la infancia. Sin embargo, en muchos casos algunos niños persisten en su conducta agresiva y también en su incapacidad para dominar su mal genio.


El sistema que se encarga de los procesos emocionales en el cerebro es el sistema límbico. Con el tiempo y la madurez los niños aprenden a controlar sus emociones, y una vez establecido el patrón de respuesta agresiva, el sistema límbico acude a la agresividad como respuesta preferente, aunque esto se podría llegar a evitar. Por eso, la manera en que se responda a los comportamientos agresivos será lo que dicte su presencia habitual. Cuando un niño no tiene tolerancia a la frustración y además reacciona de manera agresiva tiene un mayor riesgo de padecer problemas conductuales a largo plazo.

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Cuando viajamos con los más pequeños hay que tener en cuenta ciertos aspectos para que las vacaciones familiares no se conviertan en una verdadera locura.


Por este motivo, la mejor solución será frenar dicha agresividad cuanto antes. Los padres y las madres que tienen hijos con un carácter y personalidad fuerte y bastante agresivo deberían seguir algunos consejos como estos:


- Para frenar la agresividad infantil de tu pequeño, establece unas pautas. Tanto antes como después de que tu hijo haya respondido con una conducta agresiva tendrás que establecer una serie de pautas, es decir, explicar con claridad a este niño lo negativas que son estas conductas violentas.


- Enséñale con el ejemplo. Tu hijo debe encontrar en ti un modelo de diálogo en la resolución de las situaciones conflictivas que surgen en el hogar.


- Ofrécele una alternativa. Enseñarle a no utilizar la violencia sin darle una pauta para enfrentarse a los problemas es un verdadero error y evita que sea un niño consentido.


- Elogia siempre lo positivo. Educar en positivo siempre será para el menor totalmente beneficioso. Cuando un padre o una madre ve que su hijo ha resuelto un conflicto o un problema de algún tipo de manera adecuada sin duda debería elogiarle.


- Evita reforzar las conductas agresivas infantiles. Reforzar el comportamiento negativo de los niños delante de otras personas es completamente perjudicial para él.


- Evita el contenido violento. No te olvides que la exposición constante a contenidos violentos lo único que va a hacer es reforzar la agresividad en los niños. Para ello es fundamental que el adulto evite que su hijo vea cualquier tipo de contenido violento y que, además, en los casos en que sea 100% inevitable, se le enseñe siempre a diferenciar la realidad de la ficción.


Y recordad también que, tras un acontecimiento estresante o un cambio vital con consecuencias desagradables, los niños pueden tener muchas dificultades para adaptarse. Se producen lo que se llaman los trastornos adaptativos, cuya característica fundamental es que siempre se producen tras un acontecimiento estresante o un cambio vital con consecuencias desagradables. Ante este tipo de situaciones los niños pueden tener dificultades para adaptarse y síntomas que les dificultan la vida diaria. ¿Cuáles son las situaciones que los producen con más frecuencia? Pues bien, probablemente aquellas como:


- el duelo por el fallecimiento de una persona cercana

- las enfermedades que requieren hospitalizaciones frecuentes

- la adaptación a nuevos modelos de familia, divorcio o separación de los padres

- el acoso escolar en el colegio, en clase o a través de las redes sociales

- los cambios a etapa escolar

- el nacimiento de un hermanito o hermanita


Los síntomas de estos trastornos adaptativos suelen aparecer después del momento de estrés que ha sufrido el niño o, como mucho, un mes después. Entre estos principales síntomas de los trastornos adaptativos se incluyen los siguientes:


- sensación de malestar

- síntomas depresivos como la tristeza o el llanto

- síntomas de ansiedad como los miedos o la intranquilidad

- síntomas de la conducta como la ira o la agresividad


Es cierto que estos síntomas apenas pueden durar más de seis meses por norma general, sin embargo, en algunas ocasiones esto puede variar si se prolonga en el tiempo o empeora pudiendo pasar a un trastorno de ansiedad o depresión real. Y, como verdaderamente el trastorno adaptativo es, por definición, una situación transitoria relacionada con una situación estresante puntual que suele tener un fin cercano, lo mejor será que los padres hagan lo siguiente:


- ofrecer confianza, dedicar tiempo y animarle a hablar de la situación

- aceptar su tristeza, no tratar de evitarla o ignorarla

- ser paciente porque cada niño necesita su tiempo

- y, sobre todo, no sobreproteger al niño ya que este debe comenzar a afrontar situaciones negativas


En algunas ocasiones, lo más conveniente será pedir ayuda a cualquiera de los profesionales que rodean al niño y, si finalmente esto no resultara efectivo y la cosa se alargara en el tiempo, se debería pasar ya a consultar con un especialista en psiquiatría infantil.


Todos los síntomas preocupan a los padres, pero la agresividad puede ir mucho más allá y si no se frena a tiempo cuando los niños son todavía eso, niños, la situación se podría complicar demasiado si dejamos pasar el tiempo sin hacer nada y se convierten en adolescentes muy agresivos.


¿Y vuestro hijo? ¿Ya sabéis por qué es agresivo?

 

 


Fuentes:

AEP EnFamilia Trastornos adaptativos en niños y adolescentes https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/trastornos-adaptativos-en-ninos-adolescentes

Redacción: Ana Ruiz

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