Terapia psicológica para niños agresivos

Terapia psicológica para niños agresivos
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En torno a los 2 o 3 años es normal que los niños se comporten de manera agresiva en ciertos momentos ya que no saben controlar ni expresar sus emociones correctamente. Sin embargo, cuando esta conducta se mantiene en el tiempo y se vuelve cada vez más frecuente e intensa es necesario acudir a un psicólogo experto que nos ayude a controlar y evitar la agresividad en el niño.

Se entiende por conducta agresiva todo aquel comportamiento que busca causar un daño intencional, ya sea físico o psicológico. Pegar a otros, ofenderlos, tener rabietas… son conductas agresivas habituales en los niños de 2 a 3 años ya que aún no tienen las herramientas para expresar sentimientos tan fuertes como la ira o la frustración de otra manera. Sin embargo, esta agresividad debe ir desapareciendo gradualmente por una conducta más reflexiva en la que el niño intente solucionar sus conflictos o problemas de otra forma, y no siempre pegando o insultando.

Si no es así, el niño se convierte en un ser agresivo que busca provocar un daño, físico o emocional, de manera deliberada, a los demás, mostrando una total falta de empatía y de respeto. La agresividad se convierte en el instrumento habitual de resolución de problemas.

Y, a la larga, la agresividad no solo es perjudicial para las personas que le rodean, sino, sobre todo, para el agresor ya que esta forma de comportarse solo genera frustración, más odio y rabia, incomprensión y aislamiento ya que nadie querrá jugar ni estar con una persona que se porta así.

Por lo tanto, es importante actuar cuanto antes y saber detectar los síntomas que indican que nuestro hijo es agresivo:

- Los niños emplean más a menudo la agresividad física, mientras que las niñas suelen optar por la verbal.

- Ante cualquier problema o contratiempo, el niño se enfada, grita y pega a cualquiera que esté cerca de él, incluyendo sus padres.

- Muestra baja autoestima y poca tolerancia a la frustración.

¿Por qué mi hijo es agresivo?

Existen diversos factores que influyen en la agresividad de un niño, como la personalidad, la educación, la familia, etc. Así, un niño educado en un ambiente violento y una familia en la que se resuelven los problemas con gritos y peleas actuará en consonancia con lo que ve en casa. Además, hay que tener en cuenta la edad ya que ciertas conductas son comunes en niños de 2 años, pero en un niño de 6 años pueden indicar que existe un problema.

En general, los niños se vuelven agresivos cuando no consiguen lo que quieren y no tienen la capacidad de responder de manera adecuada a esa negativa. Por lo tanto, los niños con una baja tolerancia a la frustración suelen ser más agresivos.

De igual modo, la teoría del aprendizaje social defiende que las conductas agresivas se aprenden por imitación de los modelos que el niño tiene a su disposición. Es decir, si tu hijo es agresivo es probable que tú o tu pareja lo sea, así que si quieres cortar este comportamiento primero deberás analizar cómo os comportáis en casa.

¿Cómo actuar ante niños agresivos?

Si notas que tu hijo se porta de manera habitual con agresividad debes actuar cuanto antes siguiendo estas pautas:

1- Nunca jamás reacciones con agresividad a sus conductas, haga lo que haga. Si pega a un niño, no debes pegarle ya que entenderá que es la manera de actuar. Tampoco debes decirle “no grites” chillando. Debes ser consecuente con lo que le dices que tiene que hacer y la manera en la que te comportas. Elimina la agresividad de tu hogar.

2- Establece normas y límites para el niño que deba respetar, siempre consensuados con tu pareja. No debe haber un  “poli malo” y un “poli bueno”, es contraproducente. Ambos debéis establecer las mimas normas y aplicar las mismas consecuencias.

3- Enséñale a tolerar la frustración. Como decíamos, es una de las principales causas de la agresividad infantil. Para desarrollar la tolerancia a la frustración puedes jugar con él a juegos de mesa y dejar que gane algunas veces pero también que pierda para que aprenda que no siempre se gana. Tampoco le concedas todos sus caprichos y deseos al instante. Es necesario que aprenda a esperar y que escuche el “no” siempre que sea necesario.

4- Ofrécele soluciones alternativas a sus conflictos que no se basen en la violencia. Es normal que los niños pequeños no sepan resolver sus problemas de otra forma, por eso debes enseñarle tú, mediante explicaciones y con tu ejemplo, cómo se pueden solucionar los conflictos por medio del diálogo, la negociación, el respeto, etc.

5- Nunca recompenses sus comportamientos agresivos para conseguir que se calme. Las recompensas deben venir siempre tras actos buenos.

6- Fomenta en él la empatía ya que si es capaz de entender cómo se siente alguien cuando él le pega o le hace daño, podrá reducir esa agresividad.

Si a pesar de todo tu hijo es muy agresivo y no sabes qué más hacer, no dudes en acudir a un experto.

Terapia psicológica para niños agresivos

Lo primero que suele hacer es observar el comportamiento del niño y registrar cuándo se comporta de manera violenta para intentar averiguar el porqué. Mediante entrevistas, cuestionarios y observaciones directas el psicólogo puede hacerse una idea del problema y de las causas para buscar la mejor solución.

Generalmente es necesario fortalecer comportamientos alternativos para que el niño aprenda a resolver sus conflictos de otra forma. Hay que enseñar técnicas de relajación al niño para que aprenda a controlar sus emociones y trabajar de manera conjunta con el niño y los padres para eliminar la violencia de casa.

Y es que es muy importante trabajar con los niños y los padres a la vez, así lo refleja un estudio realizado publicado en la revista Scielo en el que se afirma que la terapia combinada puede tener mejores efectos a la larga, aunque también que es necesario tener paciencia ya que este cambio lleva bastante tiempo. El niño necesita asimilar las nuevas conductas para ser capaz de ponerlas en práctica ante sus propios conflictos.

Además, este estudio confirmó que, cuando la agresividad del niño se reduce, también lo hace el estrés en los padres y mejoran considerablemente las relaciones sociales del niño. 

 

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Fuentes:

Juan Pedro Valencia, psicólogo infantil.

“Tratamiento cognitivo–conductual de la conducta agresiva infantil”, Violeta Fajardo–Vargas y Laura Hernández–Guzmán, 2008. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-45342008000200014

 

Fecha de actualización: 07-09-2018

Redacción: Irene García

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