El niño que no sabe perder: cómo afrontar la baja frustración

El niño que no sabe perder: cómo afrontar la baja frustración
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Todos los niños pasan por una etapa necesaria en su desarrollo: aprender a tolerar la frustración. Es aconsejable que superen con éxito esta fase para poder desarrollarse plenamente, aunque también es cierto que durante el crecimiento, e incluso cuando lleguen a la vida adulta, habrá momentos en los que la baja frustración esté presente, pero lo importante siempre es saber reconducir la conducta.

Cuando un niño aprende a tolerar la frustración puede enfrentarse con éxito a la vida ya que la baja tolerancia a la frustración causa gran enfado, lo que lleva a no buscar soluciones a los problemas o a evitar enfrentarse a ellos sólo para evitar las malas sensaciones que se producen en su interior.


¿Por qué nace la frustración?


En los niños nace el sentimiento de frustración cuando no consiguen lo que quieren y no entienden por qué no pueden conseguirlo. La intensidad de la frustración puede tener varios niveles y dependerá de las características personales del niño que reaccione de una forma u otra (con una pequeña molestia, con ansiedad, con gritos, rabietas, etc.).


Los niños no saben reconducir esta conducta por ellos mismos por lo que necesitarán que sus padres les guíen para poder reconducir la actitud hacia otros caminos más productivos y así aprender a manejar esa rabia y ese enfado para no sentirse tan mal.


¿Cómo afrontar la baja frustración?


A los niños hay que enseñarles a manejar las emociones porque por ellos mismos no saben, por eso trabajar la educación emocional desde que son pequeños es la estrategia más adecuada y más importante a tener en cuenta, pero esta estrategia tiene efectos a largo plazo pero que se pueden combinar con el día a día.

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Los niños necesitan compresión y protección pero sobre todo apoyo para que entiendan que ese comportamiento ante algo que no sucede como esperan no es lo adecuado y que deben aprender a ser flexibles y a entender que algunas situaciones se dan de forma diferente porque sí, y no para conseguir que ellos se sientan mal.


Cuando los niños lloran porque quieren algo no hay que dárselo al momento porque entonces se acostumbrarán a ello, hay que establecer normas y límites precisos en casa para que los pequeños sepan que hay negativas que deberán entender y aceptar en la vida, así cuando tenga negativas en otros contextos de su vida lo aceptarán mejor.


Una idea para enseñarles a aceptar la baja tolerancia a la frustración es jugar con ellos a juegos de mesa y dejar que ganen algunas veces para que sientan la alegría de ganar pero también dejar que pierdan para que aprendan que lo importante no es ganar, si no participar y pasar un buen rato con los demás.


También será muy importante que los padres prediquen con el ejemplo porque los niños aprenden por imitación por lo que la reacción de los padres ante las negativas de la vida también será algo crucial. Por este motivo es necesario que los padres tengan actitudes positivas ante las adversidades o cuando las cosas no salen cómo uno se espera.


La vida no es un camino de rosas y si el niño no aprende a tolerar la baja tolerancia a la frustración podrá afrontar la vida con mayor éxito y sin estar siempre enfadado.


Mª José Roldán


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