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¿Por qué los bebés pegan?

¿Por qué los bebés pegan?

Es normal que los bebés peguen ya que no tienen otra forma de mostrar sus emociones. Apenas saben hablar y no saben controlar sus sentimientos de euforia o ira, por lo que recurren a los golpes y empujones para mostrar su alegría o su enojo. Aunque no debe preocuparte ya que es algo normal, sí que debes saber cómo actuar para que este comportamiento no siga al crecer.

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Los bebés y los niños pequeños tienen pocas armas para hacernos entender lo que les ocurre. Cuando nacen, recurren sobre todo al llanto, pero a medida que crecen van desarrollando nuevas formas de comunicación como la risa, los gestos, los balbuceos, las primeras palabras, etc.

 

Una forma de hacer ver que están enfadados es pegar, empujar, morder o arañar, algo que hacen sobre todo a otros bebés o niños de su edad cuando estos les quitan un juguete o les hacen algo que consideran un agravio. También usan los golpes o empujones para expresar alegría y euforia. En general, las emociones fuertes les desbordan y no las saben controlar, por lo que recurren a los golpes.

 

Es muy común que, en la guardería, al recoger a tu hijo, te cuenten que ha pegado o mordido a un niño, o que sea él el agredido. Esto es algo habitual y no debe preocuparte de primeras, pero si se convierte en el pan nuestro de cada día sí debes tratar de averiguar por qué tu hijo pega tanto y ponerle remedio para evitar que se convierta en su forma normal de comportarse con los demás ya que eso puede causarle a la larga muchos problemas en clase y de relaciones sociales.

 

¿Por qué pega?

 

Para averiguar por qué tu hijo se porta así debes fijarte en cuándo pega, en qué lugares y ante qué situaciones. Generalmente, las formas agresivas de comportamiento están motivadas por la forma de comportarse de los padres o cuidadores. Es decir, si sus padres, abuelos o niñera son agresivos y gritan, pegan e insultan, es normal que el niño también se porte así. Puede ser también una respuesta a la violencia física experimentada por el propio niño en casa o en el colegio o a traumas pasados. En estos casos, será necesario acudir a un psicólogo que ayude a averiguar las causas y a tratar al niño.

 

También hay que tener en cuenta la edad ya que los niños de 12 a 18 meses no tienen intención de hacer daño, solo pegan para hacer uso de sus habilidades físicas. Entre los 18 y los 24 meses empiezan a experimentar las luchas de poder; entre los 2 y los 3 años empiezan a ser conscientes de que hacen daño al pegar y lo usan para expresar su rabia o su frustración; y desde los 3 años son plenamente conscientes de lo que significa pegar, por lo que es el momento de hacerles ver las consecuencias de sus actos.

 

En definitiva, los niños pegan porque no tienen otra forma de expresar ciertas emociones ni resolver sus conflictos, por eso debemos enseñarles desde pequeños a escuchar, perdonar, pedir perdón, mostrar empatía, arreglar los problemas de forma pacífica, etc.

 

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¿Cómo conseguir que no pegue?

 

1- Edúcale con el ejemplo. No debes recurrir nunca a los golpes, ni siquiera los cachetes. Si pegas a tu hijo, aunque sea un golpe flojo en el culo, entenderá que es la forma normal de comportarse. Pegar no es forma de educar, así que nada de pegar a tu hijo ni a otras personas.


2- Debes enseñarle a expresar sus emociones de otra forma, pero nunca cohibirlas. Explícale que en lugar de pegar o empujar puede explicar a la otra persona por qué está molesto. Si todavía es muy pequeño y apenas sabe hablar, hazle ver que las manos sirven para dar abrazos, no solo para pegar.

 

3- Cuando pegue a alguien, muestra tu enfado y quítale el juguete o apártale de la situación que lo ha hecho enfadar para que se dé cuenta de que no es una buena forma de comportarse. Si es suficientemente mayor como para pedir perdón, dile que debe pedir perdón a alguien cuando le hace daño, pero no le obligues. El perdón debe aprenderse, no forzarse. A medida que viva situaciones así, irá desarrollando la empatía y entendiendo que, al pegar, hace daño, igual que le hacen daño a él cuando le pegan.

 

4- Repítele todas las veces que haga falta “no se pega” y enséñale otras formas de resolver sus conflictos de forma pacífica. Cuando lo haga, alábale y dale una pequeña recompensa. Ten paciencia porque puede parecer que no funciona y sigue pegando, pero si sigues insistiendo en ello, gradualmente irá pegando menos y actuando más de otra forma. Debes darle tiempo a que lo interiorice y madure.

 

5- Nunca digas frases como “eres muy pegón” o “eres muy malo”. Las etiquetas son muy contraproducentes en la educación y favorecen el comportamiento que se quiere evitar.

 

6- No dejes tampoco que se porte de forma violenta con sus juguetes o muñecos. La agresividad conlleva más agresividad y si dejas que pegue a los juguetes, acabará pensando que es la forma normal de actuar y lo trasladará a las personas. Pegar es malo siempre, aunque sea a objetos inanimados.

 

7- Anticipante a él y evita las situaciones de peligro. Si sabes que pega cuando está cansado o cuando le quitan cierto muñeco, iros del parque en cuanto notes las primeras señales de cansancio o no lleves ese juguete al parque para que no lo tenga que compartir. Aprender a compartir es complicado y es mejor que empiece con juguetes menos “queridos”.

 

8- El comportamiento violento debe tener unas consecuencias negativas. Puede ser irse antes del parque o no quitarle el juguete. Consecuencias inmediatas para que las relacione y adaptadas a su edad. Los castigos horas después no valen porque el niño no lo relaciona.

 

 


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Fuente:

Domènech, Montse (2015), Edúcame bien, Ed. Plaza & Janés.

Fecha de actualización: 05-11-2018

Redacción: Irene García

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