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Consejos para cuidar los oídos de los niños

Consejos para cuidar los oídos de los niños

Aunque los problemas auditivos suelen aparecer con una edad más avanzada, una buena salud auditiva desde niños ayuda a prevenirlos. Y para ello hay varias cosas que debemos tener en cuenta. Proteger los oídos e identificar cualquier anomalía de forma temprana contribuirá a que nuestros hijos tengan un mejor oído durante su vida adulta.

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Lo primero que debemos entender es que los oídos de los niños, aunque se empiezan a desarrollar en pleno embarazo, no están totalmente listos para la contaminación acústica actual hasta que cumplen 7-8 años. Son muchas las fuentes de ruido que nos rodean (música, automóviles, obras urbanísticas…) y la exposición prolongada a ellas puede causar daños importantes en los oídos de los más pequeños.

Debemos evitar obsesionarnos con la limpieza de los oídos, especialmente cuando son bebés. Sólo debe limpiarse la parte externa, y nunca debemos recurrir a bastoncillos de algodón ni ningún otro objeto introducido en el oído. Es normal que los oídos del bebé tengan abundante cera. Aunque a algunos padres pueda sorprenderles, esta es necesaria para proteger el oído medio e interno de las infecciones externas. La cera debe tener un aspecto amarillento y pegajoso, si no es así, puede que el bebé tenga alguna infección o enfermedad.


Para que puedas limpiarlos de la mejor manera, te damos algunos consejos:


- La zona interna del oído no se debe limpiar con bastoncillos ni se deben introducir en el conducto auditivo bajo ningún concepto, ya que pueden producir lesiones en la zona o provocar una inflamación.

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- La cera de los oídos va saliendo por sí sola, por lo que no hay que intentar sacársela. Si sospechas que hay algún tapón de cera, lo mejor es acudir al pediatra.


- La limpieza de los oídos debe limitarse a su parte externa, basta con un poco de agua con jabón o un paño húmedo. Para hacer esto podemos aprovechar la hora del baño.


- Si a la hora del baño vemos que queda agua en la entrada del oído interno, no debemos incidir para no dañar esa delicada zona. Las pequeñas pilosidades que hay se encargarán de "recoger" esa agua para que no se introduzca en el oído.


Pero no hay que olvidarnos de sus oídos cuando nuestros hijos crecen, estos siguen necesitando una serie de cuidados:


- No abusar de los antibióticos: es importante saber que el uso indiscriminado de medicamentos, tanto de uso tópico como por vía oral, puede ser perjudicial para los oídos ya que algunos pueden ser ototóxicos y, además, en el caso de los antibióticos, se puede generar resistencias, sobre todo en el caso de los niños que tienen su sistema inmunológico en pleno desarrollo.


- Evitar la exposición prolongada a ruidos fuertes y a corta distancia, como los petardos.

- Protegerlos de los ruidos muy altos como conciertos o ferias donde hay muchas personas y estímulos auditivos; para esto se pueden utilizar protectores auditivos.

- La alteración en la presión que producen viajes en coche por montaña, aviones… esos cambios no favorecen al oído. En el caso de los viajes, masticar chicle ayudará a los niños a paliar el cambio de presión.

- Escuchar música o estar en el ordenador demasiadas horas puede suponer un fuerte estrés para sus oídos. Procura también acostumbrarles a usar auriculares tipo diadema en lugar de los que se colocan dentro del oído, ya que no son tan perjudiciales para los oídos.

- Protegerles del frío: conviene prevenir las infecciones de las vías respiratorias en los niños más pequeños pues son el principal factor de riesgo para las otitis. Por eso es aconsejable evitar los cambios bruscos de temperatura, ponerles gorros para salir a la calle y lavar con frecuencia las manos para reducir las posibilidades de contagio de catarros o gripes.

- Tratar de manera adecuada las otitis. En caso de sospecha de pérdida auditiva en un niño se recomienda acudir al especialista, ya que aún en ausencia de dolor, fiebre o secreción, puede existir una otitis serosa, que de no ser bien tratada puede cronificarse y derivar en hipoacusia y otitis media crónica.

Con las altas temperaturas que se producen en verano, zambullirse en el agua es la opción ideal para combatir el calor. No obstante, la humedad retenida o los cambios bruscos de presión constituyen una fuente importante para el desarrollo de microorganismos y bacterias que pueden dañar los oídos, causando hongos e infecciones.

Consejos para proteger y cuidar el oído de los niños en estas situaciones:

- Los niños no deben nadar en aguas poco saludables, ya que las aguas contaminadas favorecen la aparición de gérmenes que provocan infecciones en el oído.

- Deben sumergirse en la playa o piscina despacio, sobre todo si son aguas profundas.

- No utilizar bastoncillos o elementos punzantes para retirar la cera y limpiar el oído porque estos elementos pueden obstruir el canal auditivo empeorando el taponamiento.

- Si el niño es propenso a padecer otitis, se recomienda que utilice tapones.

- Secar los oídos y ladear la cabeza de los niños para retirar agua cuando se bañen en la playa o en la piscina.

En definitiva, lo mejor es concienciar al niño de que sus oídos deben durarle toda una vida, y equipararlos a otras partes del cuerpo que les hemos enseñado a cuidar.


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Predecir la altura de un niño depende tanto de la herencia genética de los padres como del entorno en el que se cría. En este sentido, un entorno donde prime una alimentación sana y equilibrada y la práctica de deporte siempre impactará positivamente en el desarrollo del niño.

Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Otitis externa: el oído de nadador", https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/otitis-externa; "Aseo en el recién nacido", https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/aseo-en-recien-nacido

Foto: Freepik.com

 

Fecha de actualización: 24-01-2019

Redacción: Cristina Rodríguez

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