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El cuidado de los oídos

El cuidado de los oídos

La higiene de los oídos de los bebés es esencial para evitar infecciones y problemas que puedan perjudicar el desarrollo auditivo y del lenguaje del niño

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Con otros sentidos como la vista aún por desarrollar, el del olfato ocupa un lugar prevalente en los primeros momentos de los bebés en el mundo. De hecho, los bebés cuentan con este sentido más desarrollado que lo que después tenemos los adultos. Les sirve de guía para amamantar y reconocer a su madre y les aporta una sensación de seguridad y confort que, se ha demostrado, les ayuda a dormir mejor.

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Los oídos del bebé

El oído es un órgano muy importante pero a la vez muy frágil y, por lo tanto, tiene que tratarse con especial cuidado. La higiene del bebé es muy delicada, en especial la de esta zona, donde no es precisa una limpieza muy profunda.

Es normal que los oídos del bebé tengan abundante cera. Aunque a algunos padres pueda sorprenderles, ésta es necesaria para proteger el oído medio e interno de las infecciones externas. La cera debe tener un aspecto amarillento y pegajoso, de no ser así, puede indicar que el bebé padece alguna infección o enfermedad.

A menudo usamos las uñas para limpiar el oído, lo que puede resultar peligroso para la salud auditiva. Otros utensilios igualmente familiares, como los bastoncillos, pueden ser la causa de formación de tapones o perforaciones de tímpano. Sin embargo, según el Segundo Estudio Audimer sobre Hábitos de Higiene del Oído, el 93% de los españoles sigue utilizando bastoncillos para la higiene del oído y un 69% está satisfecho con el empleo de los mismos. Paradójicamente, el 74% cree que los bastoncillos pueden contribuir a la aparición de problemas en el oído.


¿Cómo prevenir la otitis?

Si mantienes el oído de tu bebé limpio y bien cuidado, aumentarás las posibilidades de evitar infecciones, muy frecuentes en los niños pequeños.

- Para mantener sus oídos limpios, basta con pasar el pico de una toalla o de una gasa humedecida por el pabellón auditivo, sin frotar y sin olvidar la parte de los pliegues detrás de las orejas.

- La zona interna del oído no se debe limpiar con bastoncillos ni se deben introducir en el conducto auditivo bajo ningún concepto, ya que pueden producir lesiones en la zona y/o provocar una inflamación.

- La cera de los oídos va saliendo por sí sola; no debe intentar sacarse con nada.

- Limpia sus mucosidades instilando suero fisiológico o cualquier agua salada y aspirándola sin mucha presión.              

- Evita que le den corrientes de aire, sécale bien los oídos después de bañarle y abrígale las orejas cuando salgáis de paseo en invierno.

- Si se echa las manitas a los oídos y llora mucho, es posible que sufra una infección o una inflamación.

- Puedes utilizar un difusor de agua marina que permita limpiar tanto el oído externo como el interno de forma delicada y segura. Se recomienda aplicar el agua marina con propiedades terapéuticas 2 o 3 veces por semana. El uso continuado de estos difusores previene de problemas auditivos, como los tapones de cera, y mantiene los oídos sanos.

- Evita los ruidos fuertes y la televisión o la música muy altas, su audición es más aguda y sensible que la de las personas mayores y podría dañarle.

- Conviene no mantener los oídos del bebé bajo el agua, pero tampoco sucede nada porque les salpique o les entre un poco.
 


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Fuente: Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Fecha de actualización: 23-02-2020

Redacción: Irene García

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