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¿Por qué los adolescentes lloran sin razón?

¿Por qué los adolescentes lloran sin razón?

La adolescencia es una época llena de nuevas emociones y altibajos. La intensidad con la que se viven las cosas que se experimentan es mayor que en los adultos. Además, las hormonas están trabajando en realizar todos los cambios para llegar a la madurez, por lo que la combinación del desajuste de hormonas y de emociones incontroladas puede llevar a momentos duros o a llorar sin razón.

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Índice

 

Las emociones durante la adolescencia

La adolescencia es ese momento de redescubrimiento de uno mismo, de probar cosas nuevas, definir nuevos gustos, encontrarse con nuevas amistades…

Los adolescentes manejan más información que los niños, y toda esta sobredosis de información puede confundirlos y hacerlos sentir inseguros. Además, están bajo la presión que sienten social, emocional y académicamente.

Pasar de la carcajada al lloro no es tan raro en esta etapa de emociones extremas, todo afecta mucho más y todavía no se cuenta con las herramientas para manejarlo, o con la experiencia y conocimientos para priorizar lo que realmente es importante y lo que no.

Kimberly Schonert-Reichl, profesora de psicología educativa en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, dice: “Hay investigaciones que demuestran que los niños tienen más emociones negativas como la tristeza o la ansiedad a esta edad. En parte, puede deberse a que son más capaces de ponerse en el lugar de otra persona. Si ven a un perro sufrir, por ejemplo, o niños heridos en un terremoto, pueden imaginar vívidamente cómo sería si eso les sucediera, y los golpea emocionalmente".

Si los padres se toman un tiempo para reflexionar sobre lo que están experimentando sus hijos a esta edad, no se sorprenderán de que las emociones de sus hijos tiendan a estar muy cerca de lo que muestran externamente, dice Christina Rinaldi, profesora de psicología en la Universidad de Alberta en Edmonton. “Están pasando por cambios físicos, biológicos, cambios en las rutinas y expectativas escolares y cambios sociales”, señala. “Los cambios pueden ser emocionantes, pero también pueden ser inquietantes y atemorizantes. Eso puede ser abrumador". Tanto los niños como las niñas se ven afectados por las fluctuaciones hormonales, pero las niñas a menudo experimentan períodos irregulares y pueden ser muy emocionales en los días previos a la llegada de su período.
 

¿Qué es el llanto?


El llanto es una respuesta natural que los seres humanos tienen ante una variedad de emociones, que incluyen tristeza, dolor, alegría y frustración.

Los seres humanos producen tres tipos de lágrimas:

Basal: los conductos lagrimales secretan constantemente lágrimas basales, que son un líquido antibacteriano rico en proteínas que ayuda a mantener los ojos húmedos cada vez que una persona parpadea.

Reflejos: son lágrimas provocadas por irritantes como el viento, el humo o las cebollas. Se liberan para eliminar estos irritantes y proteger el ojo.

Emocional: los seres humanos derraman lágrimas en respuesta a una variedad de emociones. Estas lágrimas contienen un nivel más alto de hormonas del estrés que otros tipos de lágrimas.

Cuando la gente habla de llorar, por lo general se refiere a lágrimas emocionales.

Con todo lo dicho hasta el momento podemos deducir que no es que los adolescentes lloren sin razón, sino que al estar experimentando tantas emociones, lo hacen de manera más asidua. Están viviendo muchas emociones y altibajos, no comparten como se sienten y cualquier mínimo detalle puede hacerlos estallar y llorar.
 

Signos de depresión en adolescentes


En ocasiones la depresión es un tema tabú, y más aún si no has vivido un caso de cerca. En la adolescencia el riesgo de sufrir depresión aumenta, por lo que los padres deben ser conscientes de los signos más comunes para ayudar a sus hijos si fuera necesario.

Los síntomas más comunes de depresión en adolescentes son:

+Síntomas emocionales y conductuales

- se siente triste, llora más que antes, tiene mal humor y está muy irritable. Puede que se sienta ‘’vacío’’

- no está interesado o no disfruta de las actividades que le gustaban.

- tiene arrebatos de ira que están fuera de lugar

- se siente inútil, o podría sentirse culpable y culparse a sí mismo por las cosas; por ejemplo, podría decir: "Todo es mi culpa" o "Soy un fracaso".

- deja de ver amigos o de ir a actividades sociales; por ejemplo, es posible que tu hijo no quiera ir a la fiesta de un amigo o que diga que se siente solo

Tiene pensamientos negativos que no desaparecen, incluidos pensamientos sobre la muerte o suicidas; por ejemplo, podría decir: "No vale la pena vivir la vida" o "Ya no puedo hacer esto".

+Síntomas físicos

- se siente cansado, desmotivado o con poca energía

- tiene grandes cambios en el apetito o el peso

- tiene problemas físicos vagos o inexplicables, por ejemplo, dolores de estómago y dolores de cabeza

- tiene problemas para dormir, por ejemplo, insomnio, dormir demasiado o quedarse en la cama la mayor parte del día.
 

+Los síntomas del pensamiento

- tiene problemas para concentrarse

- le resulta difícil tomar decisiones

- parece olvidadizo y tiene problemas para recordar información.

Lo usual si se padece depresión es presentar más de uno de los síntomas descritos arriba. Los síntomas pueden ser continuos o pueden aparecer y desaparecer durante un período de semanas o incluso meses.

Los problemas escolares o los cambios de comportamiento pueden ocultar un problema de salud mental subyacente. Por eso es importante buscar la ayuda de un profesional de la salud si tiene alguna inquietud sobre las emociones o el comportamiento de su hijo.
 

¿Cómo ayudo a mi hijo a controlar sus emociones?


Lo más importante es dar ejemplo de inteligencia emocional, mostrarse serenos y actuar bien ante las dificultades. Si tu hijo ve que no pierdes la cabeza o reaccionas de mala manera ante algunas situaciones, intentará calmarse antes de actuar.

Intenta saber de dónde proceden sus lágrimas, si es por algún hecho en concreto o si es por un cúmulo de emociones. Deja que se relaje y más tarde pregúntale si quiere hablar de ello o si le apetece hacer algo para despejarse como ir a dar un paseo o tomar un refresco.

Pon unos límites. Hay comportamientos que no deben tolerarse y los adolescentes deben aprender a reaccionar de manera controlada a sus emociones, sin comportarse mal con nadie.

Es importante hacerles saber que no deben sentirse mal por tener emociones, que es algo inevitable y que lo que es necesario es saber priorizar y saber manejarlas.

Mantén la calma. Cuando un adolescente está molesto, se intensifica cuando encontramos emoción con emoción. Mantén la calma, deja que se repongan. Es la mejor manera de mantenerlos comprometidos.

Trabaja para ofrecer dignidad y no vergüenza. Recuerda siempre: evita juzgarlo por sus reacciones. Trátalo con respeto durante una interacción difícil. Expresa empatía. "Sabes que hubo un momento en el que pasé por...’’, ‘’Puedo entender totalmente por qué te sientes así".

Escucha activamente. Con frecuencia, los adolescentes simplemente necesitan sentir que los han escuchado en momentos de emoción. Busca señales no verbales y comportamiento secundario mientras se expresan.

Criar a un hijo adolescente no siempre es fácil. A medida que las familias crecen y los niños pasan de ser niños a adultos jóvenes, todos debemos adaptarnos y recorrer el camino con ellos.


Fuentes:

Universidad de Columbia

Universidad de Alberta

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Fecha de actualización: 08-09-2020

Redacción: Laura Abad

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