¿Los adolescentes son tan emocionales a causa de la evolución de su cerebro?

¿Los adolescentes son tan emocionales a causa de la evolución de su cerebro?
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Cambios de humor, impaciencia, irritabilidad, falta de control de las emociones o delirios de inmortalidad. ¿Te suena? Sí, hablamos de la adolescencia, una etapa complicada por la que todas las personas tenemos que pasar. Ahora, una reciente investigación afirma que los comportamientos de los adolescentes no están ahí solo para molestar a sus padres, sino que también tienen un verdadero propósito evolutivo.

La adolescencia es la etapa comprendida entre la pubertad y la edad adulta, aproximadamente entre los 12 y los 21 años. En estos años se producen muchos cambios físicos, emocionales e intelectuales.

 

"Desde la perspectiva de la neurociencia, sabemos que el cerebro sigue creciendo y desarrollándose pasados los 21 años. La literatura actual sugiere que es alrededor de los 25 años más o menos cuando el cerebro termina el período de la adolescencia", explica Adriana Galván, profesora asociada de psicología en UCLA y directora del Laboratorio de Neurociencia del Desarrollo de UCLA.

Centros cerebrales emocionales  

No es que el cerebro deje de cambiar a los 25 años ya que, cada vez que aprendemos algo nuevo, nuestro cerebro sufre modificaciones, pero alrededor de los 25 años nuestro cerebro ha terminado su largo proceso de desarrollo estructural. Para los adolescentes, no solo el cerebro todavía está en desarrollo, sino que diferentes regiones del cerebro están cambiando a diferentes velocidades, con importantes consecuencias.  

“Esto significa que las regiones en estas diferentes partes del cerebro siguen refinándose", dijo Galván. "En particular, hay una mayor activación en los centros emocionales en las profundidades del cerebro, y también hay un desarrollo continuo de la corteza prefrontal, que se encuentra justo encima de los ojos".  

La corteza prefrontal es lo que nos permite pensar en el futuro, comprender las consecuencias y, en general, tomar mejores decisiones. Como era de esperar, la corteza prefrontal de los adolescentes todavía tiene mucho trabajo por hacer para crecer hasta la edad adulta, de ahí algunas de las características antes mencionadas.  

Una forma de entender estas afirmaciones es pensando que el cerebro tiene dos lados, uno impulsivo y uno cauteloso, que se equilibran entre sí.  

Antes de llegar a la edad adulta, el lado impulsivo del cerebro tiene más importancia, mientras que el lado cauteloso todavía está creciendo. El resultado es un adolescente.  

"La analogía es que estos dos lados están yendo cara a cara. Y luego, a medida que los individuos se hacen adultos, la corteza prefrontal gana y tiene más influencia sobre el comportamiento que la parte impulsiva del cerebro".  

Las conductas de un adolescente  

El retraso en el desarrollo de la corteza prefrontal podría no ser un simple efecto secundario del desarrollo humano. Así, los comportamientos de los adolescentes que tanto molestan a los adultos serían realidad rasgos de adaptación que ayudan a los adolescentes a aprender y tener éxito.  

Y es que este tipo de comportamientos no es exclusivo de los humanos: los chimpancés adolescentes, por ejemplo, inician comportamientos de cortejo, juegan menos y aumentan su aseo personal, entre otros cambios.  

Esto hace que algunos adolescentes puedan parecer a veces chimpancés ya que los humanos tienen su propio conjunto de conductas adolescentes, que incluyen una mayor asunción de riesgos y la aparición de emociones poderosas que no estaban presentes en la infancia.  

"El comportamiento arriesgado, independientemente de cuál sea el riesgo, aprovecha las mismas regiones neuronales que procesan la recompensa. Entonces, cuando se experimenta un riesgo de una manera positiva, la activación cerebral es la misma que si experimentases una recompensa ", explica Galván.  

Una importante herramienta de aprendizaje  

Galván y su equipo también han descubierto que no solo los adolescentes son más sensibles a las recompensas que los adultos, sino que los convierte en mejores estudiantes.

"En comparación con los adultos, los adolescentes tienen más activación del centro de recompensas cuando están aprendiendo una nueva tarea, y esta mayor activación los ayuda a aprender del entorno de una manera más adaptable y eficiente que los adultos", dijo Galván.  

Las emociones intensas también pueden beneficiar a los adolescentes de maneras que incluso los adolescentes probablemente no aprecian. "Probablemente haya más de una razón evolutiva que explique por qué los adolescentes son más emocionales. Una de ellas es que las emociones nos ayudan a conectarnos con otras personas ", dijo Galván. "Las emociones también sirven como una importante herramienta de aprendizaje. Cuando sientes una emoción particular, es más probable que recuerdes el evento".  

Si ocurre algo negativo, las emociones que experimentas te ayudarán a alejarte de esos eventos en el futuro, mientras que las emociones positivas reforzarán un comportamiento, haciéndolo más propenso a repetirlo.  

Por lo tanto, la idea de que los años de la adolescencia no tienen otra finalidad que la de molestar a los padres o pasar el rato con amigos es equivocada. Todas las experiencias que ocurren durante la adolescencia son importantes para el crecimiento del individuo, así que deberás tener en cuenta este estudio la próxima vez que tu hijo adolescente te saque de quicio.

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Fuente: Frances Jensen,‎ Amy Nutt
The Teenage Brain: A Neuroscientist’s Survival Guide to Raising Adolescents and Young Adults
Harper Paperbacks; (2016) ISBN-13: 978-0062067852


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