Cambios físicos y emocionales en la preadolescencia

Cambios físicos y emocionales en la preadolescencia
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La preadolescencia es ese camino inquietante y de grandes cambios que va de la niñez a la juventud. Es la época en donde los hijos se sienten muy grandes para los juegos de niños pero demasiado pequeños para encajar en la sociedad de los adolescentes. Es una época de ensueños y dudas, de ir hacia delante y hacia atrás. Es un periodo corto en años pero puede parecer un tiempo considerable si se mide por los conflictos que surgen a esta edad.

 

Cambios físicos

 

No hay una fecha exacta para el inicio de esta etapa pero en general comienza entre los 9-12 años.

 

Los cambios hormonales de las chicas empiezan antes y dependen en gran medida de su menarquia. Sus manos y pies pueden ser las primeras partes del cuerpo que comiencen el crecimiento. Su estatura aumenta, comienzan a tener vello en genitales y axilas, su cuerpo se redondea y les empiezan a crecer los pechos. Su preadolescencia dura unos tres años.

 

En los chicos, este cambio empieza más tarde y dura más, unos cuatro años. Al igual que las niñas, la rapidez y la época de crecimiento dependerán de su herencia, salud, nutrición y emociones. A medida que crecen y alcanzan su altura definitiva, los hombros se ensanchan, las caderas se afinan y los órganos sexuales aumentan de tamaño. También le crece el vello en la cara y otras partes del cuerpo, incluyendo el pubis, y les cambia la voz.

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Sea como sea su desarrollo físico, una característica común a todos los preadolescentes es que no se sienten a gusto con su cuerpo. Sobre todo las chicas, se obsesionan con el peso y pueden dejar de comer o realizar dietas nada saludables aconsejadas por sus amigas o leídas en cualquier revista.

 

La preocupación por el aspecto físico se extiende también al cutis. Es la época del temido acné, causado por los cambios hormonales. La higiene y una dieta baja en grasas es fundamental para controlar el problema, pero si se vuelve muy serio, conviene acudir a un especialista para que recomiende un tratamiento adecuado.

 

Todos estos cambios se reflejan en la ropa. A medio camino entre niño y adolescente, no es fácil encontrar ropa que se ajuste a su nuevo estado de ánimo. Para no sentirse excluidos, quieren vestir a la moda y llevar lo mismo que llevan sus compañeros. El problema es que esa necesidad de ir a la última choque con el presupuesto familiar o con la idea de los padres de una vestimenta correcta. En estos casos es bueno hablar con los hijos y que ellos conozcan los verdaderos gastos, para que sepan lo que realmente valen los pantalones y camisas a la moda.

 

Desarrollo emocional

 

El niño en la preadolescencia tiene la noción de ser demasiado joven o demasiado viejo para ciertas cosas, lo que produce altibajos emocionales. Estos pueden tomar la forma de berrinches, estallidos de llanto, épocas de ensueño, descuidos, expresiones de aburrimiento, susceptibilidad.

 

Los trastornos se producen sobre todo en las reacciones evidentes que se producen de acuerdo con el estado emocional de cada uno. Esta falta de autocontrol se debe a los cambios hormonales que sufre el organismo, donde sustancias químicas son producidas por sus glándulas para adelantar el desarrollo hacia la madurez sexual.

 

Por ejemplo, se enfadan con facilidad, sobre todo cuando no se les permite hacer algo para lo que ellos ya se ven preparados (como salir solos con sus amigos), y tienen reacciones como encerrarse en su cuarto, gritar o llorar.

 

Asimismo, es una época de grandes presiones y frustraciones. La ansiedad de los exámenes o de la vida social les hace tener miedo.

 

Pero, sobre todo, es una etapa de rebeldía frente a sus padres y la autoridad. El preadolescente quiere y no quiere ser independiente. Quiere libertad, decidir por sí mismo, tener sus propias opiniones… pero a la vez se siente perdido ante el mundo y necesita aún el consejo y el cariño de sus padres para afrontar las nuevas situaciones a las que se enfrenta y que le hacen sufrir.

 

Tienen necesidad de valorarse, de afirmarse, de afiliación y de sentirse aceptados y reconocidos por los de su entorno.

 

Los preadolescentes exigen vida privada, tanto en lo físico como en sus sentimientos. Dependiendo de su personalidad son abiertos o extremadamente recatados. Muchos de los sentimientos tienen que ver con el amor y el sexo. Por esto es tan fácil oír hablar a un niño de estos temas abiertamente con sus amigos, pero no es igual de fácil que lo hagan con sus padres. Por eso la comunicación fluida entre los padres y sus hijos preadolescentes es fundamental para evitar males posteriores.  

 

Acompañando el desarrollo físico hacia la adolescencia, va el impulso de lograr una vida social más intensa. Empiezan a querer salir con sus amigos, a pensar en el otro sexo de manera diferente, sus primeros contactos con el tabaco y el alcohol… Recientes estudios muestran que una gran cantidad de chicos fuman su primer cigarro o prueban el alcohol con sus amigos en torno a los 12 años.

 

Aunque tengas ganas de encerrarle en su cuarto hasta que cumpla los 18, prohibirle salir o estar con sus amigos no es la solución. Debes hablar mucho con él y enseñarle los riesgos y peligros del alcohol, las drogas, el sexo, etc.

 

Guía para entender a un preadolescente

 

Todos estos cambios emocionales y sociales provocan que esta pueda ser una época llena de peligros para los chicos: sexo prematuro e inseguro, drogas, alcohol, bullying, ciberacoso… Ciertamente los riesgos a los que se enfrentan nuestros adolescentes son mayores en estos tiempos que en generaciones anteriores. Pero no te preocupes, es una etapa por la que todos debemos pasar y con vuestro cariño y apoyo pasará por ella sin mayores complicaciones. Recuerda que todos fuimos adolescentes.

 

1. Aprovecha los momentos cotidianos, como la cena, para hablar con cada miembro de la familia e interesarte por cómo ha ido el día, problemas o dificultades en el colegio, con los amigos…

 

2. Aunque te parezca que ya es mayor, debes seguir mostrándote cariñoso con él: abrazarle, besarle, contacto visual, sonrisas… Eso sí, no lo hagas delante de sus amigos, probablemente ya no le haga gracia.

 

3- Trátale siempre con respeto y escucha sus ideas, opiniones, etc. No hace falta que las compartas ni que le permitas hacer lo que le dé la gana, pero siempre debes escucharle antes.

 

4- Ofrécele seguridad a través de una rutina, normas, expectativas, etc.

 

5- Debes marcarle unos límites claros que siempre deberá respetar. Si no lo hace, deberás regañarle o castigarle en consecuencia.

 

6- Tanto tú como tu hijo debéis aceptar el fracaso como parte natural de la exploración y el aprendizaje. Tiene que cometer sus propios errores para aprender de ellos.

 

7- Dale responsabilidades adecuadas a su madurez y capacidades.

 

8- Sé un buen ejemplo, tanto en la forma de comportarte con los demás como en la manera de comer, modales, el lenguaje, etc.

 

9- Ten paciencia y calma. Gritar y exasperarse no arregla nada; lo contrario, empeora la situación.

 

10- Manifiesta tus emociones y sentimientos para que así él también comparta los suyos. Debe ver como algo normal en la familia expresar tristeza, angustia, estrés… pero también las emociones positivas: alegría, felicidad…

 

11- Hazle ver que tú siempre estás ahí para ayudarle, haya hecho lo que haya hecho. La confianza y la comunicación son claves para el entendimiento. Por muy mal que se haya portado, tú siempre estarás a su la do (lo que no significa que no le regañes o reprendas por el error, pero ayudándole a salir de él).

 

12- Cuéntale experiencias tuyas de la adolescencia. Así verá que no sois tan diferentes.

 

13- Involúcrate en su educación. Debes saber qué tal le va, si necesita ayuda en alguna asignatura, cuáles son sus clases favoritas, cuáles no le gustan, etc.

 

14- Háblale abiertamente de temas importantes: sexo, alcohol, drogas, relaciones,… Si eres honesto y natural hablando con él, buscará tu ayuda cuando tenga dudas.


Foto: Creado por Pressfoto - Freepik.com


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Los percentiles de peso en bebés son un dato que utilizan los pediatras para evaluar si el bebé está creciendo adecuadamente.


Fuentes:

AEP EnFamilia, Crecimiento durante la pubertad y la adolescencia https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/crecimiento-durante-pubertad-adolescencia

AEP EnFamilia, "Pubertad en los chicos" https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/pubertad-en-chicos

AEP EnFamilia, "Pubertad en las chicas" https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/pubertad-en-chicas

Kids Health, "Mantener una buena relación con su hijo preadolescente" https://kidshealth.org/es/parents/preteen-esp.html

CDC, Niñez intermedia, https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/childdevelopment/positiveparenting/middle2.html

Fecha de actualización: 18-11-2019

Redacción: Irene García

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  1. Maria Paz Larrain Fuenzalida

    "Necesito bibliografia de esta nformacion
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