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Cómo tratar con un adolescente

Cómo tratar con un adolescente

Tratar con un adolescente puede no resultar sencillo, especialmente si se trata de tu hijo quien, de repente, parece una persona totalmente diferente, rebelde, contestona y mal educada. Sin embargo, debes ponerte en su lugar y recordar cómo eras tú a su edad. Seguro que también sacaste de quicio a tus padres más de una vez y prometiste que cuando tuvierais un hijo adolecente le tratarías de forma diferente. Ha llegado tu momento.

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La adolescencia no es sencilla ni para padres ni para hijos, pero muchas veces se exagera y se tiene mucho miedo a esta etapa, cuando no es tan complicada si somos capaces de tener paciencia y entender los cambios que está viviendo nuestro hijo.


Por eso, lo primero es saber qué debemos esperar en estos años, sobre todo en la primera etapa de la adolescencia ya que, a medida que el chico crece, sus impulsos y rebeldías se van controlando.


A los adolescentes les encanta debatir, discutir y retar a sus figuras de autoridad, especialmente los padres pero también los profesores. Pero no lo hacen porque sí o por molestar, sino porque están avanzando en el proceso de crecimiento, maduración y desarrollo de su personalidad. Les gusta poner a prueba a sus padres y demostrar que no son infalibles y también se equivocan. Estas confrontaciones pueden ser saludables siempre que no permitamos que se conviertan en un campo de batalla. Además, es bueno que demuestres humildad y, si te has equivocado, lo reconozcas. Así le ensenarás a hacer lo mismo cuando sea él quien se equivoque.

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Además, los adolescentes creen que lo saben todo, que siempre tienen la razón y que son capaces de todo. No ven las consecuencias ni los riesgos pero, aunque como padres nos cueste ver cómo se equivocan, hay que dejar que sean ellos solos los que se den cuenta de que estaban en un error, dejándoles probar y fallar (siempre que no sea algo peligroso, claro).


Les cuesta aceptar los límites y las normas, pero son totalmente necesarios para darles seguridad y ayudarles a saber hasta dónde pueden llegar. Eso sí, estos límites y normas deben adaptarse a su edad y madurez, no pueden ser iguales con 10 años que con 15. Debes darle confianza y permitirle poco a poco más responsabilidades y darle más derechos y libertades (aunque las obligaciones también deben ser mayores y adaptadas a su edad). Si es digno de tu confianza, alábale y reconóceselo. Si no, quizá no tiene todavía capacidad para aceptar tanta responsabilidad y debas modificar algunas normas.


También es normal oírles decir de vez en cuando “tonterías” o burradas solo para llamar la atención y ver cómo reaccionas, como que su nuevo amigo estuvo en un correccional o que se quieren hacer un tatuaje en la cara. Lo mejor en estos casos, siempre que veas que es solo un reto y que no lo va a hacer, es pasar de él y no darle más importancia. No le digas que te parece bien, pero tampoco inicies una pelea por eso. Es una manera de probarte.


Además, es importante la relación previa que hayas establecido con tu hijo. Si entre vosotros hay comunicación y confianza, es más probable que podáis encontrar solución juntos a los conflictos sin llegar a las discusiones, los insultos, los portazos o incluso cosas más graves.


Para solucionar cualquier conflicto con tu hijo es importante hacerle ver tu punto de vista y tus razones. Nunca le digas que algo es así “porque sí” o “porque lo digo yo y yo mando”. Debe entender que todas tus decisiones tienen un motivo, esencialmente ayudarle y evitarle problemas o riesgos graves. Debes hacérselo ver y que entienda cómo te sientes tú. Es importante que te pongas en sus zapatos, pero también que él se ponga en los tuyos.


Además, es importante que siempre mantengas el control y nunca pierdas los nervios frente a él, se ponga como se ponga. Recuerda que a los adolescentes les gusta provocar y que seguro que recurre a comentarios hirientes. No muerdas el anzuelo ni entres al trapo. Mantente calmado y habla sin gritar ni responder a sus comentarios con otros peores como “yo tampoco te quiero” o “espero que te salga todo mal”. Tú eres el adulto y debes estar por encima.


Lo más importante a la hora de tratar con un adolescente es mantener siempre la calma, el respeto y el cariño. Si aprendéis a resolver los problemas mediante el diálogo y la negociación, conseguiréis que todo vaya sobre ruedas. 


Fecha de actualización: 27-03-2018

Redacción: Irene García

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