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Cómo hablar de autoestima a los niños

Cómo hablar de autoestima a los niños

Tener autoestima significa sentirse bien con uno mismo y está muy relacionada con otros conceptos como seguridad, confianza o tener un concepto positivo de uno mismo, es decir, quererse a sí mismo. Esta capacidad es fundamental para conseguir la felicidad de una persona, por lo que no debemos olvidarnos de hablar a nuestros hijos de autoestima y de ayudarles a desarrollarla. ¿Cómo hacerlo?

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Índice

 

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es una característica de la personalidad de una persona muy importante ya que nos ayuda a sentirnos satisfechos con nosotros mismos y querernos, a la vez que nos ayuda a defendernos de los demás y no depender constantemente de los otros.

Una alta autoestima está ligada con conceptos como seguridad, confianza, felicidad y éxito, mientras que la baja autoestima está relacionada con la inseguridad, la insatisfacción, problemas para relacionarse con los demás, etc.

Hay que tener en cuenta que la autoestima alude a la imagen que tenemos de nosotros mismo, pero los niños, hasta los 4 años, no tienen formado este conceto de autoimagen, por lo que no es hasta esta edad cuando podremos hablarle de autoestima como tal. No obstante, se puede empezar a trabajar desde que nacen con la imagen de sí mismos que vean en nosotros. Es decir, si les trasladamos una imagen positiva de sí mismos, sentarán la base para una buena autoestima. Por eso, hay que tener cuidado con el lenguaje que usamos para hablarles y para referirnos a ellos o a sus actividades, evitando etiquetas y frases negativas como “eres malo”.

La familia, el carácter propio y las circunstancias vitales influyen mucho en el desarrollo de la autoestima, por lo que es mucho lo que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos a desarrollar una alta autoestima. Por suerte, la autoestima es algo que se puede trabajar.
 

¿Cómo favorecer la autoestima en nuestros hijos?

- Estate atento al comportamiento de tu hijo para reconocer y recompensar sus aptitudes y habilidades. No se trata de darle premios cada vez que haga algo bien, sino de alabar y mostrarse orgullosos de sus logros y mejoras.

- Otórgale responsabilidades adaptadas a su edad y su madurez desde pequeño para que vea que es capaz de hacer muchas más cosas de las que cree y para que vosotros sepáis de qué es capaz.

- Háblale sobre la autoestima. Explícale qué es, qué beneficios tiene tener una buena autoestima y déjale claro las diferencias entre tener y no tener autoestima.

- Dale seguridad mostrándole siempre tu cariño y tu apoyo y sin menospreciar sus miedos o problemas.

- Quiérele de forma incondicional, haga lo que haga. Y demuéstraselo cada día con abrazos, besos, mimos y expresiones como “te quiero”.

- Evita frases como “Has hecho bien esto, pero podrías haberlo hecho mejor”.

- Nada de comparaciones con otros amigos o familiares.

- Cuida el lenguaje que usas con él, evitando frases como “eres tonto”, que pueden ser devastadoras para el niño y minar su autoestima.

- No utilices etiquetas, ya que son muy complicadas de eliminar. Nada de frases como “eres muy travieso”, “eres malo”, etc., ya que el niño lo ve como algo inevitable que no puede cambiar y se acostumbra a ser siempre de esa manera.

- No te centres solo en los fracasos o éxitos escolares, la vida es mucho más.

- Hazle caso cuando te cuente algo, aunque te parezca algo nimio. Apaga la televisión, deja el móvil apartado y centra toda su atención en lo que te está diciendo, sobre todo si son problemas. El niño tiene que sentir que es más importante para sus padres que lo que ponen en la tele.

- No lo sobreprotejas, la vida está llena de dificultades y tiene que aprender a hacerles frente desarrollando sus propias herramientas.

- Permítele que se enfrente a pequeños retos que sepas que puede superar para que se sienta bien consigo mismo.

- Procura que realice actividades que requieran un esfuerzo constante, como montar en bici, para que vea que es capaz de hacer mucho más de lo que piensa.

- Establece una serie de normas y límites claros en casa, dejando claras también las consecuencias si se incumplen. Los límites aportan seguridad a los niños.

- Deja que cometa errores y se equivoque, es una buena forma de aprender y de que vea que, cuando se falla, no hay que dejarse vencer, sino levantarse y seguir intentándolo.

- Reconoce tus propios errores y enséñale que tú también te equivocas y buscas la manera de solucionar tus fallos. Así verá que nadie es infalible.

- Aliéntale, pero nunca le presiones. Si lo haces, se sentirá inseguro y decrecerá su autoestima porque pensará que no confiáis en él.

- Empatiza con él y ponte en su piel. A veces, los problemas de los niños de 8 años pueden parecernos insignificantes en comparación con los nuestros, pero eso es porque no sabemos ponernos en su situación.

- Ten en cuenta sus sentimientos y si se ha sentido herido por algo, no le restes importancia de entrada; primero, escúchale, y luego, si corresponde hacerlo, réstale importancia.

- Cuéntale a tus familiares y amigos sus logros delante de él para que vea lo orgulloso que estás de él (pero sin hacerlo con cada pequeño logro).

- Cuando haya superado un reto difícil, pídele a una persona cercana al niño que le llame para darle la enhorabuena.

- Juega con él y haz actividades divertidas para que no todo se centre en el colegio y las obligaciones. Es importante pasar mucho tiempo juntos divirtiéndoos.

- Fomenta sus relaciones con otros niños y niñas de su edad para que pueda hacer amigos y establecer lazos afectivos con iguales. 

 

 


Fuentes:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Serrano Valenzuela, Belén (2007), Guía Educativa para padres y madres, Zaragoza, 3ooks.

Fecha de actualización: 30-04-2021

Redacción: Irene García

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