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¿Cómo ayudar a un niño con ansiedad?

¿Cómo ayudar a un niño con ansiedad?

La ansiedad o angustia es una emoción completamente normal de los seres humanos ante situaciones de alerta, y es por ello por lo que se puede dar en todas las etapas de la vida. Existen dos tipos de ansiedad: la sana y la patológica. La primera es aquella que nos ayuda a enfrentarnos al mundo, y la segunda es la que bloquea nuestra interacción y el equilibrio con el entorno. La ansiedad está presente en casi todas las enfermedades mentales por lo que no se puede vivir sin ansiedad. Por este motivo, es importante aprender a reconocerla, a afrontarla y también a resolverla. ¿También los niños?

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Por supuesto. Los niños también deben lograrlo porque la ansiedad puede presentarse en cualquier momento y a cualquier edad. En los niños pequeños predominan los síntomas físicos (somatizaciones), pero en el niño mayor y en el adolescente los síntomas son más bien mentales. Y, dependiendo también de la etapa de la vida en que el bebé o el niño se encuentre, será más frecuente un tipo u otro de ansiedad.


- En el bebé lactante o en edad preescolar será frecuente la ansiedad de separación.


- En el periodo escolar lo más habitual será la agorafobia, la fobia social o la escolar.


- Ya en la preadolescencia y la adolescencia, frecuentemente tendremos a niños con una sintomatología obsesiva lo que se traduce en un trastorno obsesivo compulsivo (o TOC).


Por último, se ha de tener en cuenta también que a cualquier edad es frecuente el trastorno hipocondríaco, la crisis de ansiedad como tal o el estrés postraumático.

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¿Qué deben hacer los padres antes un hijo que padece ansiedad?


1. Tener calma. El niño o la niña siempre se pondrá peor si ve que sus padres están muy nerviosos.


2. No intentar razonar. Lo más recomendable es esperar hasta que se le pase el episodio de ansiedad al menor. Ahora está ansioso y no tendrá capacidad suficiente para razonar con sus padres.


3. Distraer. Es muy bueno distraer al menor evitando la situación de estrés generada tras la ansiedad.


4. Impedir la hiperventilación. Hay que impedir la hiperventilación del menor para que respire lentamente y no solo por la nariz.


5. Realizar alguna actividad con la que el menor disfrute. De esta manera, si se logra hacer una actividad que le guste, pero sin imponerla, el progenitor conseguirá que el menor se calme.


6. Intentar que exprese temores. Es muy recomendable que el menor sea capaz de exteriorizar todos sus temores para racionalizarlos y, sobre todo, para afrontarlos. Para conseguirlo existen muchas técnicas, pero una de las más efectivas es jugar con ellos.


7. Evitar que vean al adulto con ansiedad. Aunque pueda parecer al principio algo sin importancia, en realidad que un niño vea a su padre o a su madre con ansiedad no es bueno porque aprenderá de él o de ella. Son su ejemplo a seguir.


Si con todo ello no se consigue reducir la ansiedad del niño lo mejor que puede hacer el adulto es consultar con algún experto en ansiedad infantil. Porque, aunque es cierto que hay ansiedades transitorias, que no tienen prácticamente importancia pues forman parte del proceso de aprendizaje del niño, hay otras muchas que sí que la tienen por lo que cuando este tipo de ansiedad cause malestar intenso, frecuente o se mantenga en el tiempo recuerde que lo mejor será acudir al pediatra para que este pueda derivarle a un profesional de la salud mental. La ansiedad en muchas ocasiones puede comenzar desde el principio como tal y ser transitoria, pero muchas otras veces puede derivar en depresión.


¿Cómo se trata?


El tratamiento de la ansiedad en el niño se basa principalmente en la psicoeducación, la orientación, la educación por parte de la familia, la psicoterapia o los fármacos.


Psicoeducación: ofrecer información y educación a la familia y al niño en conocimiento de los trastornos de ansiedad.


Orientación y educación familiar: aquí se identifican las diferentes instrucciones para saber cómo tratar al niño, y cómo manejar y reaccionar ante una crisis.


Psicoterapia: aquí destacan la psicoterapia familiar y la cognitivo-conductual, pero si la psicoterapia no produce ningún efecto después de cierto tiempo esta debería interrumpirse o acompañarse de otro tipo de tratamiento.


Fármacos: estos podrían ser necesarios desde el inicio, o acompañar después con la psicoterapia. Los psicofármacos conocidos para la ansiedad son los ISRS y los tricíclicos. Los ISRS son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y, en este caso, la clase de compuestos utilizados como antidepresivos en el caso de cuadros de depresión o trastornos de ansiedad. Algunos de los más conocidos son la fluoxetina, la sertralina, la paroxetina y el citalopram.


¿Cuáles son los síntomas?


A pesar de que las manifestaciones de ansiedad varían mucho y dependen de la edad del niño y también de su desarrollo, los síntomas más comunes son:


- emocionales (miedo, angustia, intranquilidad, etc.)

- físicos (dolor de cabeza, dolor abdominal, náuseas, etc.)

- descontrol de esfínteres (se hace pis o caca)

- motores (agitación e inquietud)

- afectivos (cambios de humor, irritabilidad, etc.)

- alteraciones del sueño (pesadillas o terrores nocturnos)

- manías o escrúpulos excesivos


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