Preadolescencia y ansiedad, ¿cómo les afecta?

Preadolescencia y ansiedad, ¿cómo les afecta?
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La preadolescencia está caracterizada por una serie de cambios físicos y emocionales que pueden causar un alto grado de ansiedad en los chicos y chicas. Por eso, es importante que, si tu hijo ha llegado a esta etapa, sepas cuáles son los síntomas principales de ansiedad en un chico de esta edad y cómo ayudarle a tratarla y evitarla.

La preadolescencia empieza en torno a los 10 años, aunque puede comenzar un poco antes según el desarrollo del niño, su madurez y su sexo (las niñas llegan antes a esta etapa que los niños). Esta etapa es complicada porque se suceden muchos cambios muy rápidamente, no solo a nivel físico, sino también emocional y mental, lo que hace que los niños se sientan inseguros acerca de su personalidad y su aspecto físico, su forma de comportarse o de relacionarse con los demás. Todo ello puede causarles un gran estado de ansiedad y de nervios, es decir, una intensa y continua sensación de malestar sin un motivo aparente, acompañada de sentimientos de aprensión y pensamientos reiterativos.


Aunque no todos los preadolescentes sufren ansiedad, sí es un trastorno bastante habitual, sobre todo en determinadas épocas más estresantes, como el final del curso escolar. Por eso, debes estar atento a las posibles señales que emite tu hijo alertando que sufre ansiedad:


- Miedo

- Nerviosismo

- Tensión

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Hasta hace poco el padre representaba la figura de la autoridad en la familia; su presencia afectiva no era considerada indispensable ni necesaria en la educación de los niños. Hoy en día, sabemos que el padre ejerce una influencia muy positiva en la formación de la personalidad del hijo, desde su más tierna infancia.

- Rabia

- Comportamientos inadecuados

- Síntomas físicos: taquicardia, sudoración, sequedad de boca, temblores, etc.


Todas estas señales afectan a la vida personal, familiar, académica y social. Además, deben durar bastante y volverse excesivas para que se considere que el niño padece un Trastorno de Ansiedad; si no, estaremos simplemente ante una ansiedad normal y evolutiva propia del desarrollo.


¿Cómo ayudar a mi hijo preadolescente a tratar la ansiedad?


Lo principal es que apoyes a tu hijo y seas comprensivo con lo que está pasando. Además, deberás proporcionarle estrategias que le ayuden a gestionar y controlar sus nervios. Por el contrario, si le culpabilizas de su estado de ansiedad o no te muestras comprensivo con él, no será capaz de controlar su ansiedad, lo que podría derivar en problemas más graves como depresión, fobia, etc.


Si su ansiedad es muy seria y crees que incluso puede tener un Trastorno de Ansiedad Generalizado, debes consultar a un psicólogo. Si no es tan grave, puedes ayudarle tú siguiendo estas pautas:


- Enséñale ejercicios de relajación y respiración profunda. Este tipo de ejercicios son buenos hacerlos a diario para reducir el nivel de estrés, pero también sirven para calmar al niño si tiene un ataque de ansiedad.


- El yoga es una técnica natural y eficaz para reducir la ansiedad y la depresión.


- Debes procurar aliviar el estrés de tu hijo ayudándole con sus estudios o con los problemas que tenga. Para ello, primero debes conocerlos, por lo que es fundamental que hables mucho con él y fomentes vínculos de confianza entre ambos para que pueda contarte por qué se siente así. Además, es importante que no esté sobrecargado de actividades y tenga tiempo para estudiar y para el ocio, procura que los fines de semana realice actividades divertidas y placenteras que lo animen.


- Mejora su autoconfianza y su autoestima para que no le afecte cada opinión o crítica que reciba de su entorno. Es importante que no esté obsesionado por su aspecto físico o por encajar en unos cánones determinados que, además, es posible que no sean sanos para él o ella.


- Modifica la forma del chico de expresar sus pensamientos y emociones para que entienda que es él quien crea sus propios sentimientos. Por ejemplo, en lugar de decir “esto me pone nervioso”, tiene que decir “yo me pongo nervioso a mí mismo por esto”. Debe entender que las situaciones son las que son, pero que se pueden tomar de una u otra manera y no hay por qué gestionarlas con ansiedad y nervios.


- No aceptes como válidos los pensamientos ansiosos de tu hijo, hazle ver que esa no es la única manera de pensar y que tiene que aprender a tomarse las cosas de otra forma. Eso no significa que los ignores o que no los tengas en cuenta, sino que intentes que los cambie por otros más positivos.


- Crea espacios de calma y tranquilidad a los que el chico pueda acudir cuando se sienta nervioso o más estresado de lo normal. Puede ser un rincón de su propio cuarto con música relajante y un sillón cómodo. O un baño relajante en la bañera. Lo importante es que creéis algo que le ayude a rebajar el nivel de ansiedad y ver las cosas desde otra perspectiva.

Foto: Freepik.com


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Fecha de actualización: 31-05-2018

Redacción: Irene García

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