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10 señales que indican que tu hijo sufre estrés en el colegio

10 señales que indican que tu hijo sufre estrés en el colegio

El estrés no es cosa solo de adultos, los niños también pueden estar estresados a causa de sus obligaciones escolares, sobre todo en épocas de exámenes o al empezar un nuevo curso. La carga de trabajo y estudio puede hacerles sentir que no llegan a todo y que van a suspender, lo que sin duda les causará mucho estrés. Pero el estrés continuado es muy perjudicial para la salud, por eso debes estar atento para detectar cuanto antes si tu hijo está estresado o no.

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A todos nos gustaría que nuestros hijos fueran al colegio felices y salieran encantados y alegres, comentando lo que han aprendido y lo bien que lo han pasado. Sin embargo, esto no siempre es posible y, muchas veces, el colegio es la causa del estrés y las preocupaciones de los niños, ya sea al comienzo del curso escolar por los cambios que supone la vuelta al colegio o empezar un curso nuevo, o a mediados del curso por las notas y los exámenes. Entre la lista de cosas a las que los niños necesitan adaptarse y pueden causarles estrés encontramos:


- Adaptarse a las reglas y normas de la clase (no levantarse de la silla, esperar turno, no hablar, etc.).


- Empezar en una clase nueva con chicos y chicas desconocidos.


- Aguantar la larga jornada escolar.


- Conectar emocionalmente con el profesor.


- Sufrir ansiedad de separación.

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Y tambien:


- Tener problemas para hacer los deberes o aprobar los exámenes.


- Sentir que la carga de trabajo es muy grande.


Asimismo, a algunos niños les pueden disgustar las transiciones o les resulta difícil lidiar con ellas.


Para los niños, sobre todo pequeños, ir al colegio puede suponer una gran separación, incluso aunque les guste ir al colegio. Y ese conflicto emocional puede ser difícil de describir para un niño. Los niños pequeños con bajo estrés no podrán expresar lo que están sintiendo, pero podrían dar señales que indiquen que las cosas no van bien. Por ejemplo, que de repente le cueste irse a la cama o levantarse por las mañanas. Por eso, porque los niños pequeños no siempre encuentran las palabras adecuadas para expresarnos cómo se sienten, es necesario que los padres estemos atentos a una serie de señales:


- No mantener contacto visual


- No querer que lo toques


- Mostrar un comportamiento inflexible, poco cooperativo


- No estar abierto a elecciones o cambios (los niños quieren que las cosas se hagan de manera específica, incluso cuando se les da una opción diferente)


- Querer solo jugar con sus juguetes y no con otros niños


- No incluir a otros niños en el juego o solo a unos pocos


- Demandar más tu atención y volverse más “pegajosos”


- Mostrar apatía o desenfoque en tareas y / o juegos


- Aferrarse a un artículo de apego (un peluche, un chupete…)


- Estar atrapado en juegos o actividades repetitivas


¿Cómo puedo ayudarle?


Ir al colegio significa alejarse de lo que más ama un niño, sus padres, y esto puede ser difícil para nuestros pequeños. Sienten que su conexión con nosotros se rompe. La región de nuestro cerebro que detecta la seguridad y la conexión, el sistema límbico, detecta esta ruptura y se pone en modo de protección. Es como si se activara una gran alarma interna, lo que hace que las emociones y los temores pueden inundar el cerebro y limitar temporalmente la capacidad de razonar y cooperar, lo que primero provoca las señales que antes hemos indicado y, más tarde, deriva en rabietas, berrinches y negación total a entrar en clase.


Para ayudar a nuestros hijos en esta etapa de transición es importante aumentar su confianza y hacerles sentir que seguimos ahí para ellos, aunque pasemos unas horas separados. Por eso, debes buscar todos los días un rato para jugar con él o hacer alguna actividad especial. Coloca un reloj y dile a tu hijo que tiene 15 minutos para hacer contigo lo que le apetezca. Refrena tus críticas y el impulso de dirigir las cosas y permítele (siempre que no sea algo peligroso o que dañe a alguien) hacer lo que quiera en ese tiempo. Así, conseguirás que la sección límbica de su cerebro se calme al recuperarse del estrés sufrido antes en estas sesiones regulares de juego. Y, además, a través del juego podrás averiguar mucho más sobre lo que le ocurre ya que el juego es el lenguaje universal del niño.


Además, cuando se ponga a llorar porque no quiere ir al colegio, en lugar de decirle que no debe llorar, debes dejarle que llore ya que las lágrimas ayudan a aliviar el estrés y escuchar a tu hijo atentamente mostrando comprensión. Puedes decirle “Ya sé que te cuesta ir al colegio, es normal al principio, llora si lo necesitas, pero ya verás cómo te lo pasas muy bien y luego mamá viene a recogerte para pasar la tarde juntos”. Hazle ver que le entiendes para que confíe en ti.


También puedes tumbarte por las noches en su cama unos minutos para contaros cómo os ha ido el día o preguntarle si le preocupa algo, así verás que te preocupas por él.


Y, si por la mañana se hace el remolón y eso te obliga a ir con prisas o llegar tarde al colegio, levántale unos minutos antes ya que las prisas aumentan el estrés.


Por último, la risa ayuda a los niños a superar el estrés, ayudándoles a sentirse seguros. Haz que las cosas sean tan divertidas como sea posible desde el principio. Si necesita ayuda para vestirse, intenta poner algunos artículos en la forma incorrecta para obtener algunas risitas, dale personalidad a su tazón de cereal y lleva a los niños al cole haciendo una carrera. Después de la escuela, las peleas de almohadas, los juegos de persecución o el escondite pueden ser una forma divertida de reconectarse.


Y si los problemas de tu hijo con el colegio no se deben a la separación, sino al estrés por los deberes o los exámenes, debes procurar sentarte con él todos los días para ver qué deberes tiene, si los hace correctamente o no, qué dificultades presenta y en qué materias falla más para ayudarle y ponerle un profesor particular si hace falta que le ayude a superar los exámenes y las pruebas sin problemas. En cuanto vea que saca buenas notas y es capaz de hacerlo todo, el estrés desaparecerá de su vida.


Fuentes:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Dr. Francisco Miguel Tobal, Profesor Titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Fecha de actualización: 15-11-2018

Redacción: Irene García

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