Micromachismos que debemos evitar al educar a nuestros hijos

Micromachismos que debemos evitar al educar a nuestros hijos
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Los micromachismos son actitudes, comentarios o comportamientos sutiles que se realizan en la vida cotidiana, y de los que normalmente ni somos conscientes, que perpetúan el dominio de lo masculino sobre lo femenino, haciendo que la educación en igualdad no sea posible. Es importante conocer estos micromachismos y evitarlos para que nuestros hijos e hijas crezcan en igualdad.

A lo largo del día son muchos los micromachismos que decimos o hacemos sin apenas darnos cuenta, ya que están muy arraigados en la sociedad o forman parte de frases, expresiones y comportamientos tan habituales que no recaemos en su significado real. Este tipo de micromachismos están también presentes en la educación de nuestros hijos y fomentan la perpetuación del machismo o la dominancia del hombre sobre la mujer en todos los ámbitos (académico, profesional, social…), por lo que es importante tenerlos en cuenta para evitarlos al educar y tratar a nuestros niños y niñas.


Como explica Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools, “dedicar tiempo a poner en cuestión algunas creencias culturales respecto al género nos ayuda a inculcar el valor de la igualdad en los más pequeños”. Y la educación es la clave para lograr que la sociedad cada vez sea más justo e igualitaria para todos y desterrar problemas tan graves como la violencia de género o los abusos sexuales, mucho más habituales hacia niñas y mujeres.


Y es que, aunque en los últimos años se ha producido un gran avance en materia de igualdad en muchas sociedades, todavía queda mucho por hacer y los micromachismos, por ejemplo, son una de las claves para lograr la igualdad ya que este tipo de actitudes, comportamientos o frases que se usan en la vida diaria devalúan a la mujer y, aunque parezcan palabras inofensivas, a la larga crean un ideario en los niños y adolescentes que les harán creer que las mujeres son inferiores. Frases como “corres como una niña” o “llorar es cosa de niñas” acaban calando en la mente de los más jóvenes haciéndoles creer que estas afirmaciones son ciertas y que, por lo tanto, las niñas valen menos.


“Los más pequeños aprenden por sí solos que existen diferencias físicas entre los niños y las niñas, pero también aprenden comportamientos, actitudes y expectativas ligadas a los roles de género que pueden mantener las creencias respecto al papel que la cultura tradicional, patriarcal, asigna a las mujeres y a los hombres, manteniendo la distribución injusta de derechos y oportunidades para las mujeres”, añade la psicóloga.


Por eso, debemos desterrar estos y otros micromachismos de nuestra vida ya que imponen razones, intereses y privilegios a favor de los hombres y por encima de las mujeres de una manera tan automática que ni nos damos cuenta de ello. Estos micromachismos se aprenden en la infancia, por eso lo primero que debemos hacer para desterrarlos es cambiar los modelos educativos y evitar estos 5 micromachismos principales:


1- El rosa es de niñas y el azul es de niños. Es uno de los principales fallos en la educación que muchos mantenemos. Los colores no tienen género y las niñas pueden vestir de azul y los niños de rosa. Es importante no marcar a los niños por colores según su género y evitar que, si nuestra hija es una niña, toda su ropa, accesorios o su habitación sean de color rosa, y viceversa. Eso no significa que no puedas usar el rosa para tu hija, pero que no sea el único color de su vida.


2- Las tareas del hogar son cosa de mujeres. Involucrar a nuestros hijos en las tareas del hogar por igual, sean niños o niñas, es clave para que entiendan que planchar, lavar o cocinar no es cosa de mujeres, sino cosas que se deben hacer entre todos. Es importante que las tareas se repartan por su edad y su madurez, y no que tu hija sea la que plancha y tu hijo el que friega los platos. Para ello, es importante que los papás y las mamás eduquen con el ejemplo y ambos realicen las mismas tareas en casa. Solo si uno de los dos trabaja fuera y el otro en casa será normal que ese haga más tareas de la casa, pero, en ese caso, habrá que explicar a los hijos por qué esto es así. "Mamá, por ejemplo, hace más cosas en casa porque no trabaja fuera, pero no porque sea mujer".


También se deben evitar frases como “Se te ha roto un botón, dile a mamá que te lo cosa” o “Estás manchada, cuando llegues a casa dile a mamá que te lave”. Esto indica a los niños que es mamá la que tiene que hacer este tipo de tareas, y no mamá o papá según tengan más o menos tiempo y disponibilidad (o maña).


3- Los juguetes tienen género. Los camiones y los coches para los niños, las muñecas y las cocinitas para las niñas… es un gran error regalar juguetes según el sexo del niño, lo que hay que tener en cuenta son sus gustos y deseos, no el supuesto género del juguete ya que los regalar solo un tipo de juguetes a cada niño según su sexo limita su creatividad y el desarrollo de las capacidades, haciendo además que se perpetúen ideas como que las mujeres son las encargadas de cocinar o cuidar de los hijos. Se debe dar a los niños la oportunidad de jugar con todo tipo de juguetes para que sean ellos los que elijan qué les gusta más y a qué quieren jugar.

Asimismo, los juguetes no tienen por qué ser exclusivos, es decir, a un niño le puede gustar jugar con coches y también con muñecas. Sobre todo, evita la idea de que los niños juegan con juguetes de acción, construcciones y deportes y las niñas con juguetes de cuidado o belleza. Jugar con juguetes distintos y sin importar el género les ayudará a desarrollar muchas más habilidades, tanto motrices como emocionales.


4- Las niñas no saben hacer ciertos deportes. Si solo enseñamos a nuestro hijo a jugar al fútbol, chutar una pelota o lanzar canastas, está claro que lo hará mucho mejor que su hermana, pero esto no será debido a su sexo, sino al hecho de no haber motivado a la niña a interesarse y disfrutar por este tipo de deportes. Los deportes tampoco tienen género, por lo que debemos dar a nuestros hijos la misma oportunidad de conocer todo tipo de prácticas deportivas para que elijan ellos cuál les gusta, y no inducirlos apuntando al niño a futbol o judo y a la niña a gimnasia rítmica o ballet. Dales a todos la oportunidad de descubrir sus gustos e intereses sin condicionarlos. 


5- Las carreras de ciencias son de niños. Las profesiones tampoco tienen género, así que no hagas ni digas nada que les pueda hacer pensar que las niñas tienen más facilidad para los estudios de letras, humanidades o arte y los niños para las ciencias. Si desde pequeños los condicionas a pensar eso, las niñas acabarán creyendo que realmente tienen que elegir carreras de letras o que no pueden ser policías o camioneras, por ejemplo.


¿Has oído hablar del Efecto Pigmalión? Frases como “la ciencia no es para mujeres” o “te resultará más fácil estudiar otro tipo de cosas”, lamentablemente todavía se escuchan y, muchas veces, de los propios padres o profesores. Esto está muchas veces causado por el Efecto Pigmalión (nombre extraído de la mitología griega) o profecía auto cumplida que establece que, cuando existe una creencia firme respecto a algo, acaba ocurriendo. Es decir, si las niñas escuchan desde pequeñas que las carreras de letras son para mujeres, se lo acaban creyendo, afectando a su decisión a la hora de escoger carrera en el futuro.


Estereotipos como que las mujeres son más emocionales y los hombres más lógicos, escuchados desde pequeñas, acaban calando en las niñas, lo que influye en su toma de decisiones futura. Acaban viéndose como enfermeras, profesoras, artistas… pero no como ingenieras o directoras de empresa. Ayudémosles a cambiar esto.

 

 


Fuente:

Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools

Redacción: Irene García

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