Preadolescencia y diferencias con la pubertad

Preadolescencia y diferencias con la pubertad
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La pubertad se inicia en la adolescencia, una etapa del desarrollo del ser humano en la que no solamente se producen cambios físicos sino también psicológicos. Pero antes de la llegada de esta fase tan importante, los niños y las niñas pasan por unos años de cambios que es lo que nosotros conocemos como preadolescencia. Por tanto, dicha fase es la que va primero y la pubertad aparece ya con el inicio de la adolescencia.

La preadolescencia es la etapa que va entre los 9 y los 11 años, abarcando el desarrollo desde la niñez hasta la adolescencia. En ella los niños experimentan cambios biológicos y sociales, pero también transformaciones cognitivas que les permitirán enfrentarse a las tareas propias de un adulto. Normalmente durante estos años el ritmo de crecimiento disminuye, y aunque se sigue creciendo, se hace más lentamente. El cuerpo de estos preadolescentes ya no es como el cuerpo de unos niños, pero tampoco llega a desarrollarse como el cuerpo de un adolescente.

 

Además, en esta fase los niños y las niñas tienden a ocultar sus pensamientos ante los adultos, siendo en ocasiones agresivos y apasionados en la defensa de sus intereses, confiando más en sus amigos y predominando las contradicciones en su comportamiento manteniendo por un lado las conductas infantiles y, por el otro, dando indicios de independencia que llegan a realizarse finalmente en la adolescencia. También los niños preadolescentes tienen una visión distinta del mundo de los niños más pequeños de forma significativa.

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En el campo más emocional, todos ellos aprenden a regular sus emociones observando las actuaciones de sus padres y es por eso por lo que cuando estos adquieren competencias emocionales apropiadas están en mejores condiciones de contribuir a un mayor desarrollo de las competencias emocionales en sus hijos. Los niños se van formando en madurez emocional en la medida que los padres les enseñan y practican con ellos, considerando aspectos tales como ser abiertos, expresar sentimientos, evitar juegos de poder, ser sinceros, comprender dudas, enseñarles a defenderse emocionalmente y ser pacientes.

 

No obstante, es lógico dudar de si la preadolescencia y la pubertad significan lo mismo, pero la respuesta es no porque la pubertad, a diferencia de la preadolescencia, hace referencia concretamente al periodo de la vida de un individuo constituyéndose como la primera fase de la adolescencia y el paso de la infancia a la edad adulta. Por tanto, la pubertad es lo que conocemos como la adolescencia inicial o temprana, es decir, la primera fase de la adolescencia, pero no de la preadolescencia. 

 

En la pubertad, además, se desarrollan los caracteres sexuales secundarios y se alcanza la capacidad de reproducción, es decir, el proceso de cambios físicos en el que tanto los niños como las niñas llegan a adquirir la capacidad de la reproducción sexual al convertirse en adolescentes. Esta fase se inicia entre los 10 y los 16 años y va hasta los 19 o 21, aunque puede retrasarse. Hablamos de retraso puberal o pubertad retrasada cuando a los catorce años no se ha iniciado todavía el desarrollo mamario en las niñas o cuando a los diecisiete (aproximadamente) no ha comenzado todavía en los chicos el aumento del volumen testicular.


Y a pesar de que la causa más frecuente, sin duda, se debe al retraso constitucional del crecimiento, también es importante conocer algunas de las enfermedades crónicas que pueden provocar el retraso puberal, que suelen ser, además, de tipo gastrointestinal y sistémico, como la enfermedad celiaca no diagnosticada, la enfermedad inflamatoria intestinal, la cirrosis hepática, la fibrosis quística, la insuficiencia renal crónica, etc.

 

En la primera mitad de esta fase el crecimiento se acelera y alcanza su desarrollo al final, y durante ella, además, aunque se notan diferencias más grandes en cuanto a tamaño, forma, composición y desarrollo funcional en muchas estructuras y sistemas del cuerpo, las más obvias son las características sexuales secundarias. En las chicas, la característica sexual secundaria más visible es el agrandamiento de los senos, y en los chicos, lo es el vello facial y el crecimiento de la nuez. No obstante, hay que tener en cuenta que los cambios que ocurren hacia el establecimiento de las características sexuales secundarias no se establecen en un mismo momento, sino que siguen una secuencia progresiva.

 

Pubertad en las chicas

 

En esta fase, la hormona dominante es el estradiol, la hormona esteroidea sexual femenina. Mientras el estradiol promueve el crecimiento de las mamas y del útero también se encarga de conducir el crecimiento puberal y la maduración epifiseal y el cierre. Los cambios más importantes en las chicas son:

 

- Crecimiento del vello púbico

- Cambios en la vagina, el útero y los ovarios

- Inicio de la menstruación

- Crecimiento del vello corporal

- Aumento de la estatura

- Olor corporal, cambios en la piel y acné

 

Pubertad en los chicos

 

En la pubertad de los chicos se producen una serie de cambios físicos y fisiológicos diferentes a los que hemos visto en las chicas.

 

- Desarrollo de las características sexuales secundarias

- Desarrollo de la musculatura

- Crecimiento de los testículos

- Formación del cuerpo de adulto

- Crecimiento del vello púbico

- Vello corporal

- Crecimiento del pene

- Engrosamiento de la voz

- Crecimiento repentino de peso y estatura

- Aumento de la libido

- Incremento de la actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas


Finalmente, como vemos, los cambios que se producen en esta fase tanto en los chicos como en las chicas son muchos y muy variados y como fase perteneciente a la adolescencia (por tratarse en este caso de la fase inicial o temprana) tiene muchas diferencias con la preadolescencia propiamente dicha porque esta precede a la de la adolescencia.


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Fecha de actualización: 03-07-2018

Redacción: Irene García

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