Consejos para padres con hijos Asperger

Consejos para padres con hijos Asperger
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El Síndrome de Asperger es uno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) más comunes, pero a su vez menos conocidos por la población en general. La falta de información en relación con este síndrome es, quizás, lo único que podría explicar que “el 90% de los niños con Asperger sufra acoso escolar”.

Este dato, bastante dramático para tratarse de un trastorno del desarrollo cerebral frecuente sobre todo en niños, ha dejado de piedra a muchos psicólogos que afirman, además, que estos menores sufren discriminación por las diferencias que otros ven en ellos, pero también por la falta de información sobre dicho síndrome. Además de la población general muchos son los profesionales para los que este síndrome también es algo desconocido, gran causa, sin duda, de esta enorme generación de prejuicios y discriminación hacia los pequeños que lo padecen.

 

¿Qué pueden hacer los progenitores?

 

Los padres y las madres deberían enseñar al niño con síndrome de Asperger algunas habilidades prácticas para integrarse en la medida de lo posible en cualquier entorno social como, por ejemplo, practicar con él algunas tácticas conversacionales introductorias. También deberían alentar al niño a observar la conducta de otros, pues esto podría ser bastante exitoso. De hecho, muchos adultos con diagnóstico de síndrome de Asperger han logrado aprender habilidades sociales observando e imitando lo que otros realizan en diversas situaciones. Deberían enseñarle también la importancia del contacto visual ya que normalmente los niños con síndrome de Asperger suelen resistirse a realizar un contacto visual con los demás. El contacto ocular es una habilidad que puede ser moldeada desde el hogar por los progenitores.

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La llegada de los exámenes finales causa insomnio, molestias estomacales, irascibilidad o nervios tanto en niños como adolescentes porque se juegan tener todas las vacaciones para disfrutar sin preocupaciones y olvidar la convocatoria de septiembre. Para evitar estas situaciones, los padres deben ser conscientes de ello y tratar de crear un ambiente idílico en el hogar y ayudar y motivar en todo lo que puedan a sus hijos.

 

Finalmente, los padres deberían enseñar metáforas y figuras retóricas a su hijo, pues es común que el niño con síndrome de Asperger tenga una mente literal por lo que suelen confundirle algunas expresiones comunes, hablarle acerca de cómo una determinada situación le hizo sentir y también hablar sobre aquello que ambos progenitores pensaron en ese momento. Es recomendable que los padres le enseñen alguna “frase de seguridad” para ser empleada cuando estén confundidos o inseguros (también frecuente). Practicar una frase sencilla como “No estoy seguro de qué hacer ahora” podría ayudarles a reducir la ansiedad que pueden llegar a sentir cuando no saben exactamente lo que está sucediendo en su entorno social.

 

No obstante, aunque los niños con síndrome de Asperger presenten dificultades en habilidades sociales, de comunicación y comportamientos repetitivos, cada niño es único en la forma en que muestre esas dificultades. Por tanto, no existe una receta única para ayudarles a tener éxito en el hogar y en la escuela. De hecho, cada niño debe ser visto como un individuo con diferentes fortalezas y necesidades. Muchos de ellos tienen puntos muy fuertes, pero deben ser buscados. Esa intensa búsqueda del conocimiento en un interés focalizado, además, puede dar lugar incluso a grandes logros en la vida. Eso sí, para conseguir dichos logros es importante dar oportunidades. Y, por supuesto, para dar estas oportunidades lo primero que hay que recordar es que la falta de información, el desconocimiento de los síntomas, y también los diagnósticos tardíos o erróneos de muchos profesionales provocan que no se atienda a todos estos niños como se debería en realidad provocando que sean “un blanco fácil” de acoso y malestar.

 

En las últimas décadas, la prevalencia del conjunto de los Trastornos del Espectro del Autismo se ha ido incrementando de manera significativa situándose en la actualidad en un caso por cada 100 nacimientos, es decir, más de 450.000 el número de personas en España, según Autismo Europa (AE) 2012. Autismo Europa es una asociación internacional cuyo principal objetivo es promover los derechos de las personas autistas y ayudarles a mejorar su calidad de vida. Además, AE también se esfuerza cada día por lograr una mayor conciencia y comprensión del autismo en la sociedad. Y aunque a falta de datos oficiales, se estima que aproximadamente existen entre 1 y 5 casos de Asperger de cada 1.000 nacimientos, y según diversos estudios con una incidencia mucho mayor en niños que en niñas.

 

Por su parte, algunos psicólogos advierten que, sin duda, lo más importante es aclarar que el síndrome de Asperger no es una enfermedad como tal, sino más bien un trastorno severo del desarrollo a nivel neurobiológico dentro del espectro autista. Y aunque en todos los casos existan síntomas comunes como, por ejemplo, las dificultades para la interacción social, las posibles alteraciones de los patrones de comunicación no-verbal o la inflexibilidad cognitiva y de comportamiento este síndrome se manifiesta de diferente forma en cada individuo.

 

Pero ¿por qué sufre acoso un porcentaje tan alto de niños con Asperger?

 

Según los psicólogos expertos, todos estos niños (o la gran mayoría) que sufre el síndrome de Asperger encuentran dificultad en hacer amigos, no entienden las pistas sutiles necesarias para lograrlo, utilizan un lenguaje que para el resto de los niños de su edad puede llegar a resultar bastante raro y toman, además, con bastante frecuencia, significados literales de todo lo que leen u oyen sin saber interpretar ironías o figuras retóricas. Además, también los niños con Asperger son más felices con rutinas y en un ambiente estructurado por lo que cuando encuentran dificultad en decidir qué hacer terminan bloqueándose. Normalmente, los niños que padecen este trastorno suelen tener una inteligencia por encima de la media, y aman también la alabanza y ser los primeros en todo, aunque el fracaso, la imperfección y la crítica les resulta complicado de sobrellevar. Por esto, y por todos los que no saben nada al respecto, existe tanta discriminación. 

 

¿Cómo saber si mi hijo sufre Asperger?

 

Este síndrome que podríamos describir como un trastorno profundo del desarrollo cerebral caracterizado por deficiencias en la interacción social y en la coordinación motora se hace evidente por los inusuales y restrictivos patrones de interés y conducta. Pero ¿cómo pueden identificarlo los padres y las madres en sus hijos? Pues bien, tanto con la observación de los progenitores como con la ayuda de un profesional podemos detectarlo para poder ayudar a nuestro hijo a desarrollarse con plenitud. La observación en su entorno social y su comportamiento es algo básico. Si se detectan los principales síntomas lo primero que uno debe hacer es acudir al especialista con su hijo para valorar el caso, y diagnosticarlo si es preciso. Algunos de los síntomas más comunes son:

 

-Fijación por una sola actividad. Por normal general, los niños que tienen síndrome de Asperger parecen pequeños sabios. Sin embargo, y a pesar de tener algunas habilidades verbales avanzadas debido a su componente de espectro autista, su discurso puede estar centrado solamente en un tema que les obsesiona y del que, por supuesto, desean todo el tiempo hablar. También es común observar que el niño con síndrome de Asperger habla de forma muy formal e incluso que habla más de lo normal para su edad.

 

-Dificultad para interpretar señales “sociales”. Es importante tener en cuenta que para el niño con síndrome de Asperger resulta complicado descifrar el lenguaje corporal, aunque también resulta difícil esperar el turno para realizar una actividad de cualquier tipo o mantener una conversación. El trabajo en grupos, por ejemplo, es bastante difícil de asumir para ellos.

 

-Necesidad de tener una vida rutinaria. El niño con Asperger necesita de manera frecuente llevar una vida rutinaria, pues si no es así puede acabar algo confundido. Salirse de esa rutina acaba, por tanto, implicando en él un gran caos. Por ello, es fundamental anunciar este cambio con antelación para que pueda asimilarlo de la mejor forma posible.

 

-Rabieta emocional. No son capaces de manejar sus emociones de forma adecuada, y cuando se abruman emocionalmente pueden comenzar a ponerse nerviosos y a hacer pataletas.

 

-Ausencia de empatía. Otra de las características comunes de este síndrome es la falta de empatía hacia los demás, es decir, la incapacidad que estos niños tienen para reconocer adecuadamente los sentimientos, los deseos y las necesidades de todas las personas que están a su alrededor.

 

-Retraso en el desarrollo motor. En algunas ocasiones es común que el niño con este síndrome presente una pobre habilidad motora o algún tipo de retardo en las habilidades básicas motrices: insertar, recortar o pegar.

 

-Sensibilidad sensorial. Algunos niños con dicho trastorno pueden poseer una mayor sensibilidad sensorial por lo que acaban siendo fácilmente sobre estimulados por ciertas sensaciones como las luces o los ruidos fuertes.

 


Fuentes:

“Confederación Asperger España” https://www.asperger.es/asperger_familia.html

“Síndrome de Asperger: Guía para padres y educadores”https://www.cat-barcelona.com/uploads/rets/ret_77_sindrome_asperger_guia_para_padres_y_educadores.pdf

Redacción: Ana Ruiz

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