Cómo cuidar a un niño con TDAH

Cómo cuidar a un niño con TDAH
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El TDAH es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad que los padres han de vivir con sus hijos, que los profesores se encuentran en sus aulas a menudo y, sobre todo, los niños que sufren este trastorno. Pero ¿qué lo causa?

El TDAH es un trastorno intrínseco a la persona que lo padece debido principalmente a un retraso en el desarrollo neuropsicológico, y aunque no hay nada claro, concretamente entre los factores no genéticos se han apuntado diversas complicaciones prenatales y perinatales, como el consumo materno de alcohol y drogas o tabaco, prematuridad, bajo peso al nacer o lesiones cerebrales. Asimismo, se ha llegado también a mencionar como agente causante del problema al ambiente familiar en el que se desenvuelve el menor.

 

Es importante detectar el TDAH como lo es detectar también cualquier tipo de problema para que se puedan adoptar las medidas oportunas para solucionarlo. La detección, por ejemplo, del TDAH, puede hacerse a edades tempranas, aproximadamente a partir de los cuatro o cinco años de vida del pequeño porque algunos de los síntomas suelen aparecer pronto. El TDAH puede notarse en la lactancia, es decir, cuando los bebés todavía son muy pequeños porque estos suelen mostrarse insaciables, irritados, difícilmente consolables, con una mayor prevalencia de cólicos y suelen presentar también, además, algunas dificultades para la alimentación y el sueño.

 

Y desde la lactancia hasta los primeros dos años, podremos encontrarnos otras características ya que, de hecho, estas primeras que hemos nombrado podrían constituir en realidad los primeros signos de aparición de un TDAH. Por eso, de cero a dos años los sujetos con TDAH pueden mostrar:

 

-retrasos en el desarrollo motor, es decir, que van a tardar algo más en andar y se van a mostrar también algo más torpes a nivel motor que otros niños a su edad.

-retrasos en el desarrollo del lenguaje.

-actividad excesiva sin motivo aparente

-falta de persistencia en la búsqueda de objetos en su campo de visión.

-reacciones emocionales inadecuadas.

-incapacidad de realizar las tareas habituales.

-irritabilidad.

-problemas de sueño.

-problemas de alimentación.

 

¿Y de dos a cinco años?

 

La presencia de todas estas características anteriores va a constituir, sin duda, una fuerte predicción del riesgo para desarrollar un TDAH. No obstante, en esta etapa, además, los niños que tienen entre dos y cinco años pueden presentar:

 

-desarrollo persistente del exceso de actividad motora.

-dificultades para relacionarse con los demás.

-excesiva desatención.

-dificultades emocionales.

-exigencias muy altas.

-problemas para adaptarse a los cambios.

-irregularidades en los periodos de sueño y vigilia.

-incapacidad de prever las consecuencias de sus actos.

 

¿Cómo deben los padres cuidar a su hijo con TDAH?

 

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es, como ya veíamos, un trastorno crónico y es importante que los progenitores tengan en cuenta algunas recomendaciones para conocer a su hijo si este padece TDAH. Es cierto que mantener la disciplina con niños con TDAH puede ser algo complicado en algunas situaciones, y por eso es importante que:

 

-se centren en lo positivo: para mantener la disciplina puede ser bastante bueno y recomendable que los padres intenten siempre centrarse en lo positivo. De hecho, los comentarios positivos pueden llegar incluso a mejorar los comportamientos de estos niños que padecen TDAH. Además, estos comentarios también pueden ser una forma eficaz de gestionar algunos conflictos. Es bueno que los padres consideren la disciplina más como una manera de enseñar al niño a actuar de forma responsable y no como un método de castigo. Además, centrarse en estos aspectos positivos también va a motivar al niño, a reducir la tensión en casa, y a marcar mejor los límites.

-recompensas: no se debe actuar nunca en los momentos de ira. De hecho, se debe esperar a que las emociones estén controladas para aplicar la disciplina. Habrá que mantener la serenidad, ser conciso, explicar con claridad, decir lo que se espera del niño, explicar las consecuencias de no responder a las expectativas, castigar solo la mala conducta, no imponer castigos desproporcionados y, finalmente, aplicar un sistema de recompensas. Esto significa que si el niño no repite el comportamiento que hizo necesaria la disciplina se deberá aplicar de inmediato ese sistema de recompensas y explicarle las razones. Es fundamental que el niño sepa el porqué de las recompensas.

 

¿En qué momentos aplicar el sistema de recompensas?

 

Hay, además, algunas ocasiones en las que perfectamente se pueden aplicar el sistema de recompensas:

 

-levantarse a la hora prevista

-salir de casa a la hora prevista

-llegar al colegio a la hora prevista

-estar en el aula a la hora prevista

-tener los libros y todo lo necesario para cada lección

-portarse bien en clase

-portarse bien en el recreo y en el almuerzo

-volver a casa a la hora prevista

-terminar los deberes

 

Finalmente, es importante tener en cuenta también que los niños con TDAH han de estar incluidos en los sistemas de recompensas de clase al igual que el resto de los compañeros, pero también en casa de todos los hermanos para que estén integrados y no se sientan excluidos.

 


Fuentes:

Lavigne. R, y Romero Pérez, J. Francisco (2010) El TDAH ¿qué es?, ¿qué lo causa?, ¿cómo evaluarlo y tratarlo? Psicología Pirámide.

http://www.tdahytu.es/mantener-la-disciplina/

Redacción: Ana Ruiz

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