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Consejos para padres con hijos con TDAH

Consejos para padres con hijos con TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que parece cada vez más frecuente entre la población infantil. Sin embargo, para muchos expertos, existe un problema de sobrediagnóstico en relación a este problema y, muchos niños diagnosticados con TDAH, realmente son solo inquietos o hiperactivos. Por lo tanto, lo primero que debes hacer para ayudar a tu hijo si crees que tiene TDAH es asegurar un diagnóstico correcto.

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Indice

 

¿Qué es el Trastorno por Deficiencia de Atención e Hiperactividad?

En España, se estima que en torno a un 5% de niños padece TDAH, con una mayor prevalencia entre los niños varones. El problema de este trastorno es que tiene un gran impacto sobre la vida familiar y escolar del pequeño, siendo causa en muchos casos de problemas de aprendizaje y fracaso escolar.

El Trastorno por Deficiencia de Atención e Hiperactividad o Hiperquinesia Infantil está causado por una alteración del sistema nervioso central que causa una serie de conductas en el niño hiperactivas y de impulsividad que le impiden mantener la atención y la concentración, lo que provoca problemas en el desarrollo, desajustes emocionales, falta de adaptación social y bajo rendimiento escolar. 

Las manifestaciones de este trastorno no son siempre las mismas ya que existen diversos tipos de TDAH:

TDAH Hiperactivo-compulsivo, en el que destacan los síntomas de hiperactividad e impulsividad.

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TDAH inatento, en el que predomina la falta de atención de los niños.

TDAH combinado, donde el niño presenta una mezcla de todos los síntomas.

Dependiendo del tipo de subtrastorno que presente el afectado, los síntomas serán unos u otros, aunque las principales señales que alertan que un niño TDAH son:

- Conductas hiperactivas y compulsivas (niños que hablan sin parar, tienen dificultades para estar sentados, se mueven todo el rato, interrumpen…)

- Problemas para concentrarse y mantener la atención (se distraen con cualquier cosa)

- Impulsividad (hacen lo primero que les viene a la mente, sin preocuparse de las consecuencias o los peligros)

- Conductas agresivas

- Problemas para aceptar las normas y los límites

- Pierden a menudo sus objetos

- Conductas inapropiadas


¿Cuál es el tratamiento de este trastorno?

El tratamiento indicado en muchos casos es el uso de medicamentos estimulantes, pero no conviene dar a todos los niños este tipo de fármacos ya que tienen muchos efectos secundarios peligrosos. Además, la medicación no corrige la enfermedad, sino que alivia los síntomas. Y su uso continuado ha demostrado que no mejora el rendimiento escolar, más bien la medicación parece estar asociada a peor rendimiento.

Eso no significa que no haya que usarla nunca, sino que se debe recurrir a ella solo cuando las medidas centradas en mejorar el rendimiento escolar y el desarrollo de habilidades conductuales no sean suficientes para ayudar al niño.


¿Qué pueden hacer los padres en estos casos?

Como decíamos, lo primero que debes hacer si sospechas que tu hijo tiene TDAH es acudir a un especialista en el tema que sepa diagnosticar el trastorno correctamente, evitando los fasos diagnósticos. Puede que tu hijo simplemente sea muy movido e impulsivo, pero eso no significa que, necesariamente, tenga TDAH.

El tratamiento, además de la medicación de la que antes hablábamos, requiere tratamiento psicológico que incluye tanto terapia individual como familiar, por lo que los padres deben formar parte del tratamiento del niño en todo momento e involucrarse mucho en el problema. En la psicoterapia suele enseñarse a los niños a controlarse y reducir las conductas inapropiadas, pero también se trabaja con los padres para enseñarles cómo marcar límites a este tipo de niños.

En casa será necesario tener mucha paciencia con él para entender por qué hace determinadas cosas o por qué no puede evitar portarse de una manera. A medida que la terapia avance el niño irá mejorando su comportamiento, pero es un proceso lento por lo que los padres deben tener mucha paciencia y mostrar siempre al niño su apoyo y su amor, haga lo que haga. Es importante mantener la calma y hablar con tranquilidad para no excitar más al pequeño.

También es importante mantener una buena comunicación con él y fomentar la confianza para que el niño pueda contar a los padres cómo se siente, qué problemas experimenta o qué le ocurre, tanto en casa como en el colegio.

Y, cuando el niño se porte bien, hay que reconocérselo y elogiarle siempre por sus avances.

Vosotros, los padres, sois el modelo a seguir, así que deberéis ayudarle a focalizar su energía y saber esperar, parar, pensar, reflexionar, decidir y, por último, actuar. Ayúdale a interiorizar este proceso para que lo lleve a cabo siempre.

Una técnica que funciona muy bien es trabajar con el recuerdo, que consiste tanto en recordar el pasado como en imaginarse el futuro mediante un juego. Ayúdale a recordar una situación similar a la que tenga que enfrentarse ahora y recordad juntos qué pasó. Hazle preguntas para que reflexione él mismo sobre lo que hizo mal esa vez y cómo evitarlo ahora. Así, encontrará él mismo las soluciones y sabrá comportarse de otra forma.

También es muy importante planificar una rutina diaria y seguir unos horarios. Puedes organizar cada actividad como una meta y, a medida que las realice, darle un pequeño premio o recompensa (quizá un sistema de puntos para que, cuantos más tenga al acabar la semana, mejor sea el premio final).

Por último, fortalece su autoestima y ayúdale a comprender que no tiene culpa de ser como es, pero que está en su mano mejorar para poder alcanzar el éxito en todas las facetas de su vida. Potencia sus habilidades y destrezas para ayudarle a mejorar en el colegio.


Glosario

Hiperquinesia infantil

Definición:

Otro nombre para el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad.

Síntomas:

En la hiperquinesia hay dos clases de comportamiento anormal: la hiperactividad/impulsividad y la falta de atención. La hiperactividad se manifiesta como inquietud constante, desplazarse o moverse todo el tiempo "como si el niño tuviera un motor", incapacidad para aguardar turnos, interrumpir a otros, etc. La falta de atención se presenta como desorganización, distracción fácil, falta de concentración: el niño parece no escuchar o pierde todas sus cosas, etc. Algunos niños hiperquinéticos tienen rasgos de hiperactividad y falta de atención, otros sólo son hiperactivos y algunos más sólo tienen el déficit de atención. Estos últimos tienen más problemas, porque su diagnóstico puede pasarse por alto y como parece que sueñan con los ojos abiertos o no terminan las tareas, suelen ser etiquetados como flojos o mal diagnosticados como disléxicos.

Tratamiento:

El tratamiento siempre requiere de la combinación de un medicamento y terapia. Es inútil iniciar una terapia psicológica si el niño no puede estarse quieto. En el otro extremo, el uso del fármaco sin terapia sólo controla la hiperquinesia pero no enseña al niño a vigilar su conducta.

Fuentes:

Lavigne Cerván, Rocío; Romero Pérez, Juan Francisco (2010), EL TDAH. ¿Qué es?, ¿qué lo causa?, ¿cómo evaluarlo y tratarlo?, Madrid, Psicología Pirámide.

Orjales Villar, Isabel (2012), TDAH. Elegir colegio, afrontar los deberes y prevenir el fracaso escolar, Madrid, Ed. Pirámide.

Fecha de actualización: 11-02-2021

Redacción: Irene García

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