¿Cómo ayudar a mi hijo adolescente?

¿Cómo ayudar a mi hijo adolescente?
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La adolescencia es una etapa complicada para los chicos y chicas ya que sienten que nada tiene sentido. Se sienten diferentes, a medio camino entre la niñez y la edad adulta. Sus padres ya no son los héroes que pensaban que eran, ni son infalibles. Sus amigos son el centro de su universo, pero les hacen sufrir. Se enamoran por primera vez, pero no entienden bien sus sentimientos ni cómo actuar para ser correspondidos. Se sienten invencibles y muy inseguros a la vez. Quieren comerse el mundo, pero no saben por dónde empezar. Saben que beber o fumar está mal, pero no saben cómo decir que no. En resumen, un caos que no saben cómo resolver.

Estar cerca de nuestros hijos adolescentes, pero dándoles la libertad suficiente para que prueben y aprendan por sí mismos es la clave para sobrellevar esta etapa. Es decir, debes marcarle límites, pero a la vez no hay que prohibirles tajantemente nada ya que la prohibición solo estimula sus ganas de hacer algo, solo por llevar la contraria a sus padres, aunque sepan que es malo o ni siquiera tengan ganas de hacerlo. Por eso, hay que encontrar el equilibrio justo entre ambas opciones. Una buena idea es establecer con ellos los límites de lo que pueden y no pueden hacer, para darles responsabilidad. Por ejemplo, respecto a la hora de llegada a casa o el tiempo de uso de las pantallas digitales.


Además, aunque a los adolescentes no les gusta reconocerlo, siguen necesitando a sus padres, por lo que tenemos que estar cerca de ellos, escucharlos y saber qué les pasa o qué problemas tienen para poder ayudarlos, aunque sea indirectamente. Fomenta la comunicación con él y escucha atentamente todo lo que te cuente, incluso lo que parezca banal ya que puede que debajo de esas banalidades se esconda un problema. Muéstrale todo tu apoyo y no le critiques ni le juzgues, o perderá la confianza en ti. Es conveniente que realices actividades con él para pasar el mayor tiempo posible juntos. Actividades divertidas que gusten a ambos y fortalezcan vuestro vínculo.


Los adolescentes se sienten muy inseguros, especialmente con su aspecto físico, por lo que debes reforzar su autoestima y hacerle ver que el exterior no es lo más importante, aunque es bueno cuidarse y cuidar la imagen personal para tener un buen aspecto, pero sin obsesionarse. Una personalidad fuerte, independiente, divertida, generosa, amable... consigue mucho más que una cara bonita o unos músculos fuertes. Debes conseguir que lo comprenda, aunque ahora solo piense en el físico. Controla que no sufra ningún trastorno alimenticio ni esté obsesionado por el deporte.


También es una época llena de dudas acerca de muchas cuestiones, aunque una predomina a esta edad: el sexo. El despertar sexual de la adolescencia puede conllevar riesgos como embarazos no deseados o contagio de enfermedades de transmisión sexual, así que debes hablarle claramente sobre el sexo seguro para evitar estos posibles problemas, mucho más habituales de lo que creemos. Y este despertar sexual va acompañado de uno emocional. Surgen los primeros amores y relaciones, que pueden ser muy intensas y complicadas. Cuando están enamorados, parece que no hay nadie más que el otro, lo que puede hacer que dejen de lado a sus amigos o los estudios, y cuando cortan, parece el fin del mundo y que nunca se podrá superar. Acompáñalo en este proceso y cuéntale tus propias experiencias para que lo vea desde otra perspectiva y tome un poco de distancia.


Igualmente, la presión del grupo y la necesidad de descubrir nuevas sensaciones hace que los chicos adolescentes prueben por primera vez el tabaco o el alcohol, sustancias perjudiciales siempre, pero especialmente en chicos en desarrollo. Por eso, ten con él una charla en la que le expliques todos los daños que le pueden causar estas sustancias, y otras como las drogas, a corto y largo plazo. Además, debes ser un buen ejemplo para él ya que si fumas o bebes mucho, será más complicado que te haga caso cuando le cuentes que es algo malo que no se debe hacer. Al fin y al cabo, tú mismo lo haces.


Por último, ayúdale con sus estudios y muéstrale que no tiene que sacar buenas notas para que tú te sientas orgulloso de él, sino que las buenas notas le permitirán acceder a la carrera o curso que quiera al acabar el instituto y tener un futuro mejor, además de mejorar sus conocimientos. Su futuro depende solo de él, de su esfuerzo, su trabajo y su interés. Si le cuesta estudiar o concentrarse, muéstrale diversas técnicas de estudio y ponle un profesor particular. Interésate por cómo le va en el colegio y habla con sus profesores de manera regular para estar al tanto de en qué asignaturas tiene problemas y así poder poner solución cuanto antes.


En definitiva, aunque tu hijo se aleje de ti al llegar a la adolescencia, tú debes seguir ahí, a su lado, apoyándole en todo y demostrándole tu amor haga lo que haga.


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