Relación entre ovulación y fertilidad

Relación entre ovulación y fertilidad
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Ovulación y fertilidad son palabras, sin duda, unidas ya que durante la ovulación, es decir, en los días en los que el óvulo es liberado del ovario, se producen los días fértiles, es decir, aquellos en los que la fertilidad de la mujer aumenta y, por lo tanto, las posibilidades de concebir.

La fertilidad es la capacidad de un ser vivo de tener descendencia, es decir, de concebir un hijo. Esta capacidad la tienen prácticamente todas las mujeres desde que tienen su primera regla hasta la menopausia. Es decir, la vida fértil de una mujer dura unos 40 años, desde los 11 hasta los 50 años aproximadamente, aunque es cierto que disminuye a partir de los 35 años ya que la calidad y la cantidad de los óvulos se reduce drásticamente desde esta edad, por lo que una mujer de 25 años tiene muchas más posibilidades, en principio, de concebir que una de 45.

 

Además de la edad, la fertilidad de una mujer depende de muchas otras condiciones, como su salud general, padecer ciertas afecciones o problemas hormonales, el estilo de vida, el peso, etc.

 

También hay que tener en cuenta que la fertilidad varía según el momento del ciclo menstrual de la mujer. Un ciclo menstrual medio dura unos 28 días y en este tiempo se producen diversas fases. La primera es la fase preovulatoria o folicular, en la que se desarrolla el folículo que va a dar lugar al óvulo que será liberado en ese ciclo. Durante esa fase se segregan grandes cantidades de hormona folículo-estimulante o FSH, que permite que se desarrollen entre 10 y 100 folículos. A su vez, se libera prolactina, que interviene en la maduración de los folículos del ovario.

Enfermedad celiaca y fertilidad

Enfermedad celiaca y fertilidad

La relación entre enfermedad celiaca y fertilidad ha sido objeto de estudio desde hace tiempo. En la literatura podemos encontrar múltiples estudios acerca de este tema en los que se muestran opiniones contradictorias. Esto hace que existan dudas sobre si merece la pena hacer un cribado sistemático de enfermedad celiaca a todas las parejas que acuden a una clínica de fertilidad.

 

Cada ciclo selecciona aleatoriamente un folículo que crece hasta alcanzar una medida aproximada de 20 mm. Una vez llega a esa medida comienza la fase ovulatoria, en la que la hormona luteinizante o LH completa la maduración del folículo, transformándolo en un gran folículo que entre las 12 y 36 horas se romperá, liberando al óvulo junto con alrededor de 10 a 15 ml de líquido y millones de células que viajarán con el óvulo hacia las trompas de Falopio.

 

Una vez allí, el óvulo espera la llegada del espermatozoide. Si un espermatozoide consigue llegar hasta él y atravesarlo, se produce la fecundación y comienza el embarazo.

 

Si no ha habido fecundación, se produce la muerte funcional del cuerpo lúteo que se había formado al liberarse el óvulo y la mucosa uterina se desvitaliza a la vez que se rompen los vasos sanguíneos, produciéndose una hemorragia, que es la menstruación.

 

Por lo tanto, la fertilidad de una mujer en cada ciclo se produce en las horas en las que el óvulo está en las trompas de Falopio a la espera de ser fecundado. Si durante este tiempo no se produce la fecundación, el óvulo muere y la mujer no puede quedarse embarazada hasta que vuelva a haber un óvulo a la espera. Esto significa que, realmente, en cada ciclo solo es posible quedarse embarazada durante un día, aunque realmente se considera que los días fértiles son entre 3 y 4 en cada ciclo ya que los espermatozoides sí pueden vivir más, entre 3 y 5 días, por lo que el óvulo puede encontrarse con semen que hubiera entrado a la vagina días antes.

 

Estos días fértiles se producen en general hacia la mitad del ciclo, aunque depende de cada mujer. Si estás buscando un embarazo debes saber, por tanto, cuándo ovulas y cuándo son tus días fértiles. Si eres regular puedes calcularlo restando de 12 a 16 días a la fecha de tu siguiente menstruación, para calcular el primer y el último día de mayor fecundabilidad. O introducir estos datos en una calculadora de fertilidad para que te los calcule ella sola fácilmente.

 

Si eres irregular será más complicado que calcules estos días, por lo que puedes apoyarte en otras pruebas que te ayudarán a saber si estás ovulando o no.

 

- Medir tu temperatura basal. La temperatura basal es la temperatura corporal en reposo. Es importante apuntar y registrar nuestra temperatura basal cada día porque esta aumenta en torno a 0,5º C después de producirse la ovulación, por lo tanto, podremos saber que los días anteriores eran los días fértiles. El problema de este método es que cualquier tensión nerviosa, resfriado u otras causas puede provocar cambios en la temperatura y alterar los registros, por lo que no siempre es fácil saber cuándo se producen los días fértiles.

 

- Controlar los cambios del flujo vaginal. El moco cervical se vuelve más elástico y lubricante en los días de máxima fertilidad, como clara de huevo; cuando notes que tu flujo es así, estás en los días fértiles.

 

- Test de ovulación de farmacia. Estos test miden la aparición de la hormona LH (hormona luteinizante) en muestras de orina tomadas durante 5 días seguidos en las fechas clave, que dependerán de la duración del ciclo menstrual. De esta forma se identifica el día exacto de la ovulación.

 

En resumen, fertilidad y ovulación están totalmente ligadas ya que la máxima fertilidad de una mujer se produce en los días de la ovulación, así que es importante que conozcas tu ciclo y sepas cuándo ovulas para aumentar tus posibilidades de lograr un embarazo.


Funte: Goetzl, Laura (2006), Concepción y maternidad. 


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