¿Cuándo se recomienda la inseminación artificial?

¿Cuándo se recomienda la inseminación artificial?
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La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida que consiste, básicamente, en colocar una muestra de semen, de la pareja o de un donante, en el interior del útero de la mujer para conseguir un embarazo. A diferencia de la Fecundación in Vitro, esta se produce directamente dentro del útero materno, por lo que no hace falta la extracción previa de óvulos. Eso hace que sea un procedimiento más sencillo, y barato, indicado en determinados casos.

Cuando una pareja menor de 35 años lleva más de 2 años intentando quedarse embarazada y no lo consigue, o solo un año en el caso de parejas de más de esta edad, se recomienda acudir a un centro especializado en fertilidad para realizarse determinadas pruebas y ver si hay algún problema en alguno de los dos que pueda dificultar la concepción.


Después de realizar una serie de pruebas hormonales y físicas a ambos miembros de la pareja para determinar si hay algún problema o no, los médicos determinarán cuál de todas las técnicas de reproducción asistida que existen es la mejor para esa pareja. La inseminación artificial es indicada para parejas que:


- Son jóvenes y padecen esterilidad de origen desconocido


- La mujer tiene problemas de ovulación que la hacen ser irregular, pero tiene una buena reserva ovárica


- La mujer presenta alguna alteración en el cuello uterino que impide la subida de los espermatozoides hasta la trompa de Falopio u obstrucciones en las trompas


- El hombre tiene problemas leves o moderados en su esperma a nivel de la calidad y movilidad de los espermatozoides

¿Cuándo empezar con la alimentación sólida?

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A partir del 5º o 6º mes se recomienda introducir las papillas de cereales sin gluten (maíz y arroz). Se aconseja a esta edad porque es cuando se produce la maduración de órganos y sistemas, con una mejoría de la secreción gástrica y pancreática, así como la movilidad intestinal y la respuesta inmunológica. A los 5 meses, el bebé tiene capacidad de transportar y tragar alimentos semisólidos puestos en la parte inferior de la boca.


En estos casos, se recomienda la inseminación artificial, puesto que es un procedimiento menos invasivo, más sencillo y menos costoso con una alta tasa de éxito si se dan las condiciones adecuadas.


¿Cómo se lleva a cabo el procedimiento?


Lo primero que se debe hacer es un seminograma y un análisis de sangre para valorar la calidad y movilidad del semen de la pareja. Si esta es buena, se usará su esperma. Si no, habrá que recurrir al semen de un donante.


Después, se hacen una serie de ecografías y controles hormonales a la mujer para determinar en qué momento va a ovular. Aunque no es necesario extraer óvulos, sí hay que estimular los ovarios e inducir la ovulación para aumentar las posibilidades de éxito, ya que, de forma natural, la mujer solo produce en cada ciclo un óvulo, pero para garantizar la concepción es necesario que se produzcan más óvulos mediante la inyección de hormonas. Esta fase se controla con ecografías seriadas y análisis para determinar el nivel de estrógenos para comprobar que el crecimiento y la evolución de los folículos. Cuando estos hayan alcanzado el tamaño necesario, se programa la Inseminación Artificial para 36 horas después de la administración de una inyección hCG que debe suministrarse la paciente, y que induce la maduración ovocitaria y, por tanto, la ovulación.


Luego, se prepara el semen (que si es de la pareja se entrega en el mismo día) seleccionando los espermatozoides de mejor movilidad, eliminando los espermatozoides muertos, inmóviles o lentos. Esta fase es más rápida cuando se trata del semen de un donante, ya que se coge semen de buena calidad directamente.


Si el semen es de un donante, se elige uno que no tenga enfermedades genéticas ni de transmisión sexual, unas características genéticas similares (como el color de piel) y se verifica que la calidad seminal sea la adecuada.


Lo siguiente es preparar el endometrio para la concepción, lo cual se consigue administrando un óvulo de progesterona cada noche.


Una vez que los óvulos están listos, y el esperma también, se procede a la inseminación. No hace falta que se haga en el quirófano ni con anestesia, puesto que es un procedimiento indoloro, aunque sí molesto, ya que se realiza introduciendo un espéculo a través de la vagina por el que se pasa la cánula a través del cuello uterino para introducir la muestra de semen directamente al interior del útero.


Después, la paciente descansa unos minutos en la consulta y ya puede irse a casa. Se recomienda que esos días esté tranquila, aunque no hace falta reposo, evitando el deporte o actividades de alta intensidad. También deberá tomar la medicación indicada.


Una vez pasen 15 días, se hará un análisis de sangre para ver si el proceso ha tenido éxito. Es lo que se denomina beta espera, ya que es la espera hasta poder determinar si la hormona beta-hCG en sangre está elevada, lo que marcaría el embarazo.


En estas semanas debes estar lo más tranquila posible, aceptando la posibilidad de que puede fallar, por lo que habría que repetir el proceso. No obstante, como decíamos, la tasa de éxito es muy alta siempre que se realice en las personas adecuadas y siguiendo los pasos correctamente.

 

 


Fuentes:

Clínica IVI: https://ivi.es/tratamientos-reproduccion-asistida/inseminacion-artificial/

Redacción: Irene García

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