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Mitos sobre si es niño o niña

Mitos sobre si es niño o niña

Una de las grandes preguntas cuando te quedas embarazada es saber si será niño o niña. La única manera de saberlo con seguridad es mediante un análisis de sangre específico o una ecografía; el resto de creencias son solo eso, mitos que muchas veces aciertan ya que solo hay dos posibilidades.

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Indice

 

Mitos más difundidos para averiguar el sexo del bebé

Existen muchas “pruebas” que sirven para averiguar el sexo del bebé, métodos caseros que se llevan practicando desde hace muchos años y, claro, acertaban ya que la tasa de probabilidad es del 50%. Pero todos estos test caseros no tienen ninguna base científica y aunque algunos sean muy llamativos, no van a decirnos de forma fiable si nuestro bebé será un niño o una niña.

Aquí te dejamos algunos ejemplos de los mitos más extendidos:

- Podemos conocer el sexo del bebé por la altura o la forma de la tripa: muchos creen que si el abdomen de la futura mamá está bajo, el bebé que está en camino será un niño, y si está alto, se tratará de una niña. O que si la forma de la tripa es puntiaguda será varón y si es más redondeada, niña. Esto es absolutamente falso. La forma y la altura de la tripa están determinadas por el tono muscular uterino y por la posición del bebé.

- El tipo de antojos: existe un mito muy extendido que dice que si tienes antojos de algo dulce, es porque vas a tener una niña. Si por el contrario es de algo salado, será que esperas un niño.

- Las náuseas: si tienes muchas náuseas, es niña; si tienes pocas o nada de náuseas, es un niño. 

- El aumento de tu apetito: si tienes mucha hambre, esperas un niño. Este mito es verdad a medias ya que diversos estudios han comprobado que, generalmente, a partir del segundo trimestre es más habitual que el apetito aumente si se espera un niño ya que los niños suelen pesar más al nacer, y esto es por un aumento extra de calorías consumidas por la madre porque su cuerpo así lo reclama. No obstante, no siempre pasa esto.

- La forma de la cara: según este mito, si tu cara está más redondeada es que esperas una niña; si está alargada, un niño. También se dice que las niñas “roban” la belleza de su madre por lo que si estás más guapa, esperas un niño. Aunque este mito también se interpreta de la manera contraria, depende de la persona que lo explique, puede decir que si estás más guapa es porque esperas una niña, debido a la carga hormonal, lo que puede afectar a la piel en positivo. Aunque ninguno de los dos es cierto.

- La belleza: si estás muy guapa y con más brillo ebn el rostro, es niño; si tienes acné y la cara apagada, es niña porque las niñas te "roban la belleza".

- Si atas uno de tus cabellos al anillo de casada, y al sostenerlo en el aire, gira en círculos sobre el vientre, el bebé será una niña; si va de lado a lado, será un niño: este mito es uno de los más “espectaculares”, pero no hay ninguna teoría científica que demuestre que el movimiento del anillo guarde relación alguna con el sexo del bebé.

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- El tamaño de los pechos: si tienes el pecho derecho más hinchado, es niño. Si por el contrario es el izquierdo, esperas una niña.

- El lugar donde se acumula el peso: cada mujer aumenta de peso de forma diferente durante el embarazo, pero se dice que cuando la madre gana peso en sus glúteos el bebé será un niño, y si lo gana en la cintura será una niña.

- Vello corporal: según estas creencias si has notado que tu pelo crece en zonas donde antes prácticamente no tenías es porque esperas un niño.

- La frecuencia cardíaca fetal: la frecuencia cardíaca fetal normal varía entre 110 y 160 latidos por minuto (lpm), aunque hay quienes creen que si la frecuencia es más rápida (normalmente, superior a 140 lpm), el bebé será una niña y que si es más lenta, será un niño. Pero no ha habido estudios que demostraran de manera concluyente que la frecuencia cardíaca sea un indicador del sexo del bebé. De todas formas, la frecuencia cardíaca de tu bebé probablemente variará de una visita prenatal a otra en función de la edad del feto y de su nivel de actividad en el momento de la visita.
 

¿Cuándo podemos saber realmente el sexo de nuestro bebé?

En la octava semana se puede realizar un análisis de sangre específico para saber el sexo del bebé buscando, en la sangre materna, la presencia o no de cromosomas masculinos (Y).

Otra prueba de la ciencia que puede determinar el sexo del bebé desde esta semana es un estudio de vellosidades coriónicas, que se puede realizar entre la semana 10 y la 12, y que consiste en hacer una biopsia introduciendo una aguja en la piel de la pared abdominal hasta llegar a la placenta para extraer una muestra de las vellosidades coriónicas, que son las prolongaciones vasculares del corión que intervienen en la formación de la placenta. Se suele emplear para detectar anomalías o enfermedades del feto como trisomías, no para saber el sexo ya que conlleva riesgos, y se hace solo bajo prescripción médica.

En la ecografía de la semana 12 ya es posible ver el sexo del bebé ya que es en esta etapa cuando se forma el tubérculo genital y se garantiza un mayor acierto para saber si es niña o niño, aunque es más fiable después de la semana 13. Por eso, la mayoría de las parejas obtiene la confirmación del sexo de su bebé en la ecografía de la semana 20.


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Niña o niño es la duda que asalta a muchas parejas cuando desean tener un bebé. Existe una teoría que relaciona el momento de la concepción con el estado de la ovulación. La evidencia científica de esta relación es poca, pero dado que su práctica es totalmente inocua es una opción que siempre se puede probar.

Glosario

Estudio de vellosidades coriónicas

Definición:

Esta prueba se realiza entre las semanas 10ª y 12ª de gestación. Esta técnica sustituye a la amniocentesis siempre que no sea necesario disponer específicamente de líquido amniótico. Permite diagnosticar anomalías como el síndrome de Down, pero no aporta información sobre algunos defectos del tubo neural a los que se asocian determinadas malformaciones como la espina bífida.

Síntomas:

Ninguno.

Tratamiento:

Se trata de una biopsia y consiste en introducir, bajo control ecográfico, una aguja en la piel de la pared abdominal hasta llegar a la placenta y extraer una muestra de las vellosidades coriónicas, que son las prolongaciones vasculares del corión (una membrana fetal externa) que intervienen en la formación de la placenta.

Fuente:

SEGO

Fecha de actualización: 18-03-2021

Redacción: Cristina Rodríguez

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