¿Es normal tener tanto sueño en el embarazo?

¿Es normal tener tanto sueño en el embarazo?
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Aunque cada mujer es diferente y a cada una el embarazo le afecta de manera distinta, el sueño se podría clasificar como uno de los síntomas frecuentes, sobre todo al inicio de la gestación. Durante el primer trimestre es cuando el cuerpo comienza a producir más actividad para que el bebé pueda desarrollarse, lo que se traduce en que las mujeres comienzan a sentir un cansancio generalizado.

El organismo produce más sangre para enviarle nutrientes al bebé, haciendo que el corazón y los órganos involucrados trabajen más de lo habitual. Si a eso sumamos las náuseas, eventualmente los vómitos y el estrés emocional que se vive durante los primeros meses, es normal que el cuerpo pida más descanso para recuperar fuerzas.

Al comienzo del embarazo se forma la placenta y el bebé comienza la etapa inicial de su desarrollo en la que se forman los órganos principales, lo que requiere mucha energía. Las hormonas también juegan un papel muy importante, ya que estimulan la disminución de la presión arterial causada por la vasodilatación de las arterias. La somnolencia puede estar producida por el incremento en el nivel de progesterona, que trabaja de manera activa durante las primeras semanas, preparando el útero para la implantación del óvulo que ha sido fecundado. Esta hormona también es la causante de las náuseas y los vómitos tan comunes durante el primer trimestre de gestación.


En ocasiones, la razón por la que se siente tanto sueño es debida al insomnio nocturno, que también provoca la progesterona, por lo que durante el día la mamá estará más cansada debido a que no ha podido descansar correctamente durante la noche.

De cualquier modo, si se logra dormir 8 horas seguidas no hay ningún problema en que temporalmente, y mientras se necesite, se duerma un par de horas más durante el día. Cuanto más se  descanse y con más calidad, mejor, más energías se tendrá para afrontar el resto del día.

Este insomnio nocturno durante el embarazo puede ser molesto, pero también es un indicador de que todo va por el buen camino. Para intentar mejorarlo, se pueden seguir estos consejos:

- Procurar que las cenas sean equilibradas y ligeras. Una buena dieta y alimentación durante todo el embarazo hace que todo vaya mejor, pero, para atenuar los problemas digestivos, es importante consumir comidas ligeras y frecuentes, dando preferencia a las proteínas por la noche y respetando un intervalo de entre dos a tres horas entre la cena y el momento de irse a la cama. El aporte de energía extra que se necesita ingerir durante el embarazo es de apenas 250-300 calorías, por lo cual lo importante es tomar alimentos ricos en nutrientes y vitaminas como ácido fólico, hierro, calcio y yodo, pero no en grasas.

- Mantener un buen ritmo sueño-vigilia. Hay que adaptarse a la somnolencia diurna, descansando cuando se sienta la necesidad, pero sin descompensar el ritmo del sueño, es decir, siempre que se sienta cansancio y sueño durante el día, mientras se pueda, se debe echar una pequeña siesta y descansar, pero sin que esto altere el ritmo de sueño nocturno.

- Es necesario descansar pero también mantenerse activa. Aunque pueda pensarse que la actividad física pudiese causar más cansancio, ocurre al contrario. El ejercicio moderado contribuye a elevar el nivel de energía. Una caminata diaria de media hora o cualquier actividad que no suponga un sobreesfuerzo son recomendables tanto para el beneficio físico como mental. Los efectos del ejercicio son vigorizantes y muy recomendables para atenuar los síntomas del embarazo.

Al final del primer trimestre, los niveles hormonales estabilizan y la placenta ya se encuentra formada, por eso el cansancio y el sueño mejoran considerablemente. Por eso, el segundo trimestre es conocido como el trimestre feliz, pues todos esos síntomas desagradables que aparecen en las primeras semanas del embarazo se van, sin embargo, la carga de los kilos extra requerirá más esfuerzo. En este momento estar de pie durante mucho tiempo puede resultar muy cansado.

Para intentar mejorar esto se debe procurar limitar las horas que se permanece de pie y, si hay que hacerlo, procurar colocar un pie más elevado que el otro, sobre un cajón o un escalón. Algo que también puede ayudar es prestar atención al calzado y utilizar unos zapatos cómodos.

Durante el tercer trimestre, al final de la gestación, cuando el aumento de peso ya es considerable, cualquier exceso de actividad física puede ser extenuante, producir dolores o sensación de pesadez en el vientre, en la espalda o la pelvis. Es normal fatigarse con más facilidad por la incomodidad y el volumen de la tripa, aunque sea un mínimo esfuerzo. Esto sucede no solo porque el aumento de tamaño del vientre impide tener una buena noche de sueño, también por la acción directa de la progesterona en el sistema nervioso central y la compresión de la vejiga por el útero, que hacen que se sientan ganas de orinar todo el tiempo. Muchas mujeres sienten la necesidad de levantarse más de una vez durante la noche para ir al baño, lo cual interrumpe aún más el sueño.

 

 


Redacción: Cristina Rodríguez

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