¿Es normal no sentir dolor de senos en el embarazo?

¿Es normal no sentir dolor de senos en el embarazo?
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Durante la gestación son frecuentes algunos síntomas y molestias como las náuseas, el cansancio, los problemas para dormir o el aumento de los pechos, que conlleva dolor, tirantez y otros cambios en los mismos. Sin embargo, aunque a todas las mujeres les cambian los senos en el embarazo, no a todas les duelen, y no es indicativo de ningún problema.

Durante el embarazo se producen muchos cambios en los senos. Por ejemplo, desde los primeros días de gestación se hinchan y crecen ya que se acumula grasa en los senos y las glándulas mamarias aumentan de tamaño. Hacia la sexta semana de embarazo los pechos pueden haber crecido notablemente, incluso una talla entera o más. Y este aumento continuará toda la gestación, preparando a los senos para la lactancia.


Al incrementar su tamaño considerablemente, es muy común que aparezcan las temidas estrías y que se sienta picor en la zona por el estiramiento de la piel. También se puede notar cosquilleo y sensibilidad al tacto causados por la mayor cantidad de hormonas femeninas en el cuerpo: prolactina, oxitocina, hormona lactógena placental y luteinizante.


Además, las venas del pecho se vuelven más azuladas y se distinguen mejor, los pezones se vuelven más oscuros y se notan más, las aréolas también se tornan más oscuras y crecen y las pequeñas glándulas de la superficie de las aréolas se elevan y se tornan irregulares, formando unos bultitos que producen una sustancia aceitosa que evita que los pezones se resquebrajen o resequen.

Dolor de riñones en el embarazo

Dolor de riñones en el embarazo

Entre las molestias y afecciones que surgen en el embarazo, el dolor de riñones es uno de los más frecuentes. No pocas mujeres embarazadas se quejan de este malestar, que se sufre especialmente por la noche o al final del día, a partir del segundo trimestre.


Todos estos cambios hacen que los pechos estén más sensibles y duelan, sobre todo en el primer trimestre del embarazo, aunque este dolor puede durar las 40 semanas de gestación. Es, asimismo, uno de los primeros síntomas de embarazo debido al aumento de dos hormonas: estrógeno y progesterona. Estas hormonas son las que causan el aumento del tamaño de los pechos, así como otros cambios habituales en ellos: tirantez, sensibilidad, hormigueo, hinchazón… que pueden verse incrementados al tocarlos o durante las relaciones sexuales.


Por otra parte, estos dolores son más habituales en mujeres que ya sufrían molestias durante la menstruación o en los días previos a estos y son más frecuentes en las primíparas.


Sin embargo, al igual que no todas las mujeres sufren náuseas durante las primeras semanas de gestación, tampoco todas notan dolor o molestias en los pechos. Como decíamos, los dolores son más habituales en mujeres que sufrían con frecuencia dolores durante la menstruación, en el primer embarazo o en mujeres a los que les aumenta el pecho más bruscamente, ya que este incremento del volumen de las mamas tampoco se da igual en todas las mujeres. A algunas les crecen mucho muy rápidamente, otras experimentan este aumento de manera paulatina y a otras apenas les crecen (sobre todo aquellas que ya tenían mucho pecho o padecen sobrepeso).


Así, en general el dolor va ligado al mayor aumento y cambios en los pechos, aunque también es posible que tus senos crezcan poco en estas primeras semanas, y sin embargos los notes muy sensibles y doloridos. Cada organismo reacciona de una manera diferente al quedarse embarazada y no todas las mujeres experimentan los mismos cambios ni en la misma intensidad, pero eso no significa nada malo.


Por lo tanto, si te has quedado embarazada hace poco y no te duelen nada de nada los senos, o la molestia es muy leve, no debes preocuparte, sino alegrarte de no sufrir ese dolor. Eso no significa que tus pechos no estén cambiando y preparándose para producir leche, simplemente los cambios hormonales les han afectado de otra manera. Así que fuera preocupaciones, seguro que, aunque no notes nada, tus senos ya hayan empezado a aumentar y cambiar para poder alimentar a tu bebé cuando nazca.


Fuente:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

Redacción: Irene García

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