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Riesgos de placenta previa

Riesgos de placenta previa

En los primeros meses de embarazo es normal que la placenta esté situada en la parte baja del útero, incluso tapando, parcial o totalmente, el cuello del útero. Si esta situación continúa pasada la semana 20, puede provocar sangrados y otros problemas en la gestación.

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Indice

 

¿Qué es la placenta?

La placenta es uno de los órganos más importantes del embarazo ya que sirve para transmitir nutrientes y oxígeno al bebé, además de eliminar sus desechos, fabricar hormonas fundamentales para la gestación o proteger al feto de bacterias y otros patógenos.

Este órgano se empieza a formar en el mismo momento en que se fecunda el óvulo, tiene forma de óvalo y es plana. Por uno de sus lados está adherido a la pared interna del útero y por el otro, unido al feto a través del cordón umbilical.

Una vez implantada en el útero, la placenta no se mueve, aunque sí puede desplazarse dentro del útero. De hecho, es normal que en los primeros meses esté en una posición más baja y, a medida que el útero crece, se desplace hacia arriba. Lo habitual es que esté en la cara anterior o posterior del útero, pero alta, sin taponar el cuello uterino. Cuando se encuentra en esa posición, se habla de placenta previa o baja y pueden distinguirse tres tipos diferentes en ginecología:

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Y tambien:

- Marginal: la placenta está cerca el cuello del útero pero no lo cubre.

- Parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical.

- Completa: la abertura de útero está cubierta en su totalidad.

El tipo más grave es, por supuesto, el último, ya que impide un parto vaginal. Asimismo, la placenta previa puede causar otras molestias como sangrado vaginal abundante pasada la semana 24 de embarazo y calambres abdominales. Una simple ecografía bastará para detectar este problema que es más habitual en mujeres que han sido madres muchas veces, embarazos múltiples, cesáreas previas, mujeres mayores de 35 años o fumadoras.

Es una complicación bastante frecuente (se da en 1 de cada 200 embarazos) y es bastante grave ya que, además de los sangrados, puede causar las siguientes complicaciones:

- Crecimiento fetal retardado.

- Defectos congénitos.

- Parto prematuro.

- Implantación anormal de la placenta (placenta acreta, percreta e increta).

- Shock.

- Infecciones.

- Coágulos sanguíneos.
 

Síntomas de placenta previa

El síntoma principal es un sangrado o hemorragia vaginal de color rojo brillante, indoloro, que suele presentarse a finales del segundo trimestre de gestación o ya durante el tercero. En algunos casos, este sangrado puede llegar a ser una hemorragia severa.

Además, pueden presentarse calambres uterinos y contracciones de parto si no se detecta y para a tiempo.

No obstante, la placenta previa suele descubrirse antes de tener síntomas en las ecografías rutinarias en las que se estudia al feto y la posición de la placenta.


¿Cuál es el tratamiento a seguir con placenta previa?

El tratamiento varía según la cantidad de sangre, la semana de gestación, la posición exacta de la placenta o la posición de feto. Si la placenta es marginal o parcial y el sangrado no es muy abundante, se suele recomendar reposo ya que es posible que, a medida que pasen las semanas, se aleje del cuello del útero y cesen las hemorragias y las complicaciones.

Si la placenta previa es total y el sangrado es muy intenso, será necesario hospitalizar a la madre y tenerla controlada, a ella y al bebé, para alargar lo más posible el embarazo y evitar que el bebé nazca prematuramente. En este caso, además del reposo absoluto, será necesario hacer transfusiones de sangre a la madre, darle suplementos extra de hierro y ácido fólico y, si hay posibilidades de un parto prematuro, administrar corticoesteroides para ayudar al bebé a que desarrolle sus pulmones o medicación para parar el parto.

Además, en este caso los riegos de una hemorragia masiva tras el parto vaginal son muy altos, sin contar con que la posición de la placenta impediría al bebé salir, por lo que hay que practicar una cesárea.


¿Se puede evitar la placenta previa?

Es posible evitar ciertos factores que aumentan el riesgo de sufrir placenta previa, como el tabaco o las drogas. También se recomienda espaciar los embarazos y dejar que pase, al menos, un año y medio entre uno y otro.

Sin embargo, hay muchos casos en los que no hay una causa concreta para este problema, por lo que no se puede hacer nada más que cumplir con todas las visitas rutinarias para detectar el problema cuanto antes y acudir al médico de urgencia siempre que haya un sangrado vaginal intenso y rojo brillante.


Fuente:

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Standford Children´s Health: https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=placentaprevia-90-P05547

Fecha de actualización: 19-11-2020

Redacción: Irene García

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