Placenta anterior baja

Placenta anterior baja
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Esta denominación de la placenta de una embarazada indica que la placenta está situada en la cara anterior respecto al útero y en la parte inferior del mismo, lo que puede causar graves complicaciones.

La placenta comienza a formarse en el mismo momento en el que el óvulo fecundado llega al útero. Gradualmente se va desarrollando alrededor del embrión para protegerle y suministrarle oxígeno y nutrientes.

En la primera ecografía, aparte de comprobar el desarrollo y la salud del feto, el obstetra observará la situación de la placenta y su estado. Según dónde se halle ésta respecto al útero, se la calificará de una manera o de otra: anterior o posterior, en el lado derecho o el izquierdo, alta o baja, al fondo del útero… Ninguna de estas posiciones, excepto la placenta baja, representa ningún peligro para el bebé ni para la madre, simplemente indican la posición de la placenta.

Placenta baja o previa

Es una complicación poco frecuente que se da en aquellas gestaciones en las que la placenta se desplaza de su posición inicial y se sitúa en la parte inferior del útero, taponando el cuello del útero.

Puede ser de tres tipos diferentes:

- Marginal: la placenta está contra el cuello del útero pero no lo cubre.

Placenta posterior baja

Placenta posterior baja

La placenta es la membrana que protegerá y nutrirá al feto durante todo el periodo de gestación. Esta empieza a desarrollarse a la vez que el embrión casi desde el mismo momento en el que éste anida en el endometrio.

- Parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical.

- Completa: la abertura de útero está cubierta en su totalidad.

Muchas veces se descubre en la primera ecografía, aunque también puede darse a conocer antes por medio de una serie de síntomas característicos:

- Sangrado vaginal rojo brillante, que puede llegar a ser muy abundante y no se presenta con dolor.

- Calambres uterinos.

A veces, la placenta baja sube a lo largo del embarazo y se sitúa por encima del cuello del útero, permitiendo un parto normal.

Si no ocurre esto y se produce un sangrado muy abundante, se recomendará reposo absoluto para evitar un parto prematuro y, cuando el feto sea viable, se realizará una cesárea.


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Redacción: Irene García

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