Placenta previa

Placenta previa
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La placenta es el órgano que nutre y da protección al feto durante la gestación. Llamamos placenta previa a una complicación que se da en algunos embarazos (1 de cada 200) en los que la placenta crece en la zona más baja de la matriz cubriendo en parte, o en su totalidad, la abertura hacia el cuello uterino

¿Por qué ocurre?

 

En cualquier embarazo el útero va creciendo y se estira a medida que el feto crece. Durante este proceso la placenta se desplaza y es muy común que en el primer trimestre de gestación su implantación sea baja. A medida que avanza el embarazo, la placenta va subiendo y en los últimos meses deja libre la abertura hacia el cuello uterino para preparar el parto.

 

Existen diferentes tipos de placenta previa:

 

- Marginal: la placenta está contra el cuello del útero pero no lo cubre.

 

- Parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical.

 

- Completa: la abertura de útero está cubierta en su totalidad.

 

Algunas mujeres son más propensas que otras a padecer este problema. Sucede porque tienen un útero anormalmente desarrollado, muchos embarazos previos, embarazos múltiples o malas cicatrizaciones de la pared uterina a causa de abortos o cesáreas anteriores.

 

Las mujeres que toman cocaína, las que fuman y las que son madres con 35 años o más son, igualmente, un grupo de riesgo.

 

Síntomas

 

El síntoma principal es un sangrado vaginal rojo brillante, indoloro, que suele presentarse a finales del segundo trimestre de gestación o ya durante el tercero. En algunos casos, este sangrado puede llegar a ser una hemorragia severa, que en ocasiones para por sí sola para volver a producirse días más tarde. Se debe sospechar en todos aquellos casos donde se produzca el sangrado pasadas las 24 semanas de embarazo.

 

A la par pueden darse calambres uterinos. Es fundamental estar alerta porque el trabajo de parto puede iniciarse a los pocos días de haberse producido la hemorragia.

 

¿Cómo detectarlo?

 

Es más sencillo detectarlo antes de que se produzca el primer sangrado. Con una simple ecografía el médico puede detectar qué está ocurriendo. El método transvaginal será mucho más efectivo que el transabdominal para identificar la placenta previa.

 

Con ayuda de un espéculo se eliminarán otras posibles causas de un sangrado uterino como pudieran ser: varices vaginales, ectopías cervicales o tumores cervicales, entre otros.

 

En caso de padecerlo, someter a la mamá y al feto a controles exhaustivos evitará muchos otros peligros.

 

Se corre el riesgo de que, una vez se haya producido la hemorragia, el bebé nazca de forma prematura sin el total desarrollo de sus órganos vitales. Las complicaciones mayores se evitan ingresando a la embarazada en un hospital y programándole una cesárea.

 

¿Qué tipos de tratamientos existen?

 

Hay que considerar diferentes factores a la hora de especificar un tratamiento:

 

1. Cantidad de sangrado.

 

2. Grado de desarrollo del feto.

 

3. Tipo de placenta previa de la embarazada: marginal, parcial, completa.

 

4. Posición del feto.

 

5. Números de partos previos que se hayan tenido.

 

6. Si se está en trabajo de parto.

 

A veces, la placenta previa desaparece antes del parto desplazándose la placenta lejos de la abertura del útero.
 

Si la placenta está cerca o cubre parcialmente el útero…

 

El médico recomendará reducir al mínimo las actividades cotidianas y guardar reposo total en cama hasta la fecha de parto. La pelvis debe descansar, es decir, no se podrán mantener relaciones sexuales y no se deberá colocar nada en la vagina.
 

Si la placenta cubre totalmente la abertura…

 

El sangrado provoca que la mujer pueda ser sometida a transfusiones de sangre. Además, en ocasiones, se le podrán administrar medicamentos para prevenir el parto prematuro y ayudar a que el embarazo continúe al menos hasta la semana 36.

 

Lo más probable es que las mujeres con placenta previa necesiten recurrir a una cesárea para dar a luz a su bebé.

 

Si el sangrado es exageradamente abundante, el cuello del útero está totalmente cubierto y existe riesgo de muerte, la cesárea de emergencia deberá ser rápida e inminente.

 

Actualmente ningún medicamento es beneficioso o efectivo para tratar este problema. Se suelen indicar cuidadosamente la administración de corticosteroides para ayudar al desarrollo pulmonar del bebé. Las mamás deberán tomar aportes extra de hierro (para evitar posibles anemias) y ácido fólico (forman proteínas estructurales y hemoglobina).
 

Complicaciones y posibles riesgos:

 

- Sangrado profuso.

 

- Shock.

 

- Muerte (2 o 3% de los casos).

 

Existe también riesgo de infecciones, coágulos sanguíneos y necesidad de transfusiones de sangre.

 

La principal causa de muerte en estos casos es debida a la prematuridad del bebé. El pequeño puede perder sangre si la placenta se separa de la pared uterina durante el momento del parto y si el útero se abre durante un parto por cesárea.


Fuente:

Clínica Mayo. 

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Redacción: Almudena Villoslada

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