Cuando el embarazo llega… a los 30

Cuando el embarazo llega… a los 30
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La mayoría de las mujeres son madres por primera vez en torno a los 32 años. Y es que entre terminar los estudios y buscar un buen empleo, es casi imposible plantearse la decisión antes de esta edad. Aunque es verdad que a medida que la mujer envejece su fertilidad disminuye y las probabilidades de padecer complicaciones durante la gestación aumentan, los cambios médicos han hecho que tener un hijo con treinta y tantos sea posible sin ningún problema

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¿Cómo afecta la edad a la fertilidad?

Por lo general, las mujeres comienzan a experimentar una disminución en su fertilidad a partir de los 30 años de edad y a partir de los 35 las posibilidades de concebir se reducen un 15%, como consecuencia de una serie de factores: descenso del número y salud de los ovocitos, incremento de la probabilidad de complicaciones médicas y de abortos espontáneos.

 

Si, después de intentar concebir durante doce meses, una mujer no ha quedado embarazada, debe consultar a su médico. Muchos casos de infertilidad pueden ser tratados con éxito gracias a las modernas técnicas de reproducción asistida, los tratamientos de estimulación ovárica, etc.

 

No obstante, la mayoría de mujeres de entre 30 y 40 años logra tener un embarazo sin problemas y bebés sanos; solo hay que tener un cuidado mayor en algunos casos.

 

Antes de intentar concebir, y sin importar su edad, toda mujer debe consultar a su ginecólogo. Una visita al médico ayuda a asegurar que la mujer se encuentra en el mejor estado posible antes de concebir.

 

Esta visita al médico es especialmente importante cuando una mujer tiene un problema de salud crónico, como diabetes o presión arterial alta. Estas condiciones, que son mucho más comunes entre las mujeres de más de 30 años, pueden poner en peligro la salud de la mujer embarazada o la del bebé. Pero la supervisión cuidadosa del médico desde antes de concebir y durante el transcurso de todo el embarazo puede reducir los riesgos relacionados con ambas patologías y, en la mayoría de los casos, resultar en un embarazo saludable. La preeclampsia y la diabetes también pueden ocurrir por primera vez durante el embarazo, especialmente en mujeres de más de 30 años de edad.

 

El riesgo de sufrir un aborto es considerablemente mayor que entre las mujeres más jóvenes. Los estudios demuestran que en las mujeres de menos de 30 años, el riesgo de aborto espontáneo es de entre un 12 y un 15 por ciento; esta cifra aumenta al 25 por ciento cerca de los 40 años. Al tener una mayor edad, la mayor incidencia de anomalías cromosómicas contribuye al riesgo de aborto espontáneo.

 

Y es que las probabilidades de que el feto tenga ciertos trastornos cromosómicos incrementan según la edad de la mujer. El más común es el síndrome de Down, causado por la presencia de un cromosoma 21 adicional (los seres humanos tienen 23 pares de cromosomas). A la edad de 25 años, una mujer tiene una probabilidad entre 1.250 de tener un bebé con síndrome de Down; a los 30 años, una entre 952; a los 35, una entre 378; a los 40, una entre 106.

 

Aparte, las mujeres de más de 35 años tienen un mayor riesgo de tener problemas de placenta (como placenta previa o desprendimiento prematuro de ésta) y sangrado durante el embarazo. Las mujeres de entre 35 y 39 son ligeramente más proclives a tener bebés con peso bajo al nacer que las mujeres de menos de 30.

 

En cuanto al parto, los estudios demuestran que las madres primerizas de más de 30 años tienen el doble de probabilidades que aquellas de poco más de 20 de tener dificultades durante el parto, sobre todo de tener un alumbramiento mucho más largo y de que el bebé venga de nalgas debido a que el cuerpo se va volviendo menos flexible y a la falta de preparación física. Esto hace que la tasa de cesáreas se vea incrementada a un 40% en mujeres mayores de 35 años.

 

En cualquier caso, no debes alarmarte. Al tiempo que nuestra sociedad avanza, y nuestros hábitos y aspiraciones cambian, también la medicina ha avanzado mucho. Por lo tanto si te encuentras en perfecto estado de salud, te cuidas y sigues un estricto control médico, lo más seguro es que no tengas ningún problema.
 

 

Cuidados durante la gestación

En la actualidad, las mujeres de más de 30 años de edad que han postergado su maternidad se encuentran generalmente en excelente estado de salud, por lo que pueden esperar tener embarazos saludables.

 

Es fundamental que comas de una forma sana. Necesitarás tomar vitaminas y suplementos de ácido fólico y yodo para reducir, en tu bebé, el riesgo de defectos del tubo neural.
 

Si tienes algún problema de peso también deberías intentar solucionarlo antes de quedarte embarazada. Tanto la hipertensión como la diabetes gestacional son más comunes en mujeres cuyo peso previo al embarazo es superior al ideal, y el riesgo aumenta a medida que se cogen kilos. Si mantienes un peso saludable antes de concebir y durante el embarazo reducirás las posibilidades de tener complicaciones gestacionales, aunque no las eliminarás del todo.

 

Evita fumar y realiza algún tipo de ejercicio físico para mantenerte lo más en forma posible: yoga, caminar todos los días, natación…

 

Asimismo, es fundamental dormir al menos 8 horas al día, no hacer esfuerzos innecesarios, evitar el estrés y llevar una rutina tranquila y relajada.

 

Ventajas de ser madre a los 30

Ser mamá a esta edad tiene muchas ventajas. En primer lugar, lo normal es que ya te hayas estabilizado profesionalmente y tengas un buen trabajo, que vaya acompañado de un buen sueldo que pueda hacer frente a los gastos de tener un bebé.

 

Las mujeres son más maduras. Esto se traduce en un mayor cuidado durante la gestación, preguntan muchas más cosas, se preocupan por saber todo lo que les va a ocurrir a lo largo de los nueve meses del embarazo, suelen acudir en mayor medida a los cursos de preparación al parto… Con lo que están mejor preparadas para afrontar todos los cambios y la llegada del bebé.

 

Normalmente, han dedicado mucho tiempo a plantearse si era el mejor momento o no para ser madres y ya han esperado lo que creían necesario. Por lo tanto, están convencidas de su decisión, son más seguras, más capaces de asimilar las transformaciones de su vida y de entregarse a esta nueva faceta.

 

Su estabilidad emocional también es mayor. Lo normal a esta edad es tener una relación de pareja consolidada que asumirá mejor que su vida juntos va a cambiar radicalmente. Las noches de ocio, salir de fiesta, tener todo el tiempo libre para el otro… todo eso se acabó y muchas veces la llegada de un bebé hace que la relación de pareja se resienta. Pero cuanto más claras se tengan las cosas, menos costará adaptarse. 


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Fuente:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

Fecha de actualización: 19-11-2010

Redacción: Irene García

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