Insomnio en el embarazo

Insomnio en el embarazo
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Los trastornos del sueño son muy frecuentes en el embarazo: el estrés, los nervios, las preocupaciones y las molestias típicas de estos meses dificultarán tu capacidad de conciliar el sueño. Sin embargo, la mayoría de las veces siguiendo una serie de recomendaciones básicas podrás dormir y descansar durante la gestación

Causas del insomnio

 

Los problemas de sueño son más habituales en el primer y en el último trimestre, aunque pueden aparecer en cualquier momento. Incluso hay mujeres que duermen perfectamente todo el embarazo.

 

Entre las causas más comunes encontramos molestias y dolores típicos de la gestación: calambres en las piernas, dolor de espalda, necesidad de levantarse para orinar, reflujo gastroesofágico, aumento de la frecuencia cardiaca, molestias abdominales, etc.

 

Pero también las preocupaciones por el estado de salud del feto, el estrés del embarazo y el parto o la ansiedad pueden hacer que sea imposible conciliar el sueño y que las noches se vuelvan eternas.

 

Algunos estudios han comprobado que las alteraciones hormonales (aumento del nivel de estrógenos y progesterona) disminuyen el sueño profundo, el que nos permite descansar. Además, se ha observado que las mujeres embarazadas que padecen insomnio tienen niveles bajos de cortisol y melatonina.

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¿Es malo no dormir para el feto?

 

El insomnio en sí no afecta al desarrollo y crecimiento del feto. Aunque a ti te cueste dormir, él puede hacerlo perfectamente dentro del útero. Lo que está claro es que si tú no descansas, tu estado anímico y tu salud se pueden resentir.

 

¿Cómo conciliar el sueño?

 

- Antes de irte a la cama, date un baño relajante o una ducha con agua tibia.

 

- Si tu problema es el estrés y la ansiedad, aprende técnicas de relajación y ejercicios de respiración y hazlos antes de acostarte.

 

- Las rutinas nos ayudan a conciliar el sueño: intenta hacer todas las noches más o menos lo mismo antes de irte a la cama, respetando unos horarios. Elige actividades relajantes: leer, ver una película relajada, etc.

 

- Muchas veces, sobre todo en el tercer trimestre, resulta imposible encontrar una postura cómoda. Lo mejor es poner una almohada entre tus piernas, otra para la espalda y el abdomen. Tampoco es bueno que el colchón sea demasiado blando. Si tienes acidez, duerme con una almohada en la parte posterior del cuerpo para elevar tu tronco. Recuerda que en el tercer trimestre debes dormir sobre el lado izquierdo para evitar el síndrome de hipotensión supina, que se produce cuando el peso del útero comprime la vena cava inferior.

 

- La cama es para dormir, no para ver la televisión ni para leer. Una vez te metes en ella, la habitación debe estar a oscuras y en silencio.

 

- Para tener que levantarte lo menos posible por la noche, no bebas mucha agua justo antes de la hora de acostarte. Y si te tienes que levantar para ir al baño, hazlo encendiendo las menos luces posibles para no desvelarte.

 

- Lo que sí es una buena idea es beberse un vaso de leche ya que ésta contiene un aminoácido que ayuda a segregar melatonina y triptófano, sustancias que ayudan al cerebro a conciliar el sueño.

 

- La alimentación también influye en nuestra capacidad de dormir. Una cena abundante, rica en grasas o sustancias excitantes, ralentiza la digestión y dificulta el sueño, mientras que una cena ligera (ensalada, pescado a la plancha…) nos ayuda a dormir mejor.

 

- Nunca te automediques. Cualquier fármaco (incluso de herbolario) puede ser perjudicial para el feto, consulta antes a tu médico o farmacéutico.

 

- Si te vas a la cama y no paras de dar vueltas, incapaz de dormirte, levántate, pues cuanto más tiempo estés en la cama sin conseguir dormirte más nerviosa te pondrás. Ve al salón o a otra habitación y haz algo que te ayude a relajarte: ejercicios de respiración, escribir, leer…


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