Incontinencia urinaria en el embarazo, ¿qué hacer?

Incontinencia urinaria en el embarazo, ¿qué hacer?
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No cabe duda de que la incontinencia urinaria es más habitual de lo que pensamos durante el embarazo, pero sobre todo lo es durante el tercer trimestre. ¿Por qué? Pues bien, se trata ya de la recta final del embarazo y el útero y el feto han crecido de manera considerable ejerciendo mucha más presión que antes sobre la vejiga.

En la última fase de la gestación, por tanto, es cuando la mamá embarazada va a perder orina a la hora de realizar algún esfuerzo. La insuficiencia o incontinencia urinaria inconsciente para algunos autores (IU), según la International Continence Society (ICS), es cualquier pérdida involuntaria de orina que supone un problema social o higiénico. Se presenta tanto en personas sanas como en aquellas asociadas a diferentes enfermedades, y puede ser consecuencia de diversas causas.


Además, su identificación, cuantificación y adecuado tratamiento desde el punto de vista asistencial han sido muy escasos, a pesar de que se trata de un problema clínico relevante, tanto por su prevalencia como por sus connotaciones psicosociales y económicas. La IU en los últimos años ha experimentado una creciente atención por parte de todos los medios sociales, en parte debido también al envejecimiento de la población.


¿Cómo la definen?


La incontinencia urinaria, entendida como cualquier pérdida involuntaria de orina, constituye un problema médico y social importante. Puede clasificarse en incontinencia urinaria de esfuerzo, incontinencia urinaria de urgencia e incontinencia urinaria mixta, principalmente, aunque hay más tipos que definiremos más adelante.

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Las proporciones de estos tres tipos principales de incontinencia urinaria son difíciles de establecer y varían notablemente según las fuentes, pero, podrían estar en torno a 40, 33 y 20%, respectivamente. Su diagnóstico requiere una correcta historia clínica y exploración física, junto con algunas exploraciones complementarias.


Factores de riesgo


Según los estudios, la incontinencia urinaria (IU), o pérdida involuntaria de orina objetivamente demostrable, afecta a mujeres de cualquier edad, con variedad en la naturaleza y gravedad de los síntomas. La prevalencia de la IU varía en función del tipo de estudio, de la definición de IU y de las características de la población estudiada. Se han publicado cifras que oscilan entre el 5% y el 72% y, en España, los datos se sitúan entre el 15% y el 42%. Además de a la edad y a otros factores personales, la IU se ha atribuido al embarazo y al parto. El parto vaginal se ha identificado como un factor de riesgo para la IU cuando se ha comparado con el parto por cesárea.


Otros factores descritos como asociados a la IU son la edad, el índice de masa corporal (IMC), la paridad, la raza, los antecedentes familiares de IU, el ejercicio físico intenso y el hábito tabáquico. La IU representa una expresión de la afectación del suelo pélvico relacionada con el embarazo y el parto. Los ejercicios de reforzamiento de la musculatura de la zona perineal, conocidos como ejercicios de Kegel, son recomendados por obstetras y matronas para mejorar la tonicidad y el soporte de dichos músculos y contribuir a la prevención de la IU.


No obstante, y por mucho que las mujeres intenten reducirlo, lo cierto es que, según una investigación realizada en Cataluña, casi el 40 por ciento de las embarazadas padece incontinencia urinaria. Esta es, además, una de las molestias del embarazo que se sufre más en silencio, pero no por eso es menos importante.


La mayoría de los casos no son graves. Las pérdidas suelen suceder al estornudar, toser, saltar, al soltar una carcajada, o simplemente al caminar, pero se pueden evitar con una adecuada prevención desde el comienzo del embarazo. Y aunque las pérdidas suelen desaparecer después del parto, las mujeres que padecen incontinencia urinaria en el embarazo son tres veces más propensas a sufrirlas en el futuro.


¿Qué tipos hay?


- Incontinencia urinaria de esfuerzo: la IU de esfuerzo (IUE) es la pérdida involuntaria de orina asociada a un esfuerzo físico que provoca un aumento de la presión abdominal (como toser, reír, correr o andar).


- Incontinencia urinaria de urgencia: la IE de urgencia (IUU) es la pérdida involuntaria de orina acompañada o inmediatamente precedida de “urgencia”, la percepción por el paciente de un deseo miccional súbito claro e intenso, difícil de demorar y con miedo al escape.


- Incontinencia urinaria mixta: se trata de un tipo de incontinencia que se asocia a urgencia miccional y también a los esfuerzos, al ejercicio, a los estornudos o a la tos.


- Incontinencia urinaria continua: es la pérdida involuntaria y continua de orina. Puede deberse a una fístula vesicovaginal, a una desembocadura ectópica de un uréter en la vulva o a una lesión grave del sistema esfinteriano.


- Incontinencia urinaria por rebosamiento: se aprecia en pacientes sin deseo miccional alguno. En este caso, el paciente presenta incontinencia que suele requerir al uso de absorbentes y que origina un cuadro también denominado “retención crónica de orina”. El motivo suele ser una obstrucción infravesical con dilatación de todo el tracto urinario, incluido el superior, y que suele acompañarse de insuficiencia renal postrenal.


¿Se puede prevenir en el embarazo?


No es agradable, en absoluto, ser parte del 40% de mujeres embarazadas que padecen incontinencia ni tener mayor riesgo de padecerla más adelante, pues se trata de algo que afecta negativamente a la calidad de vida de la mujer. Por eso, lo más recomendable es intentar prevenirla a tiempo disminuyendo los factores de riesgo.


1. Disminuir la ingesta de alimentos y bebidas irritantes. El café u otras bebidas con cafeína, cítricos, chocolate o el alcohol podrían ocasionar infecciones del tracto urinario.


2. Evitar el estreñimiento durante el embarazo. Las heces duras pueden presionar la vejiga y hacerla más vulnerable a los escapes. Para ello es recomendable el consumo de abundantes alimentos ricos en fibra, frutas y verduras.


3. Realizar ejercicios de Kegel. Estos ejercicios resultan muy útiles para vencer la incontinencia y reforzar los músculos de la pelvis frente al parto y al postparto. Además, también ayudan a controlar el aumento de peso.


4. Ingerir líquido suficiente. De esta manera se evita que la orina concentrada irrite la vejiga y la uretra ocasionando cistitis.


5. Utilizar protectores o toallas íntimas. Para controlar los escapes de orina y prevenir las irritaciones se recomienda usar productos que brinden sequedad y controlen el olor de la orina. Se debe evitar, además, el uso de una toalla de protección femenina convencional.


6. Realizar la higiene íntima de manera regular con jabones suaves. Lo ideal es que contengan Vitamina E y extracto de avena, que permitirá retirar restos de orina y sudoración.

 

 


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Fuentes:

La incontinencia urinaria. Urinary incontinence. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272006000300006 “Estimación de la incidencia de incontinencia urinaria asociada al embarazo y el parto”.

https://scientiasalut.gencat.cat/bitstream/handle/11351/2911/estimacion_incidencia_incontinencia_urinaria_embarazo_parto_2010.pdf?sequence=1

Fecha de actualización: 18-09-2018

Redacción: Ana Ruiz

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