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¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

Según los investigadores de la Universidad Estatal de Washington, la respuesta es sí. Es decir, hacer ejercicio durante el embarazo no solo es bueno para la madre, sino que reduce el riesgo de que sus hijos desarrollen obesidad al crecer.

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Índice

 

Datos del estudio

La tasa de obesidad está aumentando rápidamente, lo que se ha atribuido a la falta de ejercicio y al consumo excesivo de calorías. En este estudio encontramos una explicación no identificada previamente: la falta de ejercicio materno en la gestación. El estudio, realizado en ratones, también descubrió que la descendencia de las madres que realizan ejercicio con regularidad tiene una mejor salud metabólica.

Los ratones infantiles cuyas madres hicieron ejercicio tenían niveles más altos de tejido adiposo marrón, también conocido como grasa marrón.

En este estudio, los ratones maternos sanos fueron asignados a un estilo de vida sedentario o al ejercicio diario, y se analizó el desarrollo del tejido adiposo marrón fetal (MTD) y la salud metabólica de la descendencia. En comparación con el grupo sedentario, el ejercicio materno mejoró la desmetilación del ADN del promotor Prdm16 y el desarrollo de MTD y evitó la obesidad de la descendencia cuando se la desafió con una dieta alta en energía. Apelina, un tipo de mioquina (péptidos considerados citocinas (también llamadas citoquinas) producidas por el músculo esquelético en respuesta a la actividad física), se elevó en las circulaciones materna y fetal debido al ejercicio, y la administración materna de apelin imitó los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el desarrollo de MTD fetal y la salud metabólica de la descendencia. Juntos, el ejercicio materno mejora la termogénesis y la salud metabólica de los ratones descendientes, lo que sugiere que el estilo de vida sedentario durante el embarazo contribuye a la epidemia de obesidad en las sociedades modernas.

La obesidad materna y la mala alimentación materna, especialmente la dieta alta en grasas y / o la dieta alta en calorías, son perjudiciales tanto para la salud materna como para el desarrollo fetal, lo que predispone a la descendencia a la obesidad y la diabetes tipo 2. En un estudio anterior, descubrieron que la obesidad materna perjudica el desarrollo de MTD fetal con efectos persistentes sobre su función termogénica en la edad adulta, lo que predispone a la descendencia a la obesidad y la disfunción metabólica.

Sin embargo, el aumento de la obesidad infantil no puede explicarse únicamente por la obesidad durante el embarazo, porque las tasas de obesidad en los niños están aumentando entre las madres con diversos índices de masa corporal. Por lo tanto, existen mecanismos adicionales que son responsables del aumento de las tasas de obesidad entre los niños en las últimas décadas. En madres obesas, se ha descubierto que el ejercicio protege contra la obesidad y la disfunción metabólica en la descendencia. Debido a que el ejercicio en mujeres embarazadas se está volviendo menos común, independientemente de los índices de masa corporal materna, se plantearon la hipótesis de que solo la falta de ejercicio durante el embarazo en madres delgadas puede predisponer a la descendencia a la obesidad y la disfunción metabólica. Además, el ejercicio estimula la secreción de la hormona inducida por el ejercicio, exerquinas, incluida la apelina, que se ha implicado cada vez más en la regulación del desarrollo placentario y fetal.

Conclusiones del estudio

Al comparar ratones maternos delgados con y sin ejercicio durante el embarazo, descubrieron que el ejercicio materno estimula el desarrollo del tejido adiposo marrón y beige durante el desarrollo fetal y mejora su función termogénica en la descendencia, lo que sugiere que el estilo de vida sedentario durante el embarazo contribuye a la epidemia de obesidad en la actualidad. La administración materna de apelina refleja los efectos beneficiosos del entrenamiento físico sobre la salud metabólica de la descendencia, lo que sugiere un enfoque terapéutico no identificado previamente para prevenir el efecto de programación de la vida sedentaria materna en la obesidad de la descendencia.

Actualmente, que se sabe lo perjudicial que es fumar y beber durante el embarazo, muchos miembros de la Generación X dicen medio en broma medio en serio que sus madres fumaron cigarrillos y bebieron alcohol durante el embarazo y todo salió bien. Sin embargo, los datos demuestran que los niveles de obesidad entre esa generación no son nada buenos, o que los problemas de salud mental también están en aumento. Por supuesto, esto no puede atribuirse a los hábitos maternos, no podemos culpar a nuestros padres de todo, aunque este estudio muestra que juega un papel importante.

El profesor de la Universidad Estatal de Washington, Min Du, y su estudiante de doctorado, Jun Seok Son, descubrieron que los ratones hembra que hacían ejercicio tenían una descendencia más saludable. Los descendientes del grupo de madres que hacían ejercicio tenían menos probabilidades de volverse obesos y exhibir una mejor salud metabólica.

Hacer ejercicio durante el embarazo estimula la producción de tejido adiposo marrón, también conocido como grasa marrón. Su función principal es la termorregulación.

Los recién nacidos tienen mucha grasa marrón, al igual que los mamíferos que hibernan. Este tejido disminuye a medida que envejecemos. La grasa marrón es mucho más saludable que la grasa blanca. Mientras que la acumulación de grasa blanca conduce a todos los problemas metabólicos y cardiovasculares que asociamos con la obesidad, se ha demostrado que la activación del tejido adiposo marrón promueve la salud y la densidad ósea; aumenta los niveles de irisina, que ayuda a desarrollar masa muscular magra; mejora la sensibilidad a la insulina; y mejora la esperanza de vida al aumentar los niveles de la proteína hormona adiponectina.

El estudio de Du and Son podría ser el primero en mostrar los posibles beneficios del ejercicio durante el embarazo de cara a la salud futura del niño. Investigaciones anteriores habían relacionado la obesidad materna con los problemas al nacer. Este estudio muestra los beneficios del ejercicio, como una mejor tolerancia a la glucosa, lo que significa que los niños tienen una probabilidad más reducida de desarrollar diabetes tipo 2.

"Estos hallazgos sugieren que la actividad física durante el embarazo es crítica para la salud metabólica del recién nacido. Creemos que esta investigación podría ayudar a abordar la obesidad en los Estados Unidos y otros países que tienen un problema de salud con el sobrepeso".

¿El ejercicio puede ser perjudicial en el embarazo?

El ejercicio regular es saludable y necesario durante toda la gestación, siempre que el ginecólogo no lo contraindique por algún motivo. No obstante, debe hacerse siempre de manera moderada y siguiendo una serie de consejos:

- Mantenerse bien hidratada bebiendo agua antes, durante y después.

- Evitar hacer ejercicio en ambientes calurosos para evitar el sobrecalentamiento o los mareos. La habitación también debe estar bien ventilada.

- Comer algo antes de empezar que nos aporte energía, como un plátano o un puñado de frutos secos.

- Debes realizar 150 minutos de ejercicio físico de nivel moderado, dividido entre entrenamiento cardiovascular y de fuerza. Debes elegir opciones de bajo impacto, como la natación y el ciclismo en interiores.

- No empieces prácticas o deportes nuevos, a no ser que sean específicos para embarazadas.


Fuentes:

“Maternal exercise via exerkine apelin enhances brown adipogenesis and prevents metabolic dysfunction in offspring mice”, Jun Seok Son, Liang Zhao, Yanting Chen, Ke Chen, Song Ah Chae, Jeanene M. de Avila, Hongyang Wang, Mei-Jun Zhu, Zhihua Jiang and Min Du. Science Advances  17 Apr 2020: Vol. 6, no. 16, eaaz0359. DOI: 10.1126/sciadv.aaz0359

Fecha de actualización: 17-05-2020

Redacción: Irene García

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