Tabaco y embarazo

Tabaco y embarazo
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El tabaquismo es considerado por el Gobierno de los Estados Unidos como un problema enorme en materia de salud pública.  A los riesgos conocidos, como el aumento de las probabilidades de sufrir un cáncer de pulmón, problemas cardiovasculares u otros riesgos posibles en pulmón y corazón, se les añade el daño que la mamá puede hacerle a su bebé incluso antes del alumbramiento

Un diez por ciento de las mujeres en Estados Unidos fuma durante el embarazo. En total el número mujeres fumadoras es de un dieciocho por ciento en todo el país. Las estadísticas del Servicio de Sanidad Pública de los Estados Unidos señalan que si todas ellas dejaran los cigarros, la cantidad de bebés muertos al nacer se reduciría un once por ciento y el número de niños que mueren durante el embarazo un cinco por ciento.

 

Para su información, el humo de un cigarro contiene alrededor de 2500 productos químicos. Entre ellos, la nicotina y el monóxido de carbono pueden hacer que el embarazo siga un camino no deseado.

 

 ¿QUÉ MALES PROVOCA EN EL BEBÉ?

 

 - Se duplica el riesgo de que el bebé nazca con bajo peso y poca talla. En 2002, un doce por ciento de los bebés de las mamás que fuman nacieron con un peso por debajo de las 5,5 libras. Esto puede ser por el desarrollo lento en útero.

 

Dejar de fumar durante el primer trimestre de embarazo puede suponer que los riesgos del feto sean casi los mismos que se sufren los bebés si no se deja de fumar en cinta.  Aun así, dejarlo incluso en el tercer trimestre, puede evitarle al niño riesgos fatales.

 

- El momento de parir se adelanta. Los bebés prematuros tienen mayor riesgo de sufrir males de la salud en los primeros meses de vida, parálisis e incluso llegar a morir.

 

- Los defectos del corazón aumentarán a medida que también aumenten los cigarros que se fuman.

 

- Muerte súbita. El humo de los cigarrillos causaría la muerte súbita en los bebés en determinadas circunstancias. “Las madres fumadoras que dan el pecho a sus hijos o las personas que quedan al cuidado de los recién nacidos y los exponen al humo del tabaco están haciendo que se duplique o triplique el riesgo de que el bebé muera a causa del síndrome de muerte súbita”.

 

Según un estudio realizado por la Universidad de California, las madres que fuman en el periodo de amamantamiento eliminan la protección que brindaría la lactancia al bebé. La muerte súbita es en los Estados Unidos la principal causa de muerte en los bebés de un mes a un año de vida suponiendo casi la mitad de muertes en niños entre tres y cuatro meses de vida.

 

- Enfermedades pulmonares. Fumar alrededor de diez cigarros por día supone en los Estados Unidos entre ocho mil y veintiséis mil nuevos casos de asma infantil. Al año, entre doscientos mil y un millón de niños empeora sus enfermedades pulmonares a causa del humo de “segunda mano”, se exponen de manera inconsciente al humo del tabaco de otras personas ajenas a ellos. Corren el riesgo de sufrir neumonía, bronquitis o líquido en el oído medio.

 

- Los hijos de fumadoras presentan con mayor frecuencia desórdenes de la conducta y bajo desempeño en la escuela.

 

El tabaco determina una alteración en el sistema nervioso central. Estos niños presentan un retraso de entre tres y cinco meses en lectura, matemáticas y habilidades generales con respecto a otros pequeños de su edad.

 

¡MAMÁ, DEJA DE FUMAR!

 

Es muy importante que, si te sientes con fuerza y totalmente dispuesta a dejar de fumar, pidas ayuda a alguien que ya lo ha hecho o a alguien que nunca haya fumado. Sigue los siguientes consejos que te vamos a dejar aquí y combínalos con mucha voluntad:

 

1. Escoge en la semana un “día sin humos”. En ese día bota a la basura todos tus cigarros, encendedores, ceniceros… e intenta pasar las 24 horas sin probarlo.

 

Haz esto durante un mes y al siguiente, amplía los “días sin humos” a dos o tres.

 

2. Mantente alejada de sitios que te inciten a prenderte un cigarro. Como bares, tiendas, restaurantes, discotecas…

 

3. Si sientes deseos de fumar:

 

- Cepíllate los dientes. El sabor a menta engañará al cerebro.

 

- Camina y toma aire fresco de la calle.

 

- Mantén tus manos ocupadas.

 

- Mastica chicle o toma algún caramelo.

 

- Toma agua.

 

- Distráete. Escribe una lista de razones por las cuales debes dejar ese feo hábito.

 

4. Prémiate a ti misma en caso de éxito. Lo mejor es ir poco a poco haciendo que el número de cigarrillos fumados disminuya progresivamente. Cuanto menos fumes, las probabilidades de que el bebé nazca sano serán mayores.

 

Tras el nacimiento del niño no conviene retomar el hábito de fumar. Ya no sólo porque estos niños tienen más posibilidades de imitar a sus padres fumando al crecer, sino porque les haces vulnerables ante cualquier tipo de agente infeccioso.


Fuente: 

Servicio de Sanidad Pública de los Estados Unidos

Redacción: Almudena Villoslada

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