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Encías inflamadas y sangrantes en el embarazo

Encías inflamadas y sangrantes en el embarazo

Las encías es una de las partes que más se resienten con el embarazo. El aumento del volumen sanguíneo en esta etapa está detrás de este malestar que puede llegar a convertirse en un problema realmente serio si no se previene o se trata adecuadamente.

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Indice

 

¿Por qué sangran las encías durante el embarazo?

El organismo de la mujer embarazada se transforma durante nueve meses para adaptarse a las necesidades del embrión en desarrollo. Es el caso de tejidos como la sangre, cuyo papel es primordial en la gestación, pues actúa suministrando al bebé los nutrientes que necesita y, a la vez, elimina sus desechos. Para ello, casi desde las primeras semanas de embarazo, la sangre debe aumentar su volumen.

Igualmente, los vasos se dilatan y el corazón intensifica su actividad, llegando a bombear hasta un 50% más de sangre por minuto para garantizar el suministro al feto. Así, a medida que éste va creciendo, sus demandas de sangre irán aumentando hasta requerir una quinta parte del flujo sanguíneo de la madre al final del embarazo.

Por lo tanto, no es de extrañar que este incremento de la vascularización afecte a ciertas partes del cuerpo de la futura mamá como la boca y las encías, que también reciben más flujo sanguíneo. Y como consecuencia se inflaman, se reblandecen e incluso sangran con el cepillado, causando gingivitis o periodontitis. 
 

Síntomas de la gingivitis

- Hemorragia al cepillarse

- Encías rojas, inflamadas o dolorosas

- Dolor en algún diente

- Encías flojas y sueltas

- Mal aliento persistente

- Pus entre los dientes y las encías

- Dientes sueltos o separados

- Cambios en la mordida
 

¿Qué hacer para que no sangren las encías?


El hecho de que sea un mal frecuente durante el embarazo no sebe servir de excusa para ignorar su cuidado. El cepillado (aunque sangre o duela), el uso de hilo dental y las revisiones odontológicas regulares son fundamentales. La higiene bucodental en este periodo debe ser más rigurosa si cabe y la técnica de cepillado correcta para que resulte eficaz y evitar problemas como la gingivitis o la caries.

Debes cepillarte al menos tres veces al día, después de cada comida, durante unos 5 minutos, cepillando bien cada diente. Después, se debe usar el hilo dental. Usa un cepillo suave y una pasta dentífrica especial.

Es importante también que cuides tu alimentación, evitando los dulces y comiendo más frutas y verduras.  

Además, los enjuagues con colutorios de clorhexidina, agua con sal o agua oxigenada rebajada con agua, después del cepillado ayudan a aliviar las molestias y a reducir el sangrado.

Si la hemorragia es abundante, hay dolor, inflamación severa y/o enrojecimiento es aconsejable acudir al odontólogo para descartar una posible infección y que aplique un tratamiento adecuado.

Aunque nos dé miedo ir al dentista en la gestación, lo cierto es que son muchos los procedimientos que se deben llevar a cabo y es más peligroso no acudir que los tratamientos. No hay riesgo ni con la anestesia local, que no es peligrosa para el feto a la dosis adecuada, ni con las radiografías ni con los empastes, por ejemplo.

En las etapas iniciales de la enfermedad, el tratamiento consiste en raspaje, curetaje y alisado radicular para extraer la placa y cálculos de las bolsas alrededor de los dientes puliendo y alisando las raíces. Así se eliminan las bacterias que causan la inflamación. Normalmente el tratamiento permite que la encía se adhiera de nuevo al diente o se contraiga lo suficiente para eliminar la bolsa. Los casos más avanzados pueden requerir tratamiento quirúrgico.

 

Riesgos de la inflamación de encías en el embarazo

Más allá de las molestias que pueda producir, la gingivitis (inflamación de encías) no es un riesgo en sí misma. El problema reside en que suele ser síntoma de una infección, especialmente cuando va acompañada de dolor o sangrado. De ahí que sea fundamental tratarla.

En los casos más leves causará sensibilidad en los dientes, sobre todo al contacto con el frío. Pero si la inflamación afecta a tejidos más profundos, podría llegar a destruir el soporte del diente, esto es el hueso o los ligamentos, y provocar la movilidad, separación o pérdida de dientes.

Las infecciones orales además son especialmente peligrosas en el embarazo, ya que están asociadas a partos prematuros o nacimientos con bajo peso, con el riesgo que los partos prematuros conllevan para el desarrollo y la salud del feto, como parálisis cerebral, ceguera, etc.

También existe una relación entre las enfermedades de odontología y la preeclampsia, es decir, el aumento de la presión arterial, que trae consecuencias tanto a la madre como al feto.


Fuentes:

American Pregnancy Association https://americanpregnancy.org/es/naturally/treat-gum-disease-naturally-pregnancy/

Fecha de actualización: 16-09-2020

Redacción: Irene García

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