Gingivitis en el embarazo

Gingivitis en el embarazo
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La salud de tus encías está estrechamente relacionada con el desarrollo de un embarazo sin complicaciones. Recientes estudios han encontrado que algunas enfermedades dentales como gingivitis o periodontitis mal cuidadas pueden provocar nacimiento prematuro y, por lo tanto, daños mentales o psicomotores del recién nacido, que no alcanza la cúspide de su crecimiento.

Claudia Verónica Hernández Porras, doctora en Odontología, comenta que “el 50% de las mujeres embarazadas presentan gingivitis, inflamación de las encías, la cual produce dolor y sangrado”. Aunque lo más recomendable es que te hagas una revisión y una limpieza dental antes de planear un embarazo, a veces las futuras madres olvidan que sus dientes y encías también forman parte de su cuerpo; o bien, si el embarazo llega de manera repentina, es difícil acceder a esa revisión dental que tanto se recomienda.

 

Si ya estás embarazada y notas que tus encías sangran a la hora del cepillado o incluso sin que haya un factor externo, debes acudir de inmediato al dentista porque puede ser un síntoma de gingivitis. “Cuando está presente la gingivitis, el dentista recomienda higiene y un enjuague bucal medicado que controle el problema. Si no se atiende a tiempo, puede derivar en una periodontitis, que es cuando la placa dentobacteriana está por debajo de la encía, y además de que inflama el área, destruye hueso y tejido”.

 

De acuerdo con la doctora Hernández, “la periodontitis cursa sin dolor, y provoca que los dientes se separen y se aflojen; además de mal aliento, también hay supuración o abscesos que traen pus. El tratamiento para este padecimiento se puede dividir en tres fases, por lo que el dentista debe evaluar el grado del problema para aplicar la solución adecuada: La primera fase es la higiénica, que consiste en limpiar y quitar las trazas de sarro (reforzarlo con una técnica de cepillado). La segunda fase es la desinflamatoria, que consiste en eliminar el sarro; en este caso se debe hacer el procedimiento en el segundo trimestre de embarazo, ya que para quitar el sarro de entre el diente y la encía se requiere aplicar anestesia. La tercera fase es cuando se recurre a la cirugía, pues incluso se pueden perder las piezas dañadas. En este caso, es necesario esperar hasta que nazca el bebé para llevar a cabo un procedimiento de este tipo, porque a veces se requiere el injerto de membranas o de hueso”.

Complicaciones en el embarazo y la tiroides

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¿Problemas de tiroides? Los cambios hormonales y ciertas enfermedades pueden dar lugar a desórdenes de la glándula tiroidea en el embarazo, que provocan graves complicaciones tanto para la madre como para el feto si no se lleva un control adecuado

 

Los riesgos de las enfermedades bucales en el embarazo

 

La especialista comenta que “las mujeres que tienen algún grado de periodontitis tienen siete veces más riesgo de tener un parto prematuro, es decir, que el bebé nazca antes de las 37 semanas de gestación. Al nacer un bebé prematuro, corre el riesgo de poner en peligro su supervivencia, además puede tener problemas de parálisis, retardo mental o ceguera”. La doctora también comenta que sigue en investigación, pero todo parece indicar que existe una relación entre la existencia de enfermedades orales con la presencia de preeclampsia, es decir, el aumento de la presión arterial, que trae consecuencias tanto a la madre como al feto.

 

Aunque los especialistas siguen trabajando para determinar cómo puede influir la periodontitis en los embarazos, las noticias no son alentadoras, ya que la odontóloga Hernández comenta que probablemente este padecimiento oral desbanque el consumo de alcohol, el tabaco y las drogas, como principales causas de parto prematuro.

 

Ya las abuelitas comentaban que cada embarazo costaba un diente, pero seguramente era porque no había los cuidados básicos de higiene bucal o una alimentación adecuada. Efectivamente, los cambios hormonales hacen que el cuerpo femenino sufra cambios que incluyen a las encías, ya que los tejidos se relajan por la segregación de hormonas y es posible que sientas que tus dientes se mueven un poco. Independientemente de que acudas al dentista ante estas señales, debes tener mayor cuidado con tu higiene dental.

 

La doctora Hernández recomienda llevar a cabo una buena técnica de cepillado dental, el uso de hilo dental, visitar al dentista al menos una vez al año, llevar una dieta equilibrada y tomar un multivitamínico. Si sigues este consejo, seguramente no tendrás problema ni de sangrado de encías ni movimiento de las piezas dentales, pero sobre todo evitarás poner en peligro a tu bebé.

 

Redacción: Vianey Bautista Sarmiento
Imagen: FreeDigitalPhotos.net


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